EL PARTIDO DE LA SEMANA

Debido a la extraña forma en que terminó la temporada, es fácil no poner atención a lo que los Lancers de la secundaria Grant lograron el año pasado.

El equipo de varsity apenas tenía 20 jugadores. A veces incluso menos debido a lesiones.

Y sin embargo Grant ganó sus primeros 12 partidos en la Liga East Valley, pero fueron humillados en las semifinales de la División II de la City Section 63-20, por la secundaria Hawkins de Los Angeles, que eventualmente ganó el campeonato ante la secundaria Los Angeles.

Tanto Hawkins como Los Angeles (que derrotó a la secundaria Westchester de Los Angeles en la otra semifinal por marcador de 52-6) fueron buenas por una razón: los equipos estaban utilizando jugadores no autorizados. Luego de una investigación por las autoridades, se les quitaron sus triunfos de la temporada, que también dejó vacante el título de la División II y el segundo lugar. Si Grant o Westchester hubieran jugado en el partido de campeonato contra Hawkins o Los Angeles – y de haber perdido – habrían sido nombrados campeones tras la investigación.

Lo que significa que Grant – oficialmente – estuvo invicto (13-0) la temporada pasada, eso sin haber jugado el campeonato de la ciudad.

Y los Lancers luego supieron que los promoverían a la División I.

“Pensé que ocurriría porque el año anterior terminamos 8-3 (y segundos en la liga, perdiendo solo ante Arleta)”, dijo el entrenador Franco Stasilli, que entra a su segunda temporada.

La única similitud entre el equipo de los Lancers el año pasado y el grupo de este año es lo limitado del equipo. Una vez más tienen apenas 24 jugadores. Este es un grupo más joven y sin experiencia, dijo Stasilli. Eso no significa que no haya talento. Pero nadie debería trazar paralelos con la escuadra de 2016.

“Estamos tratando de decirle a estos jugadores que no traten de compararse con lo que hizo el equipo del año pasado”, dijo Stasilli. “Nuestra prioridad es mejorar y desarrollar estos jugadores jóvenes. Así que hemos tratado de no hablar mucho sobre el año pasado”.

“De lo que sí hablo es del esfuerzo que pusieron esos jugadores. Siempre jugaron tan duro como pudieron, todo el tiempo. Eso es algo con lo que estamos teniendo problemas este año, con dar el esfuerzo máximo. Sí mostramos grabaciones de los partidos del año pasado, y cómo, con 20 chicos, daban lo mejor de sí. Así que no hay excusa para que estos jugadores no lo hagan”.

Los Lancers parecen haber absorbido y aceptado esto. Grant tiene marca de 2-1 antes de su partido a domicilio contra la secundaria Rancho Dominguez en Long Beach este viernes 15 de Septiembre. La derrota fue ante San Pedro, el tipo de equipo de la División I de la City que debían enfrentar al principio de la temporada.

Lidiar con los partidos parece algo secundario a los obstáculos que enfrentan algunos jugadores.

El linebacker José Mateo habría sido un defensa vital la temporada pasada si habría jugado. Pero Mateo fue removido del equipo por violar una regla no revelada en el campus.

Mateo aprendió la lección.

“Lo extrañ¬é”, dijo Mateo sobre el football. “Veía los partidos y pensaba que podía estar ahí jugando, excepto por algo tonto que hice

“Me enseñó sobre disciplina – dentro y fuera de la cancha”.

Mateo está tratando de recuperar el tiempo perdido. Actualmente lidera al equipo en tackles con 24, 19 de los cuales son sin asistencia. Cinco de ellos también resultaron en pérdida de yardas, y uno más forzó un fumble.

“Ahora es un líder”, dijo Stasilli. “Tuvo que aprender que al jugar football debes comportarte a un nivel más alto. Hizo algo malo y debe seguir las reglas que han puesto los entrenadores. Ahora cumple con ellas”.

Adrian Beeks ha pasado por un cambio diferente pero necesario para el equipo. 

El año pasado como el receptor No. 2 tomó 20 pases para 438 yardas y nueve touchdowns. Beeks esperaba ser el receptor No. 1 en 2017. En cambio, Stasilli le pidió a Beeks que jugara de quarterback, en parte debido a su atletismo y también porque los entrenadores no tenían otro prospecto a la vista.

“Fue difícil. Al principio no entendía nada, y no voy a mentir – no quería hacerlo porque pensé que sería una pérdida de tiempo”, dijo Beeks quien, en la ofensiva de los Lancers, ha corrido para 220 yardas y cuatro touchdowns en 18 acarreadas, y ha dado pases para 248 yardas y tres touchdowns (en contra de tres intercepciones).

“Pero resultó ser algo que me gusta hacer. Por una parte, tomo el balón en cada jugada, así que tengo la decisión de qué hago con ella. Y dos, me hace sentir como una persona totalmente diferente. Ahora que soy un quarterback me siento como un líder. Me hace ver las cosas con una perspectiva distinta”.

La única constante de la temporada pasada es el running back Devon Torres. Con 441 yardas en los primeros tres partidos del equipo, ya sobrepasó su total de la temporada 2016. También ha marcado cuatro touchdowns. 

Dijo que él y sus compañeros de equipo no se sienten inadecuados de tener mejor jugadores que las escuadras que enfrentan.

“Un equipo con menos jugadores te enseña que solo porque tienes algo en contra de ti, automáticamente no significa que estés derrotado”, dijo Torres. “A veces significa que debes trabajar más duro (para lograr el éxito). Pero se siente mucho mejor cuando ganas”.

Torres también dijo que derrota ante Hawkins que luego le fue otorgada a Grant como vital para el crecimiento del equipo esta temporada.

“De hecho, no unió más”, dijo. “Nos ayudó a ver cómo habrían sido los playoffs el año pasado. Nos hizo querer entrenar más”. 

Beeks concuerda.

“Para ser honesto, es con lo que llegas a la cancha. Si entras con el corazón, esperas que algo grande salga de eso. Si sales pensando que nada más vas hacer algo limitado, puedes esperar fallas”.

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