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Si Maria Elena Hernández pudiera votar, ella lo haría por Martin O’Malley, el ex gobernador de Maryland.

“Hay dos cosas que me gustaron de lo que dijo, que iba a construir menos cárceles y más escuelas para todos”, dijo la mujer mexicana que ha vivido en el país por los últimos 16 años. “Eso me suena a mí como menos criminales y más jóvenes con títulos universitarios”.

Eso es importante para Hernández, una residente de Canoga Park y madre de tres — todos ellos “Dreamers” (jóvenes indocumentados que llegaron en la infancia a EEUU) — uno de los cuales estudia en la Universidad Estatal de California Northridge (CSUN) y dos más que asisten al colegio comunitario Pierce.

“Necesitamos entender que nuestro país se ha fortalecido en cada generación por los inmigrantes”, dijo O’Malley durante el debate demócrata del martes por la  noche, donde compartió un escenario en Las Vegas, Nevada con otros contendientes demócratas para representar al partido en la elección presidencial del año entrante, como son la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton y el Senador por Vermont, Bernie Sanders, así como candidatos menos conocidos incluyendo al ex Senador por Virginia, Jim Webb, y el ex Gobernador y Senador de Rhode Island Lincoln Chafee.

Hernández se unió a varias otras personas para ver el debate Demócrata en las oficinas de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA).

Pero la mujer indocumentada que trabaja limpiando casas estaba desilusionada en todos los candidatos presentes en el estrado de Las Vegas porque escuchó muy poco sobre el tema más importante para ella y su familia: inmigración.

“Desafortunadamente esperaba más acerca de inmigración. Todos dijeron que apoyaron las Acciones Ejecutivas del Presidente y eso está bien para que no nos la quiten, pero esa no es la solución y no es lo que esperaba”, dijo.

Parte del problema es que la Acción Ejecutiva del Presidente Obama, que incluye la expansión de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y DAPA (Acción Diferida para los Padres de Hijos Ciudadanos o Residentes) no entró en efecto después que 26 estados presentaron una demanda en contra del gobierno federal alegando que el Presidente de hecho estaba cambiando leyes migratorias, algo que solo el Congreso puede hacer.

Esas medidas, que habrían beneficiado hasta 5 millones de indocumentados, continúan estancadas en un problema legal y nadie sabe cuál será el veredicto o para cuándo se resuelva.

Lo que Hernández esperaba escuchar era que un candidato se comprometiera a impulsar una reforma migratoria integral para los 11 millones de indocumentados que se estima viven en EEUU, muchos de los cuales no califican para ninguno de los programas de protección impulsados por Obama. “Esperaba que Bernie Sanders ofreciera eso, pero él no dio nada de ayudar a las 11 millones  (de indocumentados) aquí”, dijo.

De hecho, cuando se le cuestionó sobre el tema de inmigración, Sanders se vio forzado a explicar por qué se opuso al plan de reforma migratoria que llegó al Congreso en 2007. El dijo que rechazó el proyecto ofrecido por el ex Presidente George W. Bush ese año ya que incluía provisiones para un programa de trabajadores huéspedes. El explicó que los trabajadores huéspedes están “trabajando bajo condiciones laborales horribles, pero si exigen sus derechos, los expulsan del país”.

Hernández tampoco estuvo muy convencida por las palabras de Hillary Clinton.

“Había escuchado cosas buenas de ella, pero habló sobre cosas que ya se han hecho, y de expandir cosas de Obama, pero esperaba más de ella”, aseveró.

Aún así, dijo que le gustó más lo que escuchó en este debate, comparado al que sostuvieron los candidatos republicanos.

“Es mejor aquí con los Demócratas, allá con (los Republicanos) definitivamente estaban diciendo que nos iban a quitar todo, incluyendo DACA”, dijo Hernández.

Ese fue un sentimiento compartido por Carolina Morán, también residente de Canoga Park y quien vio el debate en las oficinas de CHIRLA.

“El que más me gusto fue O’Malley porque al menos él mencionó la reforma migratoria integral. Los otros como que evadieron la pregunta”, dijo Morán, quien ha vivido en Estados Unidos por 11 años y tiene cinco hijos, uno de ellos nacido en el país y los otros no.

“Clinton habló más de lo que ha hecho Obama, pero no dijo que ofrecería ella”, dijo Morán, quien recientemente caminó 100 millas junto con otras mujeres desde Pennsylvania hasta Washington D.C. cuando el Papa Francisco visitó la capital del país para pedirle que abogara por ellos en favor de una reforma migratoria.

Sin embargo, Clinton sí dijo que favorecía el que los inmigrantes indocumentados puedan pagar colegiaturas como residentes estatales en las universidad, si los estados así lo deciden.

Y todos los candidatos parecieron apoyar el que los indocumentados tengan acceso a Obamacare, los planes de salud gubernamentales a los que no tienen acceso actualmente.

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