M. Terry / El Sol

Compañeros de cancha -- El zurdo Jeremy Polon (de pie) recibe mucho apoyo del receptor Eric Yang, ambos integrantes del equipo de béisbol de El Camino Real.

 

Cuando el equipo de béisbol de tu secundaria es parte de la Liga West Valley, puedes estar seguro de varias cosas.

Cada año jugarás en una de las ligas más duras — quizá la más difícil — en toda la Ciudad. A menudo el equipo campeón obtiene el primer puesto en las clasificaciones de los playoffs, donde teóricamente tienen un camino más fácil hacia el campeonato. 

Tienes que luchar a través de 10 partidos de liga, jugar con cinco oponentes en dos ocasiones. Y no hay tiempo para un respiro. Hasta los equipos en las últimas posiciones pueden desbancar a los de arriba.

La Liga West Valley es un desafío constante. Jugadores van y vienen pero la calidad del juego sigue siendo la misma. Es una combinación de buenos lanzadores y buen bateo, junto con rivalidades de antaño.

En siete años como entrenador de El Camino Real (y tres como entrenador del segundo equipo antes de eso), John Lind ha aprendido que entre más cambian las cosas, más siguen siendo igual.

“Parece que los jugadores eran un poco más grandes entre 2003-2009”, dijo Lind, apurando a los Conquistadors en una práctica reciente con la amenaza de lluvia en el horizonte. “

“Ese equipo de 2008 del que me hice cargo pegó 49 home runs. Pero teníamos esos viejos bates (de metal) y la bola volaba.

“Lo que ha mejorado — especialmente en el Valle, no sólo en nuestra liga — es los lanzadores. No sé si se deba a los bates nuevos; un buen bateador logra pegar con cualquier bate, y hasta puede sobresalir aún más hoy en día… pero (el picheo) en nuestra liga es muy fuerte. Y todos somos de la División I, que lo hace más difícil”.

Lind sabe que tiene un flujo consistente de talento de los diferentes programas de la Liga Menor West Hills. “Creo que todavía recibimos el 70 por ciento de los chicos que vienen de la Liga Menor West Hills” que terminan jugando en El Camino Real cuando llegan a la secundaria, dijo él. Su equipo actual, que empezó la semana con marca de 11-6 (antes del partido del 8 de Abril contra Taft) es parte de esta tendencia. Varios de sus jugadores se conocen y han jugado juntos por varios años.

Y este grupo quizá tenga algo que el equipo de 2014 — que terminó 22-10 y fue co-campeón de la Liga West Valley con Chatsworth y recibió la primera casilla en la postemporada de la División I, antes de perder en los cuartos de final contra Palisades de Pacific — no tenía: un grupo de lanzadores más profundo y experimentado.

“Necesitas un abridor No. 1 y No. 2. Si tienes dos brazos de calidad, hace muy difícil que te ganen en los playoffs”, dijo Lind. “El año pasado nos enfrentamos a un lanzador de Palisades que no fue el ‘1’ todo el año, pero que lanzó como tal ese día. No pudimos generar una carrera y nos ganaron. Buenos lanzadores triunfan sobre buenos bateadores. Claro, no puedes cometer errores. Tienes que mantener la bola abajo, pegar en los huecos y mantener a los jugadores fuera de balance. Y definitivamente necesitas dos chicos, por seguro”.

Para ECR empieza con el abridor No. 1 Jeremy Polon, un estudiante de tercer año. Polon fue el abridor el año pasado, que es mucho de esperar de un chico de 15 años, aunque Polon fue elegido al equipo ideal de la Liga y de la Ciudad. Este año es un poco más maduro físicamente y tiene una mejor idea de lo que le espera.

“Es una buena liga, con buenos lanzadores, muy competitiva”, dijo Polon. “Todos los equipos tienen buenos lanzadores y pueden batear. Es una liga dura, es divertido”.

Si Polon, de 16 años, está teniendo problemas en un partido, dice que tiene una estrategia para sobrellevar eso.

“Intento que mi mente esté en el sentido correcto. Trato de calmarme y organizarme. Es  lo mejor de hacer si las cosas no te están saliendo bien. Enojarte no te ayuda”, dijo.

Polon también puede apoyarse en su receptor Eric Yang. Yang, un estudiante de tercer año que cumplió 17 años el 26 de Marzo, no había jugado detrás del plato desde sus días en la Liga Menor West Hills. Al principio jugó como jardinero, pero el año pasado cambió y lo hizo tan bien que fue seleccionado para el equipo ideal de la liga.

El entiende que su papel es mucho más que coger las pelotas y los ponches.

“Tratas de hacer amistad con el árbitro, eso facilita las cosas. Pero también tratas de controlar el juego, porque tu eres el único que puede ver la cancha de esa manera”, dijo Yang. “Y es fácil trabajar con nuestros lanzadores. Ellos saben lo que hacen”.

Y así debe ser. Como dice Yang, “no hay partidos regalados” en la Liga West Valley; sólo un examen de supervivencia semana tras semana para terminar en la mejor posición posible en los playoffs. Y no tienes que ocupar la primera casilla, necesariamente; Birmingham ganó el título de 2014 después de terminar en el tercer lugar en la liga y ser colocado en la posición seis en la postemporada.

Yang cree que el equipo puede llegar lejos.

“Creo que podemos hacer lo necesario para ganar. Tenemos buenos lanzadores y defensa, y nuestros bateadores están mejorando”, dijo.

“Pero nuestra liga es definitivamente la mejor de la Ciudad. Así que tenemos que salir con hambre cada semana, empezando con Taft”.