M. Terry / El Sol

Johnrey Pahed, Fahim Rahman y Mohammed Sulman representarán a la secundaria Monroe; Ramón Pérez, Diana Del Aguila y  Martin Avila representarán a la secundaria Poly en la competencia de cocina del LAUSD "Cooking Up Change" a realizarse este viernes 8 de Abril en el L.A. Trade Technical College. El equipo con la receta ganadora de entre los siete equipos recibirá un viaje con todos los gastos pagados a Washington D.C. para competir en un concurso nacional.

Es mediodía en la secundaria Poly de Sun Valley y los chefs estudiantiles Diana Del Aguila, Martin Ávila y Ramón Pérez van de un lado a otro en la cocina de la escuela, poniendo los últimos toques a un platillo apetitoso: pollo sazonado encima de arroz cafe en la forma de un corazón— “Chicken Diana,” dice Del Aguila con orgullo — seguido por brócoli, un postre de “parfait” hecho con manzanas, yogur y avena.

A unas ocho millas de distancia en North Hills, en la secundaria Monroe, los chefs estudiantiles Johnrey Pahed, Fahim Rahman y Mohammed Sulman también trabajan duro creando un menú de pasta rotina en salsa marinara, con vegetales asados y una banana.

Estas no son asignaciones escolares. Hay un poco más de por medio.

Este viernes 8 de Abril, los equipos de Monroe y Poly, junto con cinco otros equipos del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD), cocinarán y presentarán sus creaciones culinarias en Los Angeles Trade Tech College para tener la oportunidad de representar al Distrito en un concurso nacional.

La receta ganadora aquí representará un viaje con todos los gastos pagados a Washington D.C., donde el 6 de junio irán en contra de equipos de toda la nación.

Además, la receta ganadora del viernes aparecerá en los almuerzos de las escuelas del LAUSD.

El desafío: crear un menú de tres partes que tenga un platillo principal, un platillo de vegetales para acompañarlo y un platillo de frutas que se puedan servir en cafeterías de escuelas primarias, intermedias y secundarias con ingredientes que no solo sean saludables — 760 calorías en total para cumplir con reglas del USDA — pero que también estén bajo límites presupuestales de $1.14 por persona.

Si eso parece difícil, es lo que las cafeterías del LAUSD enfrentan todos los días tratando de proveer un desayuno, almuerzo, cena y hasta comidas para los sábados para cerca de 765,000 alumnos. El costo es de $1.70 por estudiante, que incluye leche y una pieza de fruta.

Luego deben convencer a una audiencia sumamente dura de complacer que prefiere las hamburguesas, papas fritas, pizza y dulces.

“Tenemos reglas de lo que podemos ofrecer. Debe incluir proteína, granos completos, frutas, vegetales y leche”, dijo Laura Benavides, la directora interina de los servicios alimenticios del distrito.

Eso también fue una lección para los estudiantes.

“La parte monetaria es lo más difícil”, dijo Rahim, de 17 años y quien está a punto de graduarse. “Cuando tratas de crear un platillo, quieres que sepa bien. Pero a veces para que sepa bien debes usar otras cosas. Tuvimos que pasar por muchas eliminaciones. Creábamos algo que se pasaba del límite de costo, o tenía muchas calorías, luego poníamos sustitutos como ingredientes. Y no sabía bien”.

Y agregó Del Aguila, de 17 años y estudiante de último año, “era difícil cumplir con las guías y reglas que nos dieron. Todo fue muy difícil, porque tenemos que detallar todos nuestros pasos, limitar nuestras calorías y grasa. Si algo no cumplía por las reglas, teníamos que cambiar todo por completo. Creo que probamos 5-6 recetas diferentes (antes de llegar a la que presentamos)”.

Hay 18 secundarias del LAUSD que ofrecen un programa culinario, dijo Benavides. Todas recibieron información sobre el concurso, las reglas y guías sobre el costo y los ingredientes de los platillos, así como la fecha límite para presentar una receta y calificar para la competencia del viernes. Siete escuelas, incluyendo Monroe y Poly, cumplieron con todos los requisitos (aunque LACES, una escuela intermedia, no es elegible para el viaje a Washington D.C.)

Amigos Antes que Compañeros

Los miembros del equipo de Monroe se conocen desde que estaban en el noveno grado. Así que no hubo problemas de “química” en la cocina. Hasta diseñaron una insignia especial para las bolsas de sus uniformes blancos de chef.

“Estábamos en [la clase de cocina del profesor Alex Rasas], y todos le mostramos una iniciativa a él”, dijo Rahim, de 17 años y estudiante de último año. “El nos preguntó si queríamos entrar a esta competencia, y todos estábamos muy emocionados”.

Pahed — quien diseñó el menú — dijo que su madre le enseñó a cocinar, y que su hermano mayor Chris tomó la clase de cocina cuando asistió a Monroe. El eventualmente decidió tomar esa clase también.

“Es divertido”, dijo. Tanto que Pahed, de 18 años, ya participó en un par de competencias este año escolar, SkillsUSA y el Programa de Carreras a Través de las Artes Culinarias.

Rahim, quien prepara la pasa, también empezó a cocinar en casa. “Es algo que realmente disfruto, y (tomar clases en Monroe) me ha dado más habilidades para cocinar comida para otros”.

Sulman, de 17 años, el encargado de la salsa, dijo que quería crear algo que sus compañeros de clase quieran comer en la escuela.

 “Las comidas que sirve el LAUSD actualmente no le gusta a muchos estudiantes y la mayor parte la tiran”, dijo Sulman. “[El programa Healthy Hunger-Free Kids Act] de la Primera Dama Michelle Obama esta impulsando. Claro, hace la comida más saludable, pero no ayuda si ellos no la comen y van en busca de opciones nada saludables como papitas.

“Estamos tratando de crear una recete nutritiva que también sepa bien, como nuestra salsa marinara. La mayoría de chefs de hecho añaden más azúcar para sepa más dulce. Nosotros no le añadimos azúcar extra o sal o algotra cosas. Nuestro platillo de papas y zanahorias son vegetales que sí les gustan a los estudiantes. Están sazonadas y cocinadas para que tengan un mejor sabor”.

Cómo Nació el Equipo de Poly

El profesor Bob Higgins, que da la clase de artes culinarias en Poly, fue quien le dijo a Del Aguila sobre el concurso. Parecía una buena idea para alguien que “le gusta cocinar algo todos los días, así que dije ¿por qué no?”

Ella empezó con otros compañeros de equipo, pero los otros decidieron que no tenían el tiempo para el compromiso necesario de cumplir con este esfuerzo. Pero Del Aguila tuvo suerte al recibir a Pérez, que llegó de otro equipo, y Ávila, quien decidió unírseles voluntariamente.

“A mi no me interesaba mucho la cocina”, dijo Martin, de 17 años, quien se encarga del brócoli. “No cocinaba; quizá un sandwich de queso. Pero ella me dijo que necesitaba otro compañero de equipo así que decidí ayudar. Y ha sido una buena experiencia de aprendizaje, aprendiendo que los vegetales son buenos para mi, y cómo crear algo saludable que sepa bien”.

El equipo pasó un mes desarrollando su menú, empezando con un enrollado de pollo, pero eventualmente creando el platillo que cocinarán en el concurso. Pérez, de 17 años, quien prepara la salsa para el pollo, admitió que hubo momentos en que cuestionó si cumplirían con las reglas.

Ahora cree que tiene una buena oportunidad de ganar este viernes.

“Estoy un poco nervioso”, dijo. “Pero parece que todo el equipo podrá hacerlo sin equivocarse. Tengo mucha fe”.