M. Terry / El Sol

El legado de Jim Davis en la Maratón de Los Angeles sigue intacto.

El residente de Sylmar corrió, caminó y, todavía más importante, completó su 31ª maratón el pasado domingo 14 de Febrero. Davis, de 75 años, terminó la competencia en 7:46 minutos a pesar de tener una rodilla reparada quirúrgicamente que limita severamente su movimiento.

Aún así, completó las 26.2 millas que iniciaron en el Estadio de los Dodgers y culminaron en Santa Monica.

“Hasta reduje en 49 minutos el tiempo que me tomó el año pasado”, dijo Davis con orgullo.

El es parte de un selecto grupo de corredores conocidos como Legacy Runners, que han completado todas las ediciones de la Maratón de Los Ángeles desde 1986.

La competencia tuvo puntos altos y bajos para Davis.

Empezó la carrera trotando y caminando a un ritmo de 15 minutos por milla en las primeras 8 millas, cuidando su rodilla. Después de la milla 8, Davis se dio cuenta que debía ir a un paso más lento “para guardar mis piernas, porque el punto es terminar”.

En la milla 12 se encontró con una maravillosa sorpresa. Davis vio a su hijo, Jason, quien llevó a su familia para alentarlo. Era la primera vez que Jason había visto a su padre en la competencia.

“El me había enviado un correo electrónico diciéndome que vendría, pero no teníamos un punto específico para encontrarnos en la ruta”, dijo Davis. “Eso me emocionó mucho. Tuve que parar para tomarme una foto.

Fue también en la milla 12 que Davis empezó a tener problemas con su balance.

Su hijo lo retuvo e impidió que cayera. Pero a medida que continuaba en la ruta “tenía esta sensación que mi cuerpo seguía hacia adelante, como si no pudiera pararme derecho”.

Esas “sensaciones” empeoraron a medida que progresaba en la competencia. Davis dijo que tomó pequeños descansos para tratar de aliviar esos sentimientos, e incluso se agarró de un poste para enderezarse. Sin embargo, se cayó en la milla 18. También se cayó en tres otras ocasiones en entre la milla 18 y 20.

La gente llegaba a revisar que estaba bien.

“Mi mente me seguía diciendo que siguiera adelante”, dijo.

Después de caer en la milla 20, un par de corredores se detuvieron y le ayudaron. El hombre y la mujer le dijeron que caminarían con Davis para asegurarse de que terminara la carrera. Ellos lo tomaron por las manos o ponían sus brazos alrededor de sus hombros.

Pero todos terminaron la competencia juntos.

Davis dijo que no fue a ver a un médico después de la carrera.

“Las sensaciones pararon. Y el siguiente día tenía el entumecimiento normal después de una maratón”, expresó.

También celebró de la forma que lo hace después de completar una maratón.

“Regresé a casa, me tomé un vaso de vine y me fui a dormir”, dijo.

Pero Davis ya está haciendo planes para correr, caminar — y completar —  la Maratón de Los Angeles 2017.

Después de todo, hay un legado que mantener.