Rudy Calderón, un Conocido Residente de Pacoima, Alcanza el Siglo de Vida y su esposa Christina

Adolfo “Rudy” Calderón quiere comprar un carro nuevo.

“Se está poniendo viejo”, dice del vehículo que tiene, que está a punto de llegar a los 10 años de antigüedad.

Eso es cerca de 90 años más joven que Calderón, que este domingo llegará a los 100 años.

Necesita el auto para poder manejar con su esposa, con quien contrajo nupcias hace seis meses.

Iniciaron su relación el año pasado en su cumpleaños. Ella llegó para felicitarlo y “nos entendimos”, dijo Calderón.

Fue un romance torbellino.

Se casaron unos meses después y desde entonces viven juntos. Pero no se quedan mucho en casa.

Casi todos los días visitan el centro de ancianos Alicia Broadous-Duncan MultiPurpose Center donde Calderón ayuda a organizar la distribución mensual de comida entre los miembros.

El se retiró en 1984 y ha estado visitando el centro de ancianos incluso antes de que se ubicara en su dirección actual sobre el bulevar Glenoaks.

A sus 99 años, Calderón tiene más energía que personas 20 o 30 años más jóvenes que él.

Maneja, su vista es muy buena, camina sin necesitar de un bastón o ayuda. Y su memoria es impecable.

Tal parece que los años no pasan para este hombre.  

“No me siento más viejo que hace un año, cinco años o 10 años”, dice Calderón, quien por varias décadas tuvo su negocio propio sobre el bulevar Van Nuys en Pacoima, una zapatería llamadas “Shoe Clinic”.

Llegar a los 100 años, dice, “No es algo grande, todo el mundo se pone viejo”.

“Es simplemente la vida que te alcanza”.

Y cuanta vida ha tenido Calderón, quien nació un año antes que Estados Unidos entrara en la Primera Guerra Mundial, un tiempo cuando la radio era sumamente limitada y no existía la televisión.

Vivió a través de la Gran Depresión y fue testigo de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

El mayor de cuatro hermanos, tenía ya casi 30 años cuando fue reclutado para la Segunda Guerra Mundial, que ya estaba casi en sus días finales — algo que lo sorprendió pues sus tres hermanos mayores ya tomaban parte en el conflicto (uno de ellos murió en la Batalla de Las Ardenas), aunque luego de un año de entrenamiento, nunca dejó Estados Unidos.

“Estábamos en el puerto de San Francisco esperando que nos enviarán y en cambio nos enviaron a casa”, recordó. La Segunda Guerra Mundial había terminado.

Regresó con su familia y años más tarde “tomamos una vacación y nunca regresamos”, dijo de su llegada a California.

Llegó a Los Angeles a principios de los años 50s. En ese entonces, la casas eran escazas en la ciudad y al principio él se fue a vivir con su familia en una villa de vivienda para veteranos que se ubicaba cerca del Parque Griffith, donde ahora se localiza el Zoológico de Los Angeles. Luego cambió de trabajo a uno en el Valle de San Fernando y así llegó a Pacoima.

“Había muchos espacios abiertos, no estaba tan lleno como ahora”, describió Calderón como se veía el Valle de San Fernando en ese entonces.     

Trabajó para la empresa Lockheed por un tiempo antes de abrir su negocio de reparación de calzado, un oficio que aprendió de su padre y su tío, quienes tenían sus propios comercios.

“Más o menos crecí en eso y me sostuvo”, dijo.

Eventualmente compró una casa nueva de tres cuartos en Pacoima que le costó $10,000, donde aún vive hoy en día. Durante el tiempo que tuvo su zapatería, Calderón se involucró con la Cámara de Comercio y fue impulsor de las peticiones para traer rutas de autobuses y tuberías de desagües en el Valle, que “era un lugar sin nada” en ese entonces, recordó.

Calderón se jubiló en 1984 y tiene más de 30 años visitando el centro de ancianos donde participa en excursiones, juegos y cualquier otra distracción que ofrezcan.

El año pasado, Calderón representó al centro de ancianos en el Desfile de Navidad de Pacoima.

“Nada lo detiene”, dice Patricia Austin, Directora del Centro.

“Todo el mundo lo conoce. Es muy respetado. No le gusta hablar mucho, pero cuando lo hace, tiene grandes historias que contar”.

RECIÉN CASADO

Fue en el centro de ancianos que también inicio una nueva relación hace un año.

Fue durante su cumpleaños 99 el año pasado cuando Christina, quien ese mismo día cumplía 91 años, “se me acercó y me felicitó en mi cumpleaños y conjugamos bien”, dijo Calderón.

Se habían conocido por varios años, aunque Calderón dijo que nunca habían pasado del “hola” y “adiós”, agrego, pero encontraron su “media naranja” uno en el otro.

Se casaron seis meses después y empezaron una nueva vida juntos.

“Nos ayudamos, hemos hecho una casa”, dijo Calderón.

“Es un hombre maravilloso, paciente y muy amable, muy bueno”, dijo Christina de su nuevo esposo.

Calderón, cuya esposa falleció en 1974, dijo que no es fácil estar viejo y solo.

“Puedes vivir solo y molestar a tus hijos o encuentras una pareja con quien pasar tu tiempo”, dice.

CELEBRACIÓN

Dos de sus 10 hijos fallecieron ya y tiene más nietos, bisnietos y tataranietos de los que puede contar, muchos de los cuales viven en diferentes partes de país.

Pero siempre celebran su cumpleaños y está seguro que muchos de ellos se juntarán este fin de semana para organizar una celebración que vaya acorde con la ocasión de cumplir 100 años, algo que no pasa todos los días.

Calderón no lo ve como algo muy grande.

El dice que sus padres vivieron hasta sus años 90s y “pudiera ser hereditario”, pero no ve nada en particular que le haya permitido vivir tanto tiempo.

“Nada más vives. Puedo hacer casi todo, no tan bien, no tan rápido y no muchas veces repetidas”, dice. “Todo por servir se acaba”.

“La vida no cambia mucho. En mis tiempo no teníamos radio ni televisión, y ahora cada año hay alguna tecnología nueva que no tengo, pero las cosas no son tan diferentes”, agregó.

“Los cambios en la vida son tan graduales, que ni siquiera los notas cuando están sucediendo”.

Pero una cosa que sí ha notado y algo de lo que se siente muy orgulloso y suertudo de haber presenciado es ver a sus hijos crecer y tener una familia unida.

“Ese es uno de mis mejores logros”, dijo.

¿Y cuál es su consejo para el resto de nosotros?

“Yo siempre seguí mis necesidades, mis deseos. Cometes errores, pero si sigues adelante, alcanzarás tus objetivos”, dijo.