GUA02 GUATEMALA (GUATEMALA). 31/01/2010. La líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú (2d), premio Nobel de la Paz de 1992, habla hoy, domingo 31 de enero de 2010, junto al dirigente de la Comunidad Ecuménica de Guatemala, Vitalino Similox (i); la miembro de la Asociación Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA), Dora Elena Farfam (2i) y el hijo de la escritora española, Alaíde Foppa, Julio Solórzano Foppa, durante el evento de conmemoración del 30 aniversario del asalto e incendio de la embajada de España en Guatemala. El 31 de enero de 1980 fue incendiada la embajada de España donde fallecieron 38 personas entre ellas el padre de Rigoberta, Vicente Menchú. EFE/Luis Soto

GUATEMALA (AP) — La premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú solicitó el martes a un tribunal que sentencie a un jefe policial por la muerte de su padre y 36 personas más que fallecieron calcinados dentro de la embajada de España en Guatemala, en 1980.

En el último día de audiencia, Menchú, como última petición antes de que se dicte la sentencia el 19 de enero, dijo al tribunal que “ojalá que con este juicio se acabe la subestimación para los indígenas”.

La premio Nobel, quien es la acusadora del jefe policial Pedro García Arredondo, dijo que pedía una condena “para que nunca vuelvan a ocurrir crímenes como estos”. Recordó que han pasado 16 años desde que interpuso la denuncia en un juzgado. “Tengo la convicción de que solo el sistema legal puede establecer la paz”, afirmó.

García Arredondo, jefe policial en la década de 1980, enfrenta una posible condena de 1.240 años de cárcel por haber dirigido un comando de la policía secreta para quemar vivos a todos los que se encontraban adentro de la embajada de España, el 31 de enero de 1980.

Menchú se refirió a su padre, Vicente Menchú, como “un líder campesino y no un guerrillero, pues jamás empuñó un arma”. Contó que su progenitor viajó a la ciudad de Guatemala desde Quiché, a 248 kilómetros de la capital, acompañado de campesinos y estudiantes universitarios para ocupar la embajada española y denunciar las masacres y desapariciones forzadas provocadas por el ejército.

También hablaron ante el tribunal los parientes de tres fallecidos, Sergio Vi, Rafael González y Rodolfo Anleu.

Vi, cuyo padre, Gaspar Vi, era amigo del padre de Menchú, se refirió al racismo imperante en el país: “Nos ven a los indios como los culpables del atraso de Guatemala”. Anleu, cuya madre, María Lucrecia de Anleu, era secretaria del embajador Máximo Cajal, dijo que su familia se había “destrozado” a consecuencia de este hecho.

El abogado defensor, Moisés Galindo, afirmó que en la acusación existían “dudas porque faltaba una interpretación técnica ya que ningún testigo estableció que el acusado dio la orden de quemar la embajada”, y pidió la absolución argumentando que el fuego fue originado por bombas molotov que llevaban algunos ocupantes.

Entre los 37 muertos en la quema de la embajada se encontraba, además de los estudiantes y campesinos, un exvicepresidente, un excanciller y miembros del cuerpo diplomático español.

Dos personas sobrevivieron al siniestro: el embajador Cajal y el campesino Gregorio Yujá. Este último, con quemaduras, fue trasladado a un hospital, de donde fue sacado a la fuerza por desconocidos. Apareció su cadáver al siguiente día torturado frente a la rectoría de la universidad a la que pertenecían los estudiantes que participaron en la ocupación. Cajal declaró el día del incendio a un reportero radial: “los policías actuaron como bestias”.

García Arredondo purga una condena de 70 años de prisión por haber dirigido la desaparición forzada de otros dos estudiantes de la misma universidad.

Estos hechos se dieron durante el conflicto armado interno de Guatemala, que ocurrió de 1960 a 1996, que dejó 200 mil muertos y 50 mil desaparecidos, según un informe elaborado por las Naciones Unidas.

 

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