A. Garcia / El Sol

Kristy Sandoval

Pincelada tras pincelada aparece parte de una cara, o una mano o una pierna.

Detrás de cada pincelada que da vida a una pared antes vacía y aburrida sobre el muy congestionado bulevar Sunland está Kristy Sandoval, una muralista de 33 años quien por los últimos 8 ha liderado el renacimiento de esta forma de arte en el Valle de San Fernando.

Nacida en Los Angeles y criada en Pacoima, la madre de una niña de 4 años asistió a la Academia de Artes de San Francisco para estudiar Arquitectura y regresó con una inclinación por el color y el arte.

“No tenía idea que iba a ser una muralista”, dice esta artista graduada en la secundaria San Fernando. “(En la Academia de Artes) aprendí lo básico del arte y el dibujo”.

Pero dijo que San Francisco “fue un shock” para ella y el ambiente de esa ciudad la hizo sacar la artista que había estado dormida dentro de ella todo el tiempo. A menudo caminaba por las calles del Mission District en esa ciudad, admirando los famosos murales de esa zona. Cuando regresó a Pacoima, empezó a trabajar con agencias no lucrativa enseñando arte a niños. Los murales fueron el siguiente paso.

Sandoval pintó cuatro de ellos en la porción del bulevar Van Nuys en Pacoima que se conoce como la “Milla de Murales”, todo ellos con mucho color y un mensaje social, dos aspectos que parecen sobresalir en cada una de sus obras públicas.

Uno de los más famosos se llama Decolonize y está pintado en la pared de una oficina de seguros. Este muestra a una joven con plumas en su cabello color azul y en trenzas, liberando pericos y mariposas de una jaula. La jaula es una ventana alta con barras; la falda de la chica es un toldo marrón que sale de una puerta trasera.

“Es esta obra pública gigante y la gente será impactada ya sea que lo piensen o no, ¿por qué no darle un mensaje?”, dice del efecto que quiere que tengan sus piezas en el público.

Presentarse como una muralista — o una artista — no fue fácil al principio. Pero por los últimos tres años se ha ganado la vida en base a su talento. Aparte de los murales que le pagan para pintar, también da discursos, ofrece talleres de entre 6-8 semanas sobre pintar murales y también están las obras que pinta para las galerías, que son piezas más introspectivas y para una audiencia diferente a la que generalmente admira sus murales.

Pero sin importar el medio, el estilo de Sandoval está claramente marcado.

Por las últimas semanas, esa marca se enfoca en la pared de un negocio de raspados en el bulevar Sunland.

Justo a las vías del tren en una zona comercial, las líneas moradas, a naranjas y rojas del fondo del mural — que representarán un sarape — dan paso a las caras de niños, algunos de ellos jugando Xangais (un juego antiguo de los Aztecas) o sosteniendo un trompo.

“Espero que dé vida al área”, dice Sandoval sobre el mural que será visto por aquellos que viajan en los trenes de Metrolink que pasan cada hora. “Espero que otros artistas se inspiren para pintar más paredes”, añade, indicando que junto a otros amigos artistas han visto buenos lugares para murales en toda la cuadra.

SU TRABAJO INTERNACIONAL

Pero Sandoval no solo pinta murales aquí en el Valle de San Fernando. Sus obras también aparecen en el Sur de Los Angeles, El Sereno, New Orleans y Turquía.

El año pasado la invitaron a participar en el Festival de Murales de Estambul, convirtiéndose en la primer mujer en tomar parte en el evento.

“Fue mi primer viaje fuera del país”, dijo Sandoval, a quien le encantó la experiencia.

El tema del festival era Seres Humanos/Ser Humano y Sandoval pintó al lado de jóvenes de origen sirio que eran refugiados recientemente llegados a Turquía.

“El arte es universal. En su mayoría, cada artista tiene su propia expresión, pero es como un lenguaje”, dijo ella. “Nos entendimos. Me enseñó el lenguaje universal del arte”.

“El arte tiene una forma de unir a la comunidad. Saca la energía positiva donde se crea”, agregó.  

Pero imágenes bonitas y color no son suficientes para Sandoval.

Ella ha venido trabajando con Amnistía Internacional por una razón: sus obras a menudo incluyen fuertes mensajes.

“Los murales deben tener un mensaje de cambio positivo porque todo el mundo los ve”, opinó

Este verano, Sandoval irá a New York para pintar un mural en el Festival Afropunk y en Octubre recibirá el premio “Mujer Fenomenal” en la Universidad Estatal de California, Northridge.

Le gustan estos honores, pero no es algo que le obsesiona. De hecho, admite que muchas veces no se presenta a sí misma como una artista o una muralista.

Para ella lo importante es el arte, la expresión y darle voz a las mujeres.

“No dejen que el hecho de que son mujeres las desilusione”, es su mensaje para las nuevas generaciones. “Hagan lo que quieran en cualquier carrera. Si es su verdadero llamado, encontrarán la manera de ganar dinero”.

Ella lo logró y le encanta.

Mientras pintaba el mural en Sun Valley pasaron un par de personas: una madre y su pequeña hija se sorprenden al saber que la joven mujer que pinta el mural es la artista. La felicitan efusivamente. Un paletero también la felicita. Su mensaje de belleza y unión está funcionando.

“El resultado siempre es asombroso”, dice Sandoval de sus murales. “Embellece la comunidad de tantas maneras”.

Y si no hace otra cosa, dice ella, “tienes un nuevo lugar donde tomarte selfies”.

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