A. Garcia / El Sol

En medio de un callejón cerca de la esquina de las calles Bradley y Judd en Pacoima está un promontorio de basura con decenas de botellas vacías de gas butano — que es extremadamente inflamable — piezas de madera, metal y otros desperdicios. Al lado hay varias llantas viejas.

No muy lejos en el mismo callejón también hay un televisor y más lejos se observan colchones.

Otro callejón cerca de la calle Pinney, al sur de la avenida Ralston — en la misma área — las cosas están peor. Aquí el promontorio de basura es peor y el mal olor es más notable. Hay periódicos, comida y basura de todo tipo justo a la entrada del estacionamiento de un edificio de apartamentos. Irónicamente, al otro lado de la pared está el bote de la basura para ese edificio de apartamentos. Una cuadra al oeste sobre el mismo callejón, hay muebles y varios colchones.

Aunque estos promontorios no impiden el paso por estos callejones, y no están al nivel de partes de Sur Los Angeles y otras áreas de la ciudad donde la basura se acumula por toneladas, no dejan de ser un problema y la imagen que proveen es de descuido, aparte del riesgo a la salud que representan, y lo que es peor, atraen más basura.

“Parece que la gente cuando ve basura tirada en un lugar, en vez de mejorarlo, tiran más cosas ahí”, dijo José Guerrero, quien ha vivido en esta zona desde 1984 y ha visto como su vecindario se pone más sucio con el paso del tiempo y los tiraderos ilegales se multiplican.

Este sábado 26 de Septiembre, Guerrero y varios residentes de Pacoima, todos ellos miembros del grupo comunitario Alliance of Californians for Community Empowerment (ACCE) llevaron a varios medios de comunicación por un “Recorrido de la Basura” en su vecindario, que cubre desde el bulevar Van Nuys hasta la calle Paxton y desde la avenida Ralston hasta la calle Herrick.

Los tiraderos ilegales de basura están por todos lados en esta área, y no sólo en los callejones sino en las esquinas de las calles también. En la intersección de la avenida Ralston y la calle Pinney, un jardinero limpia alrededor de uno de estos promontorios con pedazos de alfombra, colchones y un mueble para televisor.

“Ha estado ahí por más de cuatro meses. El otro día, alguien vino a tirar la carpeta”, dijo Ana Mejía, quien vive en la casa de al lado.  

“Hemos llamado a la Ciudad, pero dijeron que iban a esperar que se hiciera más grande antes de venir a recogerlo”, agregó Mejía.    

La falta de servicios en esta zona molesta y frustra a los residentes.

Guerrero dijo que hace varios años detuvieron el paso de la barredora para limpiar estas calles y que las llamadas que hacen reportando tiraderos ilegales de basura nunca reciben respuesta. La Ciudad recoge la basura acumulada en los callejones pocas veces al años y sus quejas ante la oficina del Concejal Felipe Fuentes, quien representa el área, no han resultado en mejoras.

“Nos dijeron que necesitábamos presentar una petición y recoger firmas. Ellos tienen los recursos. ¿Por qué no cuidan de las áreas que tienen problemas?”, cuestionó Christian Robinson, quien vive también sobre la calle Judd y fue parte del “Recorrido de la Basura”.

Agregó que los servicios sanitarios empezaron a deteriorarse hace 10 años, después que la Ciudad reparó e hizo accesible a las sillas de ruedas las banquetas de esta zona.    

“Nos dijeron que no había dinero para otras cosas”, explicó Robinson.

“Esto es un peligro y la comunidad se ve mal”, indicó Robinson, visiblemente frustrado. “Pagamos impuestos, merecemos algo un poco mejor”.

Parte del problema, admiten los residentes aquí, es que los mismos vecinos muchas veces no llaman a la Ciudad (al 3-1-1) para reportar cuando sacan objetos voluminosos a la calle. Pero también está el hecho que muchas personas llegan de otras zonas a tirar cosas en los callejones, donde la iluminación es muy pobre y son lugares desiertos por la noche, en vez de llevar y pagar en el basurero municipal.

“Tienes gente que se muda o lo que sea y lo que no quieren, sólo vienen y lo tiran aquí”, expresó Robinson.

Pero los residentes también cuestionan si su vecindario está recibiendo los servicios adecuados, comparado con otras zonas afluentes de la ciudad.

LA CIUDAD ORDENA LIMPIEZA

Estos mismos alegatos fueron hechos recientemente por residentes de otras áreas de bajos recursos en Los Angeles, especialmente después que Los Angeles Times reportó en Agosto que desde 2010, un tercio de los pedidos para remover basura tirada ilegalmente en zonas del centro, noreste y sur de la Ciudad nunca se registraron o fueron ignorados por autoridades del Departamento de Sanidad.

En resumen, la limpieza de los tiraderos ilegales de basura en vecindarios pobres no han recibido la misma atención como en las zonas afluentes.

Después del reporte, el Alcalde Eric Garcetti ordenó al Departamento de Sanidad eliminar esa acumulación de pedidos y limpiar los promontorios de basura tirada ilegalmente.

Las autoridades del Departamento de Sanidad atribuyó estos retrasos en la respuesta a pedidos de limpieza en las fallas de un programa de computación instalado el año pasado.     

DEMANDAS

ACCE, el grupo que está ayudando a los residentes de Pacoima a organizarse, enumeró varias demandas del gobierno municipal, incluyendo la limpieza de todos los callejones en el área, la contratación de investigadores de servicios en las calles que patrullen los callejones, mejor iluminación en los callejones y recolección gratuita de objetos voluminosos para esta zona cada mes, así como que las máquinas barredoras de calles regresen a esta área.

Robinson, el residente de Pacoima, dice que la Ciudad hasta puede crear empleos a raíz de este problema. El sugiere que la municipalidad pague algo a los residentes para que ellos mismos realicen la limpieza y que les provean un lugar donde ir a tirar la basura.

“No requiere de mucho dinero limpiar algo”, dijo él.

El concejal Felipe Fuentes, quien representa el área, concuerda con los residentes de que existe un gran problema de limpieza en la zona.    

“Esta claro que la Ciudad de Los Ángeles tiene un gran problema de basura tirada ilegalmente”, indicó en un comunicado el concejal Felipe Fuentes, quien representa el Distrito 7 del Concilio, que abarca el área de Pacoima.

Pero agregó que “el Distrito Siete tiene los tiempos de respuesta más rápido en cuanto a la respuesta del Servicio de Sanidad y la menor cantidad de casos abiertos con el departamento, sin embargo, esto es todavía inaceptable y debido a que no estoy satisfecho, mi personal realiza limpiezas semanalmente, revisando varios vecindarios en busca de objetos tirados ilegalmente.

Añadió que estas áreas son lugares de tiraderos ilegales crónicos y son visitados semanalmente por el Departamento de Sanidad.

“Enfrentar este problema no es fácil, es un esfuerzo que requiere educar a nuestra comunidad de cómo deshacerse apropiadamente de objetos voluminosos”.

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