Rudy Calderón y Christina Reed

El San Fernando Valley Sun/El Sol entrevistó a esta pareja el año pasado y fue a verlos de nuevo para ver cómo estaban.

Rudy Calderón vive bajo el adagio — uno nunca es demasiado viejo, especialmente para el amor … incluso si usted tiene 100 años. Ya sea que Calderón tenga la suerte de tener una vida tan larga o que por su larga vida sin estar sentado por mucho tiempo y dejar crecer la hierba bajo sus pies, este Día de San Valentín, está feliz de tener a su amada de 93 años, Christina Reed, a su lado. El próximo mes, Calderón celebrará su cumpleaños 101 y Reed sus 94 primaveras.

Mientras Calderón estuvo soltero por más de 40 años, siempre disfrutaba bailando, haciendo su propio trabajo de jardinería y acampando. Pero nunca le gustaba hacerlo solo. Como él lo dice, “Necesito una pareja para todo,”

A Rudy Calderón le gusta ir a bailar, hacer trabajos de jardinería en su casa, ir a comer helados e incluso a campar.

Pero no le gusta hacerlo solo.

“Necesito una pareja para todo”, dice Calderón, quien vive en Pacoima.

Hace dos años, el ex propietario de un taller de reparación de calzado sobre el bulevar Van Nuys en Pacoima llamada “Shoe Clinic” encontró a esa pareja.

Él ha estado yendo al centro de ancianos Alicia Broadus Duncan Multipurpose Senior Center en Pacoima por los últimos 20 años. Su compañera, Christina Reed, por alrededor de ocho. Se habían visto, trabajaban de voluntarios para diferentes cosas en la agencia y disfrutaban de la multitud de eventos y actividades allí, pero nunca habían cruzado más que unas pocas palabras sencillas.

Todo eso cambió en 2015.

El 18 de marzo de ese año, cuando Calderón celebró su cumpleaños, alguien le dijo que se acercara a Reed y le preguntara cuál era su cumpleaños.

“Él me preguntó y le dije que era el 18 de marzo. Él dijo ‘ese es el día de mi cumpleaños’. Se levantó, me abrazó y me besó y eso fue todo”, recuerda Reed.

Él rápidamente la invitó a salir y fueron a comer helado.

“Ella es una cita barata, sin alcohol ni nada”, dice Calderón con una risita. (Reed es alérgica al alcohol).

“Fuimos a comer helado”, dijo Reed, y “seguimos comiendo helado”, continuó Calderón.

“Me gustaron los dos, el helado y ella”, agregó.

Para ella, lo que la atrajo de Calderón fue el respeto que él comanda.

“Aun cuando esté sentado ahí, parece demandar mucho respeto. Es lo que me atrajo a él”, explicó.

“Me gustó como caminaba. Dije ‘tengo que tener eso'”, agrega Calderón.

Siguieron saliendo y varios meses después se mudaron a la casa de Calderón. El romance sigue siendo fuerte, tanto como ellos.

El amor no conoce límites, dice el dicho, y aparentemente tampoco tiene edad.

Calderón cumplirá 101 años el próximo mes. Reed está cerca de 93.

Después de estar solo durante más de 40 años – en el caso de Calderón – y más de una década para Reed, han encontrado un segundo aire en el romance.

“Somos socios”, dice Calderón. 

Y es cierto.

Reed dice que pasan todo el día juntos, trabajando en el jardín de su casa o simplemente hablando y disfrutando de la compañía uno del otro.

“Tomamos café en la misma taza y comemos en el mismo plato”, señala ella.

Contrario a lo que muchos pueden creer, el amor no está limitado por la edad, afirman.

“Es como cuando conoces a alguien por primera vez (cuando eres joven), es lo mismo emocionalmente, físicamente no lo es”, dice Calderón.

“Sientes las mismas mariposas (en el estómago)”, explica Reed.

“Mis mariposas ya volaron “, añade Calderón con una broma.

Si hay “puppy love” (amor de perritos), dice Calderón, el suyo es “old puppy love” (amor de perros viejos), añade.

Atracción mutua

“Si conoces a la persona adecuada, si empiezas a hablar con él, eso es todo”, dice Reed de encontrar la persona “correcta” incluso cuando estás en tus noventa.

Admiten que el romance fue una sorpresa para ambos.

Pero es algo que les ha dado otra razón para levantarse por la mañana.

“Todo es mejor en dos que uno”, dice Calderón, que sigue siendo muy activo, conduce por todas partes en su propio auto (su licencia de conducir sigue válida por otro año), tiene buena vista y oído y camina sin un bastón o cualquier ayuda. Sigue estando en mejor condición que muchas de las personas de 20 o 30 años de edad menos.

“Es agradable tener a alguien con quien hablar, es mejor tener un cuerpo caliente a tu lado que una almohada fría”, agregó Calderón.

“Es bueno compartir todo juntos”, dice Reed. “Estamos muy contentos.”

Este fin de semana, la feliz pareja se está preparándose para el baile del Día de San Valentín en el Parque de Las Palmas de San Fernando. Será otra ocasión para mantener encendida la llama del amor.