SAN SALVADOR, El Salvador (AP) — Pese a las amenazas de las pandillas contra los autobuses de pasajeros y el asesinato de seis choferes, los salvadoreños salieron el martes a trabajar al cumplirse el segundo día de un paro de los transportistas.

El gobierno ha tratado de restarle fuerza al paro y ha dicho que de 1.133 rutas de autobuses, solo 44 han parado total o parcialmente, menos del 5%.

Pero Genaro Ramírez de la Asociación de Empresarios del Transporte de El Salvador afirmó en conferencia afirmó que “el 95% del transporte está paralizado en todo el país, contrario a los que dice el gobierno”.

Los empresarios dijeron que solo en la capital y municipios vecinos circulan 5.500 unidades del transporte de pasajeros y que 4.000 no están circulando.

El caos del trasporte de pasajeros en más visible en sectores populosos como Apopa y Mejicanos, al norte de la capital, donde el martes miles de personas buscan abordar las pocas unidades que estaban circulando, mientras las autoridades han redoblado la vigilancia y han puesto al servicio de la población más de 140 vehículos, entre autobuses, microbuses, camionetas y camiones.

“No tenemos más que subirnos en los pick up, y están cobrando lo que quieren”, manifestó Carlos Tenorio un trabajador del comercio informal cuando trataba de abordar uno de estos vehículos en la zona de Mejicanos.

María Henríquez, una mujer de 35 años que trabaja en un comercio del centro de la capital, expresó que “no es suficiente, están haciendo un esfuerzo pero no es suficiente. Yo no puedo quedarme en casa, tengo que salir a trabajar, si no llego me despiden”.

En los últimos días los autobuses han sido blanco de los ataques de las pandillas con la destrucción de por lo menos dos unidades y asesinato de siete motoristas lo que llevó a los choferes a declarar el lunes un paro.

El presidente Salvador Sánchez Cerén pidió a los partidos políticos que lo apoyen para autorizar para sacar a las calles de la capital a las fuerza armadas, y dijo que su gobierno se mantienen firme en su decisión que no se sentarán a dialogar, mucho menos negociar con las pandillas.

El mandatario dijo durante un acto oficial que le ha ordenado al ministerio de Defensa que tenga la tropa a disponibilidad.

“No nos vamos a doblegar ante estos criminales, que les quede claro, no vamos a negociar. Los vamos a perseguir, los vamos a capturar y los vamos a poner al servicio de la justicia para que determine los crímenes que han cometido contra la población”, afirmó.

Informó que ya han identificado a dos los cabecillas de las pandillas que dieron las órdenes desde las cárceles para amenazar a los transportistas y atentar contra el personal y las unidades del transporte, y anunció que los están llevando al penal de máxima Seguridad conocido como Zacatraz, en el municipio de Zacatecoluca, a 56 kilómetros al este de la capital.

Otros 37 jefes de grupo de pandillas, supuestamente involucrados en las amenazas a los transportistas, fueron trasladados de un penal en el oriente del país a otro en la región oeste.

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