Por Alex Garcia, Escritor contribuyente para El Sol

Las protestas se pueden dar de diferente forma: portando carteles en una esquina, a través de un boicot, o como lo hicieron residentes de Porter Ranch este fin de semana pasado, yendo de caminata.

Eso fue lo que hicieron una decena de personas en medio temperaturas de más de 100 grados el sábado cuando se fueron de caminata por los senderos de East Canyon en Newhall para darle a los participantes una idea de la belleza natural que todavía existe en esa área y mostrarles también los sitios donde se han propuesto colocar pozos petroleros que han generado mucha preocupación y oposición en Porter Ranch.

La Southern California Gas Company y The Termo Co. basada en Long Beach ya tienen 280 pozos que extraen gas y petróleo en las colinas detrás de Porter Ranch. Termo, que ha operado 24 de esos pozos desde 1989, planea añadir 12 más y desde que los residentes supieron de esto, se han pronunciado en contra el proyecto.

Alexandra Nagy, una organizadora con Food & Water Watch, un grupo que trabajo para asegurar que los alimentos, el agua y el pescado que consumimos es seguro, accesible y sostenible, ha liderado la lucha contra la propuesta.

Otro tema en el que se enfoca Food & Water Watch es el “fracking”, una técnica donde se inyecta agua a alta presión en un pozo para crear fisuras en las formaciones de roca por las cuales puede fluir mejor el gas natural y el petróleo.

Nagy dijo que están preocupados de que Termo utilice el “fracking” al excavar estos pozos.

“Hay fallas (sísmicas) debajo de toda esa área que están propensas a lo temblores, estos pozos también pueden llevar a la contaminación de agua”, indicó Nagy sobre los peligros de este proceso.    

REPORTE DE IMPACTO AL MEDIO AMBIENTE

En Abril de este año, Termo Company anunció que llevarían a cabo un Reporte de Impacto al Medio Ambiente (EIR) para el proyecto. Durante el anuncio, también indicaron que estaban “comprometidos a no usar fracturación hidráulica (fracking) en ninguna de las operaciones de expansión”.

Sin embargo, Nagy dijo que han encontrado documentos que demuestran que la empresa sí uso “fracking” en el pasado y les preocupa que lo hagan de nuevo.

“Aunque no lo requiere el proyecto propuesto, Termo decidió realizar un EIR completo porque proveerá a la comunidad con un foro donde comentar sobre las operaciones de petróleo y gas en los tres nuevos sitios — de casi un acre de tamaño — para operaciones adicionales de petróleo y gas. Estas operaciones adicionales están a más de una milla de distancia de la casa más cercana; no son visibles ante la comunidad; han sido diseñadas para minimizar el impacto al hábitat de los alrededores. Estamos orgulloso de haber sido parte de la comunidad de Porter Ranch por más de 26 años”, indicó Ralph Combos, administrador del proyecto para The Termo Company, en un comunicado.  

Nagy dijo que solo fue por la presión de la comunidad que Termo aceptó hacer el EIR. Ellos esperan que ese reporte salga a finales de este año.

EVALUACIÓN DE SALUD

Pero sin importar lo que muestre el EIR, Nagy y los residentes de Porter Ranch insisten en su oposición al proyecto.

“No importa lo que encuentre el EIR, este proyecto no encaja con los valores de nuestra comunidad”, dijo Nagy.

Agregó que están presionando para que se realice una evaluación de salud, aparte del EIR, que proveería una imagen más comprehensiva de los impactos del proyecto “sobre a lo que se expone a nuestros residentes”.

Desde hace algún tiempo, residentes de Porter Ranch se vienen quejando de sangrado en la nariz, dolor de cabeza y un fuerte olor a petróleo, especialmente cuando el viento sopla de las colinas hacia esta comunidad.

“Todo tipo de personas están en riego porque no sabemos qué tipo de químicos o qué es lo que ellos están haciendo ahí”, dijo Nagy.

El Supervisor Michael Antonovich, cuyo distrito incluye el área de Newhall y Porter Ranch, no ha pedido dicha evaluación de salud. Es la Junta de Supervisores del Condado de Los Angeles la que decidirá al final si aprueba o no el proyecto de los 12 pozos adicionales.

El Concejal de Los Angeles, Mitch Englander, cuyo distrito incluye Porter Ranch, se pronunciado públicamente al lado de los residentes.

Nagy dijo que recolectaron 1,000 firmas en una petición que exigía el EIR y esperan hacer lo mismo con una petición que exija la evaluación de salud.

Sin embargo, Edel Vizcarra, encargado de Planeación y Uso de Tierras para la oficina del Supervisor Antonovich, desmintió los alegatos hechos por Nagy y otros activistas de que el Supervisor no ha apoyado la comunidad.

“El proyecto no iba a tener un EIR. Nosotros trabajamos con el solicitante (Termo Co.) para que se hiciera un EIR. Fue nuestra oficina la que los convenció para que aceptaran eso”, dijo Vizcarra.

“Hemos venido trabajando con el concejo vecinal. Trabajamos de la mano con la comunidad”, agregó Jared Begonia, encargado del área de Porter Ranch para la oficina de Antonovich. “Nos hemos asegurado que todo este bien”.

Sobre la evaluación de salud, Vizcarra dijo que una vez reciban el EIR, sabrán cuál es el impacto del proyecto en el aire y el agua.

“Si sale algo que sugiere una preocupación potencial, decidiremos entonces, pero todavía no sabemos, es prematuro hablar de eso ahora. El EIR incluye una evaluación de salud. Es un documento muy intenso”.

Además, dijo que a pesar de lo que dicen los residentes, “nuestra oficina nunca recibió un reporte de sangrado de la nariz o dolores de cabeza antes de que se presentara el proyecto”.

RESIDENTES PREOCUPADOS

Mientras se espera el reporte de EIR, residentes se muestran molestos ya que dicen que nunca supieron sobre la extracción de gas y petróleo en el área adyacente a Porter Ranch.

Craig Takahashi, quien ha vivido en Porter Ranch por tres décadas, dijo que se sorprendió al escuchar sobre esto y la expansión de las operaciones por parte de Termo Company.

“Estoy preocupado por el fracking. Ellos ya tienen pozos de gas y hay muchos problemas con los incendios forestales. Creo que con más pozos de petróleo habrá más problemas”, dijo.

“El hijo de mi vecino tiene cáncer. Ellos no saben lo que lo causó, pero si hacen más pozos, hay más probabilidad de cáncer y otros problemas de salud”, dijo Takahashi.

Y Takahashi indicó que siempre parecen estar librando una lucha del medio ambiente.

“Antes fue el basurero (Sunshine Canyon) y ahora es el petróleo”, dijo.

Mark Bender, un residente de Woodland Hills que participó en la caminata, está de acuerdo.

“No queremos que haya extracción de petróleo en las colinas del oeste del Valle. No sabíamos que tenían todos estos pozos de petróleo cuando estábamos criando a nuestros hijos. Nunca nos dijeron nada”, se quejó Bender, quien portaba un botón con la leyenda “No Fracking” en su mochila.

“Este es el gobierno que trabaja con las compañías petroleras, con quien haga mayor cabildeo. Esta es nuestra manera de hacer cabildeo. Esto es lo que hacemos sin dinero”, dijo Bender sobre la caminata y los llamados a la prensa para presentar su caso.

Algunos de los participantes de la caminata no viven en Porter Ranch y no están afectados directamente por el proyecto, pero igual se presentaron para mostrar su desacuerdo con el plan.

“Vine en parte porque me gusta ir de caminata y también estoy en contra de los pozos de petróleo en áreas urbanas y públicas. Tienes que salvar lo que se pueda”, dijo Sherry Vatter, residente de West Los Angeles.

Al final de una ardua caminata de una hora en medio de temperaturas candentes, los participantes llegaron a una cima donde podían ver el terreno a 360 grados alrededor de ellos. Abajo se podía observar la Autopista 5 con su tráfico sin cesar, la ciudad de Valencia y el área de Sylmar. Pero también a poca distancia se podía apreciar un bosque de pinos todavía verdes y frondosos a pesar de la sequía, así como arbustos, árboles y plantas nativas de todo tipo. Los sitios donde se propone colocar los pozos petroleros se veían en la distancia, justo en medio de toda esta naturaleza.

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