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SAN SALVADOR, El Salvador (AP) — Hombres vestidos con ropas color negro y cubiertos sus rostros con pasamontañas asesinaron el lunes a un presunto pandillero menor de edad y a sus padres cuando dormían en una zona rural del oeste del país, informaron las autoridades.

Según las primeras investigaciones de la Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil, la matanza fue perpetrada por al menos ocho sujetos armados con machetes, escopetas y fusiles, que irrumpieron en la vivienda ubicada en el cantón El Guineo del municipio de El Congo, departamento de Santa Ana a 50 kilómetros al noroeste de la capital.

Las víctimas fueron identificadas como Jorge Alberto Mendoza, de 50 años; su esposa Rosa Mélida Ceseña, de 49; y Ulises M, de 17 años, este último presuntamente miembro de las pandillas.

En la zona donde se registró la matanza opera la pandilla Barrio 18 y en los últimos meses se han reportado acciones violentas con pandillas rivales, según informes de las autoridades.

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de El Salvador ha denunciado el accionar de estos grupos de extermino y ha exigido a las autoridades una investigación exhaustiva de estas organizaciones criminales.

En los últimos meses se han registrado matanzas presuntamente ejecutadas por grupos de exterminio en su mayoría contra miembros de las pandillas. El Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales también ha responsabilizado a la policía y a soldados de la fuerza armada de cometer ejecuciones extrajudiciales en dos matanzas que las autoridades reportaron como enfrentamientos con pandilleros.

Morales emitió dos resoluciones referentes a casos de privación arbitraria de la vida por ejecuciones extrajudiciales y uso desproporcionado de armas de fuego ocurridas en 2015, en el marco de operativos realizados por policías y soldados.

La Policía Nacional Civil y el ministerio de la Defensa Nacional han dicho que se están investigando todas las denuncias de violaciones a los derechos humanos y se han puesto a la disposición de la Fiscalía para colaborar en las investigaciones.

Recientemente con órdenes administrativas de la Fiscalía, capturaron a seis miembros de la Policía y 16 presuntos pistoleros a los que están procesando en los tribunales de justicia por formar parte de una organización criminal que se dedicaba a cometer robo, sicariato y exterminio de pandilleros.

El incidente llega la misma semana en que ;as autoridades de seguridad pública confirmaron  que en un enfrentamiento armado fue muerto uno de los 100 criminales más buscados que forman parte de las pandillas.

La comisionada de la Policía Nacional Civil, Guadalupe Quintana, informó que una patrulla de la policía fue atacada en el municipio de Santo Tomas, en la periferia sur de la capital y se dio una persecución que concluyó con la muerte del cabecilla de la Mara Salvatrucha (MS-13), Salvador Sánchez, alias “El Verdugo, que según dijo “estaba siendo investigado por hechos aterradores que han sucedido en la zona de Santo Tomás”. Dijo que también murieron los pandilleros Oscar Ramírez, alias “Wiquen”; y Saúl Granados, alías “Pirulo”.

La comisionada Quintana informó que los tres pandilleros murieron en el interior de una casa donde se refugiaron y dijo que fueron incautados un revólver y un arma larga artesanal conocida como trabuco.

En conferencia de prensa el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde confirmó la información y salió al paso a señalamientos de abusos por parte de las fuerzas de seguridad y sostuvo que todos los hechos están siendo investigados y los reportes son entregados a la Fiscalía General de la República.

La Policía salvadoreña lanzó recientemente una campaña para que la población denuncie a los 100 cabecillas de las maras o pandillas más buscados, con el fin de capturarlos y llevarlos ante la justicia.

Según las autoridades, las pandillas establecidas en barrios populosos y comunidades están integradas por más de 70,000 jóvenes y adultos, y son las responsables de la mayoría de los crímenes que se cometen en el país. Más de 13,000 pandilleros están presos y sus cabecillas han sido enviados al penal de máxima seguridad conocido como Zacatraz, donde permanecen totalmente aislados y no se les permiten visitas