A. Garcia / El Sol

Por primera vez en muchas décadas, la elección primaria de California importa.

Bernie Sanders tiene la esperanza de lograr un buen resultado en la elección que lo catapulte a la Convención Demócrata y le permite presentar su caso de que puede considerarse un candidato viable para la presidencia.

Hillary Clinton quiere ganar California y cimentar su posición como la nominada demócrata para la elección de Noviembre, donde se enfrentaría al presunto candidato republicano Donald Trump, una celebridad televisiva y magnate financiero que rompió todas las reglas y ahora se perfila con un camino libre para convertirse en el designado a representar a los republicanos.

Trump es conocido por sus autoelogios y comentarios racistas, discriminatorios y sexistas que le han valido el repudio de los latinos y de las mujeres. Su candidatura también ha tenido otro efecto en la campaña — para Latinos, los ha impulsado a hacerse ciudadanos y registrarse para votar.

Pero estar registrado no significa que la persona se presente a las urnas el día de la elección. Este es un problema que ha persistido por muchos años.

De los 24 millones de latinos elegibles para votar en la elección presidencial de 2012, menos de la mitad (48%) se presentaron para emitir su sufragio — una cifra que no ha sufrido cambios en las últimas cuatro elecciones presidenciales y que es similar a la de los votantes no blancos en la elección de medio término de 2010.

En 2016 hay 27 millones de latinos que pueden ejercer el voto, pero cuántos de ellos se registren y voten en Noviembre es una incógnita.

Una encuesta reciente de Fox News Latino mostró que el 10% de los latinos no estaban interesados en la elección presidencial de 2016. Cerca del 33% dijeron estar “sumamente interesados” y 35% dijeron estar “muy interesados” en la contienda.

Hacer que los votantes latinos lleguen a las urnas el próximo martes 7 de Junio — o simplemente recordarles que hay una elección ese día — es lo que han venido haciendo Maria Elena Hernández y Carolina Morán por el último mes.

Estas madres residentes de Canoga Park son voluntarias de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA), que junto a empleados de la organización, han estado visitando los hogares de votantes registrados en el Valle de San Fernando y el resto de Los Ángeles, recordándole a la gente la importancia de emitir su sufragio. El esfuerzo continuará esta semana y hasta el día de la elección.

“Cada uno que sí salga ya es una diferencia”, dijo Morán, quien ha vivido en el país por 11 años y tiene cinco hijos.

Ni Hernández ni Morán pueden votar, aunque desearían poder hacerlo. Preocupadas por lo que pudiera pasarle a los programas migratorios impulsados por el Presidente Obama — y que están suspendidos actualmente hasta que la Corte Suprema tome una decisión sobre la extensión de DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) y DAPA (Acción Diferida para los Padres de Residentes y Ciudadanos), que beneficiarían a cerca de 5 millones de inmigrantes indocumentados — así como la posibilidad de una reforma migratoria, ellas han decidido hacer su parte para llevar a los votantes a las urnas.  

“Este es nuestro voto”, dijo Hernández, quien admite temer si Trump gana la presidencia.

Es por eso que Hernández animó a sus hermanos, que han vivido en el país por más de 30 años y son residentes legales, a finalmente convertirse en ciudadanos y registrarse para votar. Y los impulsará también a que vayan a dar su voto el día de la elección, así como lo hizo con otros votantes registrados este pasado sábado 28 de Mayo, cuando junto a Morán estuvieron visitando hogares en Pacoima.

Ellas no abogan en favor de ningún candidato o tema. Su tarea es simplemente recordarle y animar a la gente a salir a votar.

Obviamente, les gustaría que los votantes apoyaran candidatos que aboguen por leyes y programas que les beneficie.

“Queremos asegurar que con el voto se apoye más al inmigrante y, si se puede, una reforma migratoria porque no todos entran en la acción ejecutiva (de Obama) y porque lo pueden quitar”, dijo Morán, quien el año pasado se unió a un grupo de 100 mujeres que caminaron 100 millas desde Baltimore hasta Washington D.C. donde le pidieron al Papa Francisco abogar por una reforma migratoria cuando visitó Estados Unidos.

“Queremos que todo el mundo se haga escuchar en cada elección”, dijo Diana Colin, directora de participación cívica de CHILA. “Pero especialmente para los votantes inmigrantes latinos, esta elección primaria y general representa la oportunidad de cambiar el balance del poder y hacer que nuestros líderes nacionales pongan atención a nuestros temas”.

Así también lo ve Mayra Navarrete.

“Yo siempre voto. El voto cuenta”, dijo Navarrete, a cuya casa en Pacoima se presentaron Hernández y Morán.

“Estoy viendo si ayuda con la inmigración, y la gente hispana”, agregó. “Todavía no sé por quién voy a votar, pero definitivamente no será Donald Trump. El no es bueno para nuestra comunidad”.

Roberto Mendez, otro votante de Pacoima que recibió una de estas visitas, también será de los que se presente a las urnas.

“Es un deber para cada ciudadano estar presentes en la elección popular”, dijo Mendez, quien indicó que ha venido votando desde los “años de Reagan”.

Eso es lo que le gusta escuchar a Moises Alfaro, otro de los voluntarios de CHIRLA, cuando va de casa en casa visitando a votantes registrados.

“Hay gente que no sale porque está mal informado o no le interesa. Por eso tenemos que hacerle fuerza y alentar. Es nuestro deber salir a participar. Es la única forma que nos reconozcan y nos traten como una persona con derechos porque contribuimos a este país”, dijo Alfaro.

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