A. Garcia / El Sol

Delmy Lopez colocó un adorno en el árbol de Navidad en el vestíbulo del LAPD estación misionera. El ornamento tiene una foto de su marido, Washi Ahmed, muerto durante un robo en una tienda de 7-Eleven en el Valle de la aldea en marzo.

Es en muchos sentidos un árbol de dolor y sufrimiento, con fotos, adornos y otros pequeños artículos que representan vidas perdidas por la violencia sin sentido. Pero también es una muestra de esperanza y recuerdo, un recordatorio de que esas vidas significaron mucho para tantos y no serán olvidadas.

Una a una, esposas, hijos e hijas, sobrinos, padres y madres – todos juntos en familias – se acercaron a un árbol de Navidad en la entrada de la estación Mission del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD). Con cuidado, a menudo entre lágrimas, ponían un adorno, una foto enmarcada y todo tipo de decoraciones, todas representando a una persona que fue asesinada en el Valle de San Fernando este año.

El pasado miércoles 7 de diciembre, 21 familias que perdieron a sus seres queridos respondieron a la llamada de la División de Homicidios de la Oficina de Operaciones del Valle del LAPD para participar en la Primera Reunión Anual Conmemorativa de Árbol de Navidad. Otras divisiones del LAPD han organizado eventos similares en el pasado.

El propósito del evento era invitar a los familiares a colgar un adorno en el árbol en recuerdo de su ser querido muerto y a recibir apoyo de otras familias, así como del personal de LAPD.

Para algunos, era una oportunidad de reunirse con los detectives que trabajaron incansablemente para atrapar a los atacantes o para ponerse al día en casos aún sin resolver.

“Sólo trato de no pensar tanto en eso”

Entre los que se presentaron al evento estaba Delmy López, quien perdió a su esposo Washi Ahmed el 25 de marzo.

El gerente de un 7-Eleven en Valley Village fue apuñalado a muerte mientras trataba de detener un robo.

“Estábamos trabajando en el 7-Eleven y este hombre estaba agarrando cosas. Había tomado algunas cosas, mi marido se enfrentó a él y comenzaron a discutir. El hombre sacó un cuchillo y él estaba corriendo detrás de mí. Me apuñaló cinco veces.

“Mi marido vino y trató de empujarlo, pero lo apuñaló en el corazón”, relató López.

Hasaan Blunt, un indigente de 42 años, fue arrestado por el crimen. Todavía está tras las rejas. Está acusado de asesinato.

“Ha sido difícil, sólo trato de no pensar tanto en eso”, dijo López, de 30 años, que había estado casada con Ahmed durante 10 años.

“Esto significa que estamos recordándolo”, dijo ella de poner un adorno con la fotografía de Ahmed, de 55 años, sobre el árbol.

“Fue sólo un malentendido”

También estuvo presente en el evento la familia de Edgar Canaan.

Alrededor de las 9:35 p.m. el domingo 28 de agosto, el hombre de 47 años de edad y Moises Farias, de 68 años,  murieron a raíz de una discusión en una casa de Sylmar que terminó en un tiroteo.

Los investigadores creen que una discusión sobre el ruido durante el día pudo haber provocado el ataque.

Según la policía, un grupo estaba en el patio delantero de la casa cuando tres sospechosos se detuvieron en un vehículo blanco y se enfrentaron a ellos.

Un hombre armado, que llevaba la cara cubierta, posiblemente con un pañuelo, disparó varias veces contra las víctimas, informaron las autoridades.

La policía dijo que los sospechosos huyeron de la escena en el vehículo blanco después del tiroteo.

“Fue un altercado entre miembros de pandillas”, dijo Leonel Canaan, quien junto con sus hermanos y parientes dejó un pequeño adorno con la imagen de su padre.

“Fue sólo un malentendido”, dijo Canaan.

Nunca los olvidan

Así como las familias no se olvidan de las víctimas, tampoco lo hace la policía.

Cada caso presenta sus propios desafíos y son investigados minuciosamente por detectives que se reúnen y se unen con las familias de las víctimas en su intento de resolverlos. A veces la policía también lleva la difícil tarea de traer las malas noticias a los familiares que terminan dependiendo de ellos por apoyo y para mantenerlos informados de dónde va la investigación.

Robert Green, Subjefe de la Oficina del Valle de LAPD, señaló que el evento también está diseñado para “llevar un poco de alivio y ayudar a las familias de la víctima que han sufrido homicidios”.

Green dijo que esperan que este sea el primero de un evento anual para reunir a estas familias.

“Para ayudarles a sanar y reunirse con los detectives que investigaron estos casos La idea es hacer esto año tras año y para que ellos se unan a otras víctimas de violencia armada para apoyarlos mientras pasan por el dolor de perder a sus seres queridos”, añadió Green.

Hasta el 26 de noviembre, la Oficina del Valle había registrado 58 homicidios, cinco más que el año pasado durante el mismo período.

Un total de 70 personas fueron arrestadas por homicidios.

Un asesinato aún no resuelto

Pero no todos los casos han sido cerrados.

Algunos todavía están abiertos, al igual que las heridas que han dejado en el corazón de aquellos que fueron afectados por el homicidio.

María Solloa y su familia – muchos de ellos con camisas negras con la foto de su hijo Jessie Lee Zamora en ellas – todavía se preguntan por qué y quién mató al hombre de 25 años de edad.

Alrededor de la 1:40 a.m. el jueves 20 de octubre, Zamora fue asesinado fatalmente en la cuadra 14000 de la calle Chamberlain en Pacoima.

Según informes de la Policía, Zamora estaba parado junto a su vehículo cuando fue baleado a muerte.

La policía sigue tratando de determinar si el agresor se acercó a Zamora o disparó desde un automóvil. El joven fue declarado muerto en el lugar.

“Él fue a visitar a uno de sus amigos y llegaron y le dispararon”, dijo Solloa, quien describió a su hijo como un hombre con “un gran corazón”.

Zamora dejó a dos hijos huérfanos, así como cinco hermanos y una gran familia que sufren su trágica pérdida.

“Él no merecía eso. Era un padre para sus sobrinos y sobrinas. Fue un asesinato sin sentido”, dijo Solloa.

Agregó que quería llegar al evento porque “es importante apoyar a mi hijo” y para mostrar que la “violencia de armas no deja nada más que dolor y sufrimiento.

“Hay familias que están dolidas. No es sólo él que fue dañado. La familia entera se ve afectada”, dijo Solloa.

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