A. Garcia / El Sol

Ángel de la Rosa empezó a trabajar para JD Recycling en Arleta hace dos semanas y hasta la fecha no tiene quejas.

“Nos pagan bien las horas. Si nos pasamos, nos pagan tiempo extra”, expresó.

“Nos pagan con cheques. Nos quitan taxes, como debe ser”, agredió.

De La Rosa recibe un pago por hora y toma su almuerzo cuando otro empleado de medio tiempo llega para ayudarle por la tarde, cuando aumenta el número de clientes.

Aún así, algunos de las personas que llegan a vender botes de aluminio y botellas de vidrio se quejan.

“Dicen, los que estaban antes no tomaban lonche”, dice De la Rosa. “Tu tienes derecho a tomar tu almuerzo. Yo les digo que no somos las otras personas”.

Es fácil entender la confusión de los clientes.

Antes de que JD Recycling comprará y empezara a operar este centro de reciclaje apostado detrás de una licorería y al lado de un lavado de auto en la esquina de la avenida Arleta y la calle Osborne, el sitio le pertenecía a Odelsi Recycling.

Esa empresa, que aparentemente vendió esta locación pero todavía opera otro centro de reciclaje en la esquina de la calle Pierce y el bulevar Glenoaks en Pacoima, está en problemas después que el Departamento de Trabajo de Estados Unidos (USDOL) anunció a principios del mes que debe pagar más de $45,000 en salarios atrasados y daños a cuatro empleados por haber violado leyes de salario mínimo, pago de tiempo extra y de registro de horas laborales.

Una persona con quien hablamos cuando visitamos la locación de Pacoima de Odelsi Recycling dijo que no tenía comentario alguno sobre el caso y la multa.

“Específicamente, el empleador pagó a los trabajadores salarios fijos sin tener en cuenta el número de horas que trabajaron, resultando en violaciones al salario mínimo porque lo pagado, dividido por las horas trabajadas, no cubría por lo menos el mínimo federal de $7.25 por hora (el salario mínimo federal). Las violaciones de sobretiempo ocurrieron cuando los empleados trabajaron más de 40 horas a la semana y el empleador no les pagó por horas extra. Las violaciones de registros se produjeron porque el empleador no registró todas las horas trabajadas por los empleados y tampoco sus tarifas de pago”, indica el comunicado del USDOL.

La compañía que se dedica a la compra y venta de material reciclable como aluminio, vidrio y plástico acordó pagar $22,617 en salario mínimo y sobretiempo retroactivo, así como una cantidad igual y adicional en compensación por daños a los cuatro trabajadores.

“Seguimos viendo violaciones generalizadas en la industria del recicle del Sur de California”, dijo Kimchi Bui, directora distrital de la División de Horas y Salarios en Los Ángeles. “Esta industria emplea a algunos de los trabajadores más vulnerables que vemos. Simplemente pagarles un salario no significa que no deban cobrar salario mínimo y sobretiempo. Continuaremos investigando y haciendo responsables a los empleadores siempre y cuando veamos a recicladores pagando de menos a sus trabajadores”.

Los Angeles, la Capital del Robo de Salarios en Estados Unidos

El robo de salarios es la práctica ilegal de no pagar a los trabajadores por todas sus labores incluyendo: pagar menos del salario mínimo, no pagar tiempo extra y forzar a empleados a trabajar fuera de sus horas, entre otros.

Estudios por parte del Centro Laboral UCLA muestran que las violaciones por robo de salario en el Condado de Los Angeles equivalen a $26 millones de dólares por semana o $1.4 mil millones anualmente. Esto es más del doble que en la Ciudad de Nueva York o Chicago, lo que convierte a Los Angeles en “la capital del robo de salarios en el país”.

Aproximadamente 750,000 trabajadores, o el 17 por ciento de la fuerza laboral, trabaja por salarios bajos. Dos-tercios de esos trabajadores frecuentemente experimentan el robo de salario o violaciones laborales, incluyendo robo de propinas y venganzas por parte de empleadores.

Empleados de restaurantes y de la industria textil, así como jornaleros y empleados en empresas de reciclaje y otras industrias con salarios bajos a menudo son los que más sufren por este problema.

Aunque se reciben cientos de quejas cada semana, los expertos consideran que el problema pudiera ser aún mayor, pues muchos empleados que lo sufren no lo reportan.

Las razones de esto son obvias: muchos de los empleados no hablan inglés, no están legalmente en el país o simplemente desconocen sus derechos.

Y aunque una queja o una decisión después de una investigación puede ayudar a estos trabajadores, no siempre se traduce en pagos por los daños incurridos.

Un estudio del National Employment Law Project y el Centro Laboral de UCLA reportó que el 83 por ciento de los trabajadores en California que ganaron casos de robo de salario no lograron recuperar sus pagos

SB 588

El 1 de Enero entró en vigor la “Ley de California del Pago Justo”, que busca hacer frente al robo de salario dándole al Comisionado de Trabajo de California el derecho a usar cualquier alivio existente disponible a un acreedor y tomar el papel de un oficial de crédito al hacer valer un dictamen. En otras palabras, si un empleado recibe un fallo a favor por un caso de robo de salario en contra de un empleador, el Comisionado de Trabajo puede imponer un gravamen en la propiedad del empleado o en sus cuentas de banco o recibos de pago. Si el empleado agraviado también incurrió gastos legales, entonces el Comisionado de Trabajo puede incluir esos costos en el gravamen o dictamen.

Además, SB 588 previene que un empleador cierre su negocio y lo abra bajo un nuevo nombre para evitar pagar sus deudas a los empleados. Los empleadores que no pongan este bono pueden perder su licencia empresarial si así lo determina el Comisionado de Trabajo.

Para más información sobre las leyes federal que administra la División de Salario y Horas del Departamento de Trabajo, o para presentar una queja, llame a la línea gratuita al (866) 487-9243. Todos los servicios son gratis y confidenciales. También puede encontrar la información en http://www.dol.gov/whd.

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