Scott en una "Just Say No" rally en la escuela de Mayall Street Elementary in North Hills

Decenas de voces infantiles se escuchaban en el patio de la escuela primaria Napa Street en Northridge en Marzo, todas ellas haciendo una promesa a toda voz.

“¡Prometo decir no a las drogas!¡Prometo no unirme a una pandilla! ¡Prometo decir no al crimen! ¡Prometo decir no al bullying! ¡Voy a honrar y respetar a mis padres! ¡Respetaré y aprenderé de mis maestros! ¡Seré respetuoso y cortés con los demás! ¡Respetaré y creeré en mí mismo!”.

Frente a la congregación de niños estaba el agente Michael Scott de la Policía de Los Angeles, el maestro de ceremonias del programa, que escuchaba con felicidad. Fue él quien escribió la promesa como parte de la campaña “Drugs. Gangs. Crime. Bullying. Just Say No” (Drogas. Pandillas. Crimen. Bullying. Solo Di No” que él ayudó a crear — no solo para el Valle de San Fernando, sino para todo el condado de Los Angeles.

El programa, que inició oficialmente en Agosto, opera bajo los auspicios de la fundación no lucrativa del Equipo de Béisbol de la Policía de Los Angeles. Éste provee premios como bicicletas y boletos para los Dodgers, con la ayuda de patrocinadores como Walmart y Coca-Cola, a niños que firman la promesa por Internet y se unen a un concurso mensual. Scott es Presidente de la fundación y gerente del equipo de béisbol del Departamento, que tendrá su próximo evento de “Swing-A-Thon” en el Parque El Cariso en Sylmar el 8 de Julio.

La primaria Napa Street es una de cinco escuelas del Valle donde los estudiantes han hecho la promesa. Scott dijo que ahora tienen más de 2,000 de ellas, y espera que el programa siga creciendo.

“‘Solo Di No’ es uno de los proyectos de nuestra fundación”, dijo Scott. “Es la interacción entre agentes policiales, los niños y la comunidad. Empezamos ‘Solo Di No’ con agentes de policía que tomaban de su tiempo libre para dar a la comunidad y a la juventud, y usando recursos en el Departamento para hacerlo una realidad”.

El concepto vino de trabajar en las calles como policía por 18 años y ver el tipo de problemas en que se pueden involucrar los menores, dijo Scott. “Hablaba con algunos de esos chicos para saber lo que había pasado — y dónde las cosas se pusieron mal. Era que no tenían los padres o la guía. Esas ocho líneas, esos conceptos, encasillan las cosas que estos niños no hicieron. En cambio, se involucraron en drogas, en el crimen, y cayeron en el camino equivocado”.

Desde que se unió al Departamento, Scott, de 48 años, ha estado motivado a mostrar a la juventud que la policía puede hacer más que hacer valer las leyes y mantener la paz. El solía regar cientos de presentes en la Navidad en un programa de entrega de regalos co-patrocinado por el Departamento y la iglesia Living Hope Church “aunque ya no lo hago tanto”.

“Eso de los regalos de Navidad se convirtió en un show, las filas se hicieron súper largas. Tuvimos que pensar en una mejor manera de interactuar con los niños a largo plazo”, dijo Scott.

Ahora lo hace a través de la música, clínicas de béisbol, competencias de premios y cualquier otra cosa que piense y genere atención y donde tenga la oportunidad de hablar y guiar a niños y adolescentes.

“Cantamos rap. Hacemos concursos de hula-hoop, de baile. Es interactuar con los niños y mostrarles que los policías los entienden. Y está cambiando a los niños”.

Scott dice que vive bajo dos lemas.

“‘Si cambias a un niño has hecho hago — así que haz algo’. Eso me encanta. Y lo otro es ‘mi meta es impactar de forma positiva las vidas de nuestros jóvenes un niño a la vez'”.

DEL VALLE Y PARA EL VALLE  

El menor de siete hijos, Scott dijo que su padre nunca fue muy afectuoso. “El nunca decía ‘te amo’, cosas así. El nunca se expresaba a sí mismo”, recordó. Pero ambos padres eran estrictos y orientados a la familia.

“Cenábamos en familia. Teníamos que estar dentro de la casa cuando se prendían las luces de la calle. Y mi padre siempre se aseguró que practicáramos un deporte”, dijo Scott. “El nunca fue y nos vio jugar, pero se aseguraba que estábamos involucrados en el deporte.

Scott creció en Lake View Terrace y se graduó de la secundaria San Fernando, y quería ser cantante de rap. Pero las cosas cambiaron después que se convirtió en padre a la edad de 20 años

A los 24 años estaba casado y tenía dos trabajos para mantener a su familia. (El matrimonio terminó en un divorcio). Era vendedor para la empresa Coca-Cola y a la edad de 30 años sometió su solicitud al Departamento de Policía de Los Angeles. “Estaba buscando un cambio de carrera”, dijo.

Scott, quien es soltero, tiene tres hijos ya crecidos — Michael Jr., de 27 años, quien es gerente de una tienda Target; Adriana, de 22, que se dispone a estudiar medicina deportiva en el Colegio Carrington en Phoenix, Arizona, y Aaron, de 21 años, quien está en el Ejército en una base de Louisiana.

Como padre, Scott hizo una promesa personal para no ser emocionalmente distante como su padre. Pero enfatizó el tipo de valores familiares que aprendió de sus padres.

“Estar ahí para tus hijos es lo más importante”, dijo él. “Si estás casado, si no lo estás, debes estar ahí para tus niños. Ellos absorben todo. Están aprendiendo todos los días. Ellos quieren esa figura paterna en su vida, ya sea de un padre estricto, un buen padre, o uno que llegue cada mes. Un niño recuerda eso.

“Los niños quieren que alguien les ponga atención, que los aprecie. Alguien que les diga qué hacer. Yo fui muy estricto con mis hijos. Los disciplinaba, les decía cuando cometían un error. Y los niños necesitan esto”.

Adriana dijo que Scott es un padre dedicado.

“Es difícil explicar con palabras lo increíble que es como padre”, dijo ella. “Siempre ha estado ahí. Es cariñoso y detallista. Su trabajo es difícil; da miedo pensar en todas las cosas que pasan en el mundo y que él no regrese a casa. Pero él nunca se llevó el ‘trabajo’ a la casa. Era un hogar seguro”.

Adriana dijo que la mejor lección que aprendió de Scott — y una que espera pasar a su propia familia algún día — es tener compasión.

“El va más lejos que nadie todos los días en la manera que ayuda en su comunidad. Me llevo ese pensamiento conmigo todos los días — quieres ayudar a los demás cuanto sea posible”.

SIEMPRE LISTO PARA AYUDAR

Scott estima que ha manejado “quizá 100,000 millas” patrullando las calles de Northridge a North Hills, de Van Nuys a Pacoima, y por todos lados. Dice que ha tenido suerte; nunca ha tenido que sacar su arma.

Ser un patrullero siempre ha sido la opción de Scott. “He trabajado en narcóticos y otras cosas. Pero me aburría bastante rápido. Y con el patrullaje siempre eres el primero en responder”.

Esto le permite interactuar con el público, especialmente los menores de edad.

“Recibí una llamada la semana pasada donde un chico de 14 años había robado $1,300 a su madre de una caja fuerte”, contó Scott. “Un poco a la vez, hasta que lo sacó todo. Fue devastador; su madre estaba trabajando duro y este chico tomó $1,300 y se lo gastó. Eso le rompió el corazón a su mamá. Ella nos llamó. ¿Y qué hacemos? ¿Lo arrestamos? ¿Es esa la solución?

“Tuve la oportunidad de sacar a este chico afuera y hablar con él. No fue el diálogo más placentero. No estaba tratando de salvarlo. Solo estaba tratando de dejarle saber lo que le había hecho a su mamá y el efecto que eso tenía en su familia. El tiene un hermano y una hermana menor; es el mayor de tres. Es el hombre de la casa y va y hace eso”.

Scott le expresó al adolescente lo molesta que estaba su madre, y el impacto que esto tenía en sus hermanos.

“Solo date cuenta que esto es una familia; no le robas a nadie, pero especialmente no a tu familia”, dijo Scott. “No era un chico malo. Pero le dije ‘esto cambia ahora. Tu vida cambia aquí.

“Vas a ir frente a toda tu familia, vas a pedir disculpas y remediar lo que has hecho. Vas a decir la verdad, les dirás que tú tomaste el dinero, y tú vas a cambiar ahora”.

El joven le dijo a Scott que iba a obtener un trabajo y pagarle a su madre cada centavo que le había robado.

Si puedo cambiar a un niño, he hecho algo….

“Estamos plantando semillas con palabras y eventos y yo quizá no alcance a ver los resultados finales. Pero estas semillas darán fruto algún día. Y me da mucho gusto saber eso”.