Fiscal de Distrito de Los Angeles Busca Expansión de Alternativas de Sentencia para Ofensores con Problemas Mentales

Hay demasiadas personas con problemas mentales que caen en el sistema de justicia criminal del condado de Los Angeles, y hay mejores formas de proveer el tratamiento que necesitan y aún así proteger al público más allá de encarcelarlos, dijo la Fiscal de Distrito del Condado de Los Angeles Jackie Lacey.

Es una de las razones, aduce Lacey, “que podemos ser mucho más efectivos si nos comprometemos a apoyar totalmente la agresiva expansión” de programas de sentencias alternativas, y apoyamos financieramente todas las opciones disponibles de vivienda.

“El uso de la cárcel como un sanatorio de salud mental masivo es ineficiente, inefectivo y, en muchos casos, inhumano”, agregó Lacey.

“Simplemente hay una cuestión moral aquí. ¿Estamos castigando a la gente simplemente por estar enfermos?

En un discurso durante el almuerzo del Concejo de Asesoramiento de la Policía de San Fernando este lunes 21 de Marzo, Lacey — la primera mujer afroamericana en ser elegida fiscal de distrito desde que se creó la oficina en 1850 — dijo que ofrecer a ofensores no violentos “la oportunidad de cambiar sus vidas y evitar el encarcelamiento ha probado ser exitoso. Reduce las tasas de reincidencia, ahorra dinero a los contribuyentes y reserva camas en la cárcel para los criminales peligrosos”.

Lacey, quien alguna vez fue fiscal en la Corte de San Fernando, indicó que los acusados que tienen una enfermedad mental “a menudo sirven más tiempo tras las rejas” de lo que debían si estuvieran saludables, y habrían cometido el mismo crimen. “Y una vez su caso criminal termina, la gente con problemas mentales a menudo regresa a las calles y más del 70 por ciento son arrestados de nuevo”.

Muchos nunca parecen escapar de las calles sin ser arrestados. Según el Instituto para el Estudio de la Indigencia y la Pobreza en el Centro Weingart, cerca de 254,000 hombres, mujeres y niños en el Condado de Los Angeles carecen de hogar en alguna parte del año, y aproximadamente 82,000 no tienen donde dormir en alguna noche. Alrededor del 25 por ciento de ellos tienen problemas mentales.

A veces cometen crímenes tan leves como orinar en público. Pero una celda quizá sea el único lugar donde ponerlos.

En 2014, autoridades del Condado de Los Angeles iniciaron un programa de sentencias alternativas diseñado para colocar ofensores con enfermedades mentales de bajo nivel en programas de tratamiento de 18 meses, con la intención de reducir la sobrepoblación carcelaria y reducir el número de ofensores con problemas mentales que son encarcelados repetidas veces.

El programa, que incluye vivienda transicional y servicios médicos, empezó en Van Nuys.

Aquellos que completan el programa, así como un periodo de libertad condicional ordenado por la corte, podrían borrar cargos criminales que enfrenten de sus historiales.

Programas similares de alternativas de sentencia en Nueva York y Florida para ofensores con problemas mentales han reportado resultados de tasas de reincidencia tan bajas como 20 por ciento.

Otros programas específicos de sentencias alternativas en el Condado de Los Angeles para mujeres y veteranos que han cometido delitos de bajo nivel han probado ser exitosos en la reducción de tasas para ofensores repetitivos, y disminuir la cantidad de dólares de los contribuyentes que se usan para encarcelar a presos. La Corte de Reingreso de Mujeres con una Segunda Oportunidad (Second Change Women’s Re-Entry Court) se creó en 2007, la Corte para Veteranos (para aquellos con casos de delitos graves no violentos y ninguna convicción previa) se creó en 2010.

En ambas instancias, dijo ella, las tasas de reincidencia para mujeres y veteranos que completaron esos programas han sido tan bajos como del 20 por ciento, y los ahorros a los contribuyentes habrían alcanzado los $10 millones.

Fue el éxito de estos programas lo que hizo a Lacey — que lidera el Grupo Especial de Salud Mental y Justicia Criminal, que incluye a fiscales y abogados defensores, jueces, personal de agencias del orden, y grupos como la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales y el Centro de Leyes Inner City — buscar alternativas de justicia para ofensores de bajo nivel con enfermedades mentales. Eso incluía una corte específica para escuchar estos casos.

“La cárcel del Condado de Los Angeles tienen hasta 20,000 presos en cualquier momento”, dijo Lacey. “Y aproximadamente 4,000 de ellos tienen enfermedades mentales, lo que convierte a la cárcel en la institución de salud mental más grande de la nación. Esa población casi se ha duplicado desde 2011”.

Como resultado, dijo Lacey, el Departamento del Sheriff del condado “emplea mása psiquiatras de tiempo completo que el Centro Médico Harbor-UCLA”, el secundo hospital público más grande del condado. “Y el costo sigue creciendo. Encarcelar a un preso con problemas mentales cuesta el triple que para los otros reos. La mayoría requiere de medicamentos y seguridad adicional”.

Este tipo de programas tiene más riesgos para mujeres “y no tiene el mismo atractivo político” como lo tiene la Corte para Veteranos, dijo Lacey. Pero, indicó, la gente con problemas mentales a menudo son estigmatizados, y son inculpados por su condición.

“Eso está mal”, dijo Lacey. “Una persona con un desorden que afecta su vida no es más responsable por su condición que alguien con cáncer”.

Hay un requisito importante, entre otros, para calificar para el programa, dijo Lacey. Los crímenes deben ser no violentos.

“Si causas daños a otros, no importa cuál sea tu estado mental, el sistema de justicia criminal debe proteger al público”, dijo ella. “Pero en demasiadas instancias, la cárcel es la opción más a la mano.

“Tenemos una oportunidad increíble. Hay un interés generalizado en ayudar a aquellos con enfermedades mentales. Y nosotros en el sistema de justicia criminal estamos tratando de hacer nuestra parte”.