Anthony Davis

Es el día antes del Super Bowl, un día casi religioso para los amantes del football. Estoy hablando con Anthony Davis, uno de los legendarios atletas que surgieron en el Valle de San Fernando (en específico Pacoima). Parecía como un buen momento para hablar de football.

Solo que el “juego” del que Davis quería hablar no tenía nada que ver con el Super Bowl, que ganó Denver sobre Carolina el domingo 7 de Febrero.

Él quería hablar del tipo de secuelas que le dejó el football en su físico.

“Para mi, no habría tocado una pelota de football de haber sabido lo que sé ahora”, dijo Davis. “Habría jugado beisbol”.

Fue una admisión sorprendente de parte de un hombre que ganó prominencia en la secundaria San Fernando, jugó en dos equipos de football de USC que ganaron campeonatos nacionales (y tres más en beisbol) y fue elegido al equipo ideal en ambos deportes, y luego jugó football profesional en la WFL y NFL — y beisbol brevemente también, lo que le da a este hombre de 64 años un nivel de reconocimiento que perdura hasta hoy en día.

La mayor parte de ese reconocimiento lo ganó con el football, especialmente de dos partidos muy recordados entre USC y su archirrival, Notre Dame. En el partido de 1972, Davis marcó seis touchdowns en contra de los Golden Irish y ganó fama a nivel nacional.

Pero el precio a su salud fue alto. Davis asegura que cualquiera que se pone un casco y protectores tendrá trauma después del football. Algunos más, otros menos; pero nadie se escapa.

“Siempre dije que el football es un gran deportes, pero peligroso”, dijo.

Davis ha escrito y publicado sus memorias (con Jeremy Rosenberg) titulada  “Kick-Off: Concussion” (Patada Inicial: Conmoción Laboral).

En cuanto a memorias, no es un libro muy extenso; apenas 121 páginas y no incluye fotos. Davis dijo que los “costos de producción” fueron más de lo que anticiparon, lo que lo forzó a él y su co-escritor a reducir sus ambiciones.

Aún así, “dije lo que quería decir”, insiste. “Pude haber sacado muchas cosas…[y] desarrollo más cosas cuando hablo en público. Enfatizo más de lo que debió estar en el libro”.    

Tener un producto como “Kick-Off: Concussion” le ha dado a Davis una plataforma para hablar de lo que cree que esta mal con el juego, particularmente en la NFL — la falta de exámenes y cuidado adecuado para los jugadores actuales y los exjugadores, especialmente en cuanto a conmociones cerebrales y trauma cerebral.

“Mencioné en el radio que el gran Payton Manning, el día que finalmente se retire del deporte, lo primero que hará es hacerse un escaneo del cerebro”, dijo Davis. “Eso es lo primero, no soy un doctor, pero he aprendido…cuando tienes un trauma en la cabeza, se reduce el flujo sanguíneo al cerebro. Eso puede llevar al Alzheimer y demencia. Yo no jugué tanto como otras personas, y sostuve un daño significante.

“No puedes jugar en la NFL, y en otros niveles, sin sufrir daños. Y los que juegan ahora lo saben. Creo que si la NFL quiere tener una buen imagen pública, debe darse cuenta de lo que está pasando. No puedes hacer todo este dinero y no ofrece nada a tus exjugadores. Si [la NFL] quiere hacer un cambio, tendrá que cuidar de ellos después que acaben sus carreras. Deberían cuidar a cualquiera que se ponga un casco y que ayuda a desarrollar la marca”.

Davis dijo que fue examinado por el Dr. Daniel Amen, un psiquiatra del condado de Orange y especialista en desórdenes cerebrales que ha venido haciendo imágenes del cerebro desde 1991. Amen organizó un estudio para escanear los cerebros de 115 exjugadores de la NFL. “Yo fui el segundo (en 2007)”, dijo David. Y dijo que le impactó el diagnostico de Amen, quien le dijo a Davis, entonces de 54 años, que tenía el “cerebro de un hombre de 85 años”.

Pero eso le ayudó a entender algunas cosas, dijo Davis. Escribió en el libro que “se había derrumbado en la década de los 2000. Eso quiere decir física, mental, emocional y financieramente”.

El declive físico fue lo más obvio para el público. Había subido de peso de 205 a 315 libras, lo que lo llevó a practicarse una cirugía gástrica. Tenía apnea del sueño, diabetes y gota. También estaba perdiendo su memoria y claridad de habla.

Davis también ha venido tomando suplementos recetados por Amen por casi 10 años. La investigación de Amen, sus libros, clínicas y suplementos tienen sus críticos en la comunidad científica. Pero Davis enfatiza que para él, le han restaurado su calidad de vida.

“No me he recuperado completamente, pero funciono mejor”, dijo. “Hace 10 años no podía hablar como lo hago ahora. Cuando salgo en programas de radio y televisión, veo la diferencia. Los tipos en esos programas pueden ver la diferencia”.    

Davis quiere aprender más y más sobre los jugadores que han muerto y tenían CTE (encefalopatía crónica traumática), una enfermedad degenerativa descubierta en personas (no solo atletas) con lesiones cerebrales repetitivas — y eso solo se puede diagnosticar con un examen después de la muerte. Y también al ver a tantos ex amigos y compañeros que sucumben a la demencia y otros desórdenes mucho antes de lo normal.

“Veo a tipos que jugaron el deporte hace 15-20 años, y no sé cómo sobreviven”, dijo Davis.

El agradece que lo puede hacer.