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CIUDAD DE MEXICO (AP) — Dos sacerdotes que fueron asesinados en el estado mexicano de Veracruz conocían a los agresores y habían estado bebiendo con ellos, dijeron el martes los investigadores.

El procurador de justicia de este estado ubicado en el litoral del golfo de México, Luis Ángel Bravo, dijo que “se descompuso esa reunión y se tornó en violencia” y que “después de la violencia vino la sustracción de cierta cantidad de dinero que portaba la limosna, que tenía allí el cura”.

Los cadáveres acribillados de los sacerdotes fueron encontrados el lunes al borde de un camino. Bravo no dijo cuántos atacantes fueron, pero su oficina indicó antes que un sospechoso había sido identificado.

El funcionario señaló que ningún cartel de las drogas ni de secuestradores participó en el crimen.

Un sacerdote recibió nueve balazos. Ambos cadáveres fueron hallados a kilómetros de donde fueron vistos por última vez el domingo en la ciudad de Poza Rica.

Los dos hombres fueron raptados el domingo en la ciudad de Poza Rica, en el norte de este estado ubicado en el litoral del Golfo de México, informó la procuraduría veracruzana. Sus cuerpos fueron hallados en un campo a un costado de un camino.

Un tercer hombre secuestrado con ellos, quien se desempeñaba como su chofer, fue encontrado vivo posteriormente y está bajo protección, dijeron las autoridades.

La Conferencia del Episcopado Mexicano identificó a los individuos muertos como los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Juárez de la Cruz. Fueron secuestrados de un barrio pobre donde laboraban.

“Externamos nuestro dolor e indignación ante la violencia ejercida contra ellos”, afirmaron los obispos en un comunicado.

“En estos momentos de dolor, impotencia y tragedia provocada por la violencia, elevamos nuestra plegaria al cielo por el eterno descanso de estos hermanos nuestros, e imploramos al Señor la conversión de sus agresores; de la autoridad esperamos el esclarecimiento de los hechos y la aplicación de la justicia contra los responsables”, agregaron.

El área en los alrededores de Poza Rica ha sido escenario de violencia de los cárteles de las drogas durante años, aunque no está claro por qué fueron blanco los sacerdotes.

Ya ha habido asesinatos de sacerdotes anteriormente en México, principalmente en el estado de Guerrero ubicado junto al Océano Pacífico, aunque los móviles siguen sin estar claros.

El Centro Católico Multimedial estima que 28 sacerdotes han sido asesinados en México desde el 2006, sin contar los homicidios de esta semana. Los estados más peligrosos son Veracruz, Guerrero y el de México, indicó la organización.

Los sacerdotes en México son “víctimas de intentos de extorsión, amenazas de muerte, e intimidación por parte de grupos criminales organizados”, escribió el Departamento de Estado de Estados Unidos en su informe Libertad Religiosa Internacional 2015.

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