Mike Terry / SFVS

Es bueno ser la reina -- El equipo de softball de la secundaria Chavez le recuerda a todo el mundo quién es líder de la División II de la City Section.

Era una situación soñada para un entrendor. Imagínese, heredar un equipo de softball que ya ganó un campeonato y tiene varias jugadoras titulares que regresan.

O podría ser una locura para Stephanie Boshae, una madre soltera de 28 años contratada para ser asistente en Noviembre por el entonces entrenador en jefe Carlos Rodríguez, y luego asumir ese cargo cuando Rodríguez decide dejarlo.

Para Boshae, la temporada 2016 tuvo un final feliz en vez de ser una pesadilla. Las Eagles lograron su segundo título consecutivo de la División II al derrotar 4-0 a la secundaria South East de South Gate en el partido de campeonato llevado a cabo en la Universidad Estatal de California, Domínguez Hills en Carson.

Pero la temporada no estuvo excenta de puntos bajos y trauma. Boshae no tenía atrapadoras experimentadas debido a que la anterior se graduó y tuvo que entrenador a dos jugadoras, Diana Martin y Jasmine Maldonado, para que se ocuparan de la segunda posición más importante en el cuadro después del lanzador.  Las Eagles también enfrentaron un obstáculo a media temporada cuando Sunneray Velázquez, la segunda lanzadora detrás de Mia Macias se lesionó y Cristiana Miranda — estudiante de último año que no había lanzado desde el noveno grado — se convitió en el brazo No. 2

Sin embargo, el mayor desafío para Boshae era convencer a sus jugadoras — y los padre y fanáticos — que el trabajo, el primero donde ocupaba el cargo de entrenador en jefe después de seis años como asistente en Sylmar, no era demasiado grande para ella.

“Debo admitir, llegar a un programa que ganó un campeonato el año pasasdo, creo que algunas personas dirían que es una presión”, dijo Boshae, quien jugó softball en la Universidad Estatal de California Northridge, donde también recibió su diploma. “Pero esto es softball. Este es un juego que he practicado y entrenado por los últimos 20 años”.

“Le dije a las chicas toda la temporada que no importaba lo que había pasado antes; es lo que hacen ahora y cómo siguen adelante. Lo que hicieron el año pasado no importa ahora. Tienen que ganarselo, tienen un blanco en sus espaldas, y el camino será un poco más duro este año. Pero las chicas lo entendieron, batallaron y aquí estamos”.

Las Eagles (18-11) terminaron tercero en la Liga East Valley (detrás de equipos de la División I como son Arleta y Poly) y ocuparon la tercera casilla en los playoffs de la División II. Aún más importante, Bosha dijo que “para cuando llegaron los playoffs todo el mundo conocía su posición, y todo el mundo desarrollo una química en la cancha. Todos nos conocíamos entre sí, y sabía como comunicarme mejor con ellos”.

Chávez derrotó a Panorama y las escuelas Roosevelt y Marshall de Los Angeles en las primeras rondas para jugar con South East (21-8-1), ubicado en la primera casilla. Y tuvieron el tipo de contrincante que determina a un verdadero campeón.

El juego se mantuvo sin anotaciones por las primeras cuatro entradas; ningún equipo pudo montar una amenaza en contra de Macias o Ieleen Guardado de las Jaguars. Todo el mundo tenía la sospecha que una carrera haría la diferencia.

Fue South East el que pegó primero. En la quinta entrada, Chávez tenía las bases llenas con dos outs. El escenario estaba puesto para la segunda base de las Eagles, Janelle Jiménez.

Ella pegó un hit al centro. Andrea Vásquez, la paracortos de las Jaguars, corría a toda velocidad, y la pelota le rebotó en su guante. Los oficiales dijeron que fue un doble.

“Vi la pelota salir de su guante. Pero yo solo corría”, dijo Jiménez. “Fue una locura. Fue un shock”.

Las Eagles corrieron por las bases mientras las Jaguars intentaban recoger la pelota frenéticamente y minimizar el daño. Las tres corredoras en base marcaron y Jiménez llegó hasta la tercera base. El lanzamiento desde el jardín llegó al “home plate” y la receptora no lo pudo atrapar. El plato quedó al descubierto y Jiménez marcó también una carrera.

De esa manera, el marcador quedó 4-0. Para South East bien pudo haber sido 40-0, considerando la forma en que Macias estaba lanzando.

“Sus lanzamientos llevan mucha velocidad y un cambio”, dijo Boshae. “Este año el enfoque principal fue en la mentalidad de sus lanzamientos porque ella es joven. Pero la gente está empezando a escuchar hablar de ella. Así que estuvimos trabajando en el aspecto mental. Yo fue lanzadora así que eso fue divertido”.

South East tuvo una última oportunidad. Las Jaguars llenaron las baes en la sexta entrada, con dos outs. Pero Macias hizo que Karina Gómez pegara hacia arriba y la amenaza acabó.

“El plan del juego era ganar cada entrada, y tratar de evitar que marcaran”, dijo Macias. “Sí parecía que una carrera lo ganaría. Pero fue emocionante”.

Para Jiménez, que describió la temporada regular como “estresante”, ganar campeonatos consecutivo fue un “gran logro. Es grandioso”.

Así también lo cree la entrenadora. Porque el año entrante, sin importar lo que pase, ya no será el primer año.

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