M. Terry / El Sol

Al frente -- Jerry Aguilar y Moises Carrillo son dos de las razones por las que Kennedy ha ganado campeonatos consecutivos de la Liga Valley Misssion.

Es un día soleado y brillante en la secundaria San Fernando, perfecto para una pelea de gatos.

Tigers y Cougars están en la cancha de béisbol de San Fernando este martes 25 de Abril en busca de ganar el campeonato de la Liga Valley Mission. No hay sorpresa. Estas escuelas han ganado o compartido el campeonato de liga en los últimos seis años. Y empezaron este partido con registros de liga idénticos de 8-0.

Los últimos dos años, Kennedy se ha adueñado de la liga Valley Mission. Hasta el partido del martes, los Cougars habían ganado 30 partidos de liga consecutivos; la última derrota fue ante San Fernando el 26 de Marzo de 2014.

El martes, San Fernando sacó una victoria de 2-1 en ocho entradas, gracias en parte a un error de lanzamiento del segunda base de Kenney, José Olives, que intentaba completar una jugada doble. Esto le da a los Tigers (15-6, 9-0) una ventaja momentánea en busca del título. Ambos equipos se enfrentarán en Kenney hoy jueves 28 de Abril.

No esperen que los Cougars (11-8, 8-1) se dejen derrotar después de la derrota. Esta es apenas un tropezón, considerando que empezaron la temporada 2016 con marca de 1-6, y parecían no tener importancia antes cambiar su rumbo.

Eso no fue fácil de digerir para un nuevo entrenador que es muy conocido en esta zona.

Marcus Alvarado llegó a Kennedy proveniente de Arleta, donde era el entrenador en jefe. Antes había sido asistente en El Camino Real y Simi Valley. Pero él tiene sus raíces en Kennedy. No solo jugó béisbol para los Cougars en la década de 1990, su padre Manny fue el entrenador del equipo por largo tiempo y ganó cinco títulos de la Ciudad en 24 años.

“Yo era el chico que ayudaba con el bate en el equipo del campeonato de 1989”, dijo Alvarado. “Siempre estaba sentado en esa banca deseando ser un Cougar algún día. Afortunadamente, jugué aquí (1996-98).

“Aprendí a amar las tradiciones, de estar orgulloso de tu escuela. No tenemos un lugar que sea de élite, pero estamos orgullosos de lo que tenemos…este es un trabajo de ensueño”.

Es un empleo que el hijo desearía que su padre todavía tuviera. Pero en Noviembre de 2011, la entonces directora de la escuela Suzanne Blake puso a Many en licencia administrativa sin paga por tres semanas debido a un supuesto incidente de “rito de iniciación” que involucró a dos estudiantes que supuestamente intercambiaron “golpes corporales” afuera del cuarto de pesas del plantel. El fue encausado por no supervisar apropiadamente.

Un mediador eventualmente eliminó la suspensión en 2013. Pero la relación estaba quebrada.

Alvarado decidió tomar el trabajo después que Andy Rodríguez, el entrenador en jefe, renunció el año pasado.

Todavía se le dificulta hablar sobre lo que le pasó a su padre, quien se jubiló. Pero la oportunidad de regresar y ser el entrenador de la secundaria donde jugó — y donde el apellido Alvarado todavía significa mucho para la comunidad Cougar — era demasiado buena para no aceptarla.

Algunos de los jugadores de último año de Kennedy, que eran novatos durante los pasajeros turbulentos al final de la carrera de Manny, están agradecidos de tener a un Alvarado de regreso en el banquillo.

“Mi hermano jugó aquí, y vi la forma en que (Manny) dirigía”, dijo Moises Carrillo, de 18 años, quien juega primera base y es un bateador designado. “Siento que Marcus es exactamente como él. Trae esa seriedad a la cancha, esa actitud que espera mucho de nosotros y de trabajar duro. El nos enseña a no solo ser buenos en la cancha, pero también afuera — como ser un hombre y cosas como esa”.

Alvarado, cuya cara juvenil esconde el hecho que tiene 36 años, está casado y tiene una hija en la secundaria, dijo que la lección más importante que ha aprendido en el béisbol la aprendió de su padre.

Cuando obtuvo la posición de entrenador en Arleta, “siempre fue muy apasionado acerca de ganar, ganar, ganar”, dijo Alvarado. “Pero mi padre siempre dijo que no se trataba de ganar, sino de enseñar a los chicos que la vida es más que eso. Y tu trabajo como entrenador es darles [valores], enseñarles a ser un buen padre algún día.

“Eso nunca lo aprendí como entrenador asistente, pero cuando me convertí en entrenador de Arleta, finalmente entendí que yo era una figura paterna”.

Eso le ayudó a mantener la paciencia a través de esos primeros siete partidos cuando él y sus asistentes estaban “tratando de descifrar lo que teníamos”. Alvarado entendió que tenía un calendario con partidos difíciles al principio, y creía que el equipo podía mejorar.

Jerry Aguilar, el líder de bateo de los Cougars con 31 hits y 33 RBIs, dijo que los jugadores finalmente descifraron las cosas para cuando empezaron los juegos de liga. Después de un comienzo de 1-6, Kennedy ganó 10 de sus próximos 11 partidos, incluyendo una victoria fuera de liga sobre el campeón defensor El Camino Real el 23 de Abril.

“Fue casi como una luz que se prendió”, dijo Aguilar, de 18 años. “Más o menos encontramos nuestros lugares, entendiendo lo que debíamos hacer, y luego haciendo nuestros trabajos”.

La derrota del martes pudo haber terminado su racha de victorias en la liga. Pero los Cougars no están fuera de la pugna por el título de la liga Valley Mission a menos que pierdan una vez más contra San Fernando.

Pero Alvarado quiere más que títulos de liga. Y no es el único. El último campeonato municipal de Kennedy fue en 2006, y su famoso apellido no aplacara para siempre la base de aficionados de los Cougars.

“Ha sido difícil cumplir con las expectativas”, dijo Alvarado. “La gente ha preguntado ‘¿Cuándo vas a traernos el título de la Ciudad?’ Toma tiempo…tener el apellido de mi padre sí pone mucha presión sobre mi — especialmente en Kennedy.

“Pero la gente que me conoce sabe que soy un perfeccionista; y soy mi peor crítico. Así que si los padres u otras personas quieren quejarse, no me molesta. Créeme, cuando  veo el espejo quiero la perfección total. Lo quiero más que ellos”.

El tiene fe en su equipo, que salió avante de esa etapa difícil. Ellos se han convertido en un contrincante difícil, sin importar a quién tengan que enfrentar en los playoffs.

“Creemos que podemos enfrentar a cualquiera”, dijo Alvarado. “El talento te lleva lejos. Creo que el trabajo arduo y el corazón [le gana] a eso. Creo que eso se mostró en contra de El Camino. Sé que no enfrentamos a pitchers de élite, pero El Camino tiene a buenos lanzadores. Así que la confianza que tenemos de poder enfrentar a un equipo fuerte en el estado es muy alta.

“Nuestra meta, como la de todo el mundo, es ganar un título de la ciudad. Es por eso que vine aquí. No perder en la primera ronda o solo estar contentos de llegar a los playoffs. Nuestro objetivo es esa última racha de cuatro victorias”.

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