Foto Cortesia de Erica Ramos

En una conferencia de prensa a principios de esta semana, Daryl Osby, Jefe del Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles, dijo que fue difícil controlar el incendio Sand en parte debido a “el comportamiento errático del viento que iba en todas las direcciones” y debido a que el incendio forestal simplemente no se comportó como lo hacían los siniestros en el pasado.

“Vamos a tener que reevaluar algunas de nuestras estrategias”, señaló Osby. “Estamos en una condición que no hemos nunca antes en nuestra carrera luchando contra incendios”.

Información presentada esta semana por el Departamento del Interior concuerda con eso.

“Hasta ahora, más de 29,000 incendios forestales quemaron 2.6 millones de acres en 2016, aumentando la preocupación de que podamos tener otra temporada de incendios ocupada, peligrosa y costosa de nuevo. El año pasado fue la más severa en la historia, con más de 10 millones de acres calcinados. Eso es más del doble del tamaño del estado de Massachusetts. También fue el más costoso con $2,100 millones”, indica el blog “Wildfires Heat up Across the West’.

La información concluye que estos incendios “empiezan más temprano y duran más tiempo y con mayor intensidad debido a la persistente sequía, temperaturas altas que rompen records y la propagación de plantas invasivas”.

Esto es en parte debido al cambio climático y temperaturas más altas.

“La capa de nieve se derrite hasta cuatro semanas más temprano que en décadas pasadas, dejando al terreno más seco y facilitando la propagación de los incendios forestales cuando se prenden”, indica el blog.

Al mismo tiempo, “los terrenos están más secos debido a la sequía, como en California. Estos cambios climáticos están creando temporadas de incendios más calientes, secas y extensas”.

— Alex Garcia

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