A. Garcia / El Sol

La gente pasa junto a un altar creado en honor de Joe López, un guardia de seguridad que fue asesinado en agosto pasado después de intentar detener a un hombre presumiblemente robando cerveza de un supermercado en la esquina de Glenoaks Boulevard y Hubbard Street en Sylmar.

En la esquina de la Calle Hubbard y el Bulevar Glenoaks, en Sylmar, en la misma esquina donde un guardia de seguridad fue asesinado el mes pasado presuntamente por un indigente que estaba robando cerveza de un supermercado, dos grupos de personas se reunieron el pasado sábado 16 de Septiembre.

Los más numerosos eran residentes preocupados por la inseguridad que sienten en Sylmar y que citan problemas con el creciente número de personas sin hogar en las calles de este rincón del noreste del Valle de San Fernando. 

Junto a ellos se encontraba un grupo menos numeroso formado por personas que abogan por prestar más servicios a los que no tienen hogar.

Los miembros de este grupo representaban a los San Fernando Valley Greens, Sisters on the Streets y otras personas que defienden a los que carecen de un techo.

John DeVincent, un residente de Reseda y miembro de los San Fernando Valley Greens, dijo que apoyan un plan para establecer un albergue para indigentes que este abierto todo el año en el National Guard Armory en Sylmar – que actualmente se abre sólo durante los meses de invierno.

Por su parte, la pastora Kathy Huck de Sisters on the Streets, quien dijo que ha estado trabajando con los que no tienen un hogar durante los últimos seis años, señaló que en lugar de protestar por tener vagabundos en las calles, sería mejor alojarlos en una instalación segura.

Ella también se molestó con algunas de los carteles que portaban aquellos que abogaban por más seguridad en Sylmar, particularmente los que hablaban de “dumping” (lanzar) y “limpieza”.

“Están empleando palabras como lanzar y limpiar, como si los vagabundos fueran basura. Son seres humanos”, dijo.

Agregó que en su experiencia, “la mayoría de la gente quiere salir de las calles”.

“Si conseguimos la ayuda correcta que requiere la gente, nos vamos ayudar todos”, dijo la pastora Huck.

Definir y determinar cuál es la “ayuda correcta” era la gran división entre los grupos congregados en el lugar.

Piden más protección

“Queremos un aumento de la policía, protección contra incendios, saneamiento, obras públicas”, recitó Joanne Baltierrez Fernández, ex alcalde de la ciudad de San Fernando y ahora de Sylmar Advocacy Group, la organización que lideró la manifestación y la marcha.

“Se necesitan dos horas para encontrar a alguien cuando se llama a la policía”, se quejó. “Tenemos dos patrullas para vigilar 12 millas cuadradas y a 90,000 residentes”.

Aunque enfatizó que no están en contra de los indigentes, ella y otros en Sylmar Advocacy Group admitieron que la creciente población indigente no sólo crea una mala imagen en la comunidad, sino que es fuente de preocupación.

“Los desamparados vienen a nuestros patios y usan nuestras mangueras”, se quejó María Gallardo, añadiendo que ella los encontró bebiendo y sacando agua en su casa, algunos incluso lavándose.

“Ellos (los sin techo) están protegidos más que nosotros”, dijo Gallardo de sus quejas con este tema.

Otros residentes describían calles llenas de casas móviles, campamentos de personas sin hogar y mendigando de manera agresiva en estaciones de gasolina y afuera de negocios.

Gallardo también describió un incidente que ella dijo sucedió hace dos meses en el supermercado Vons que se ubica sobre el Bulevar Foothill, cerca de la Calle Hubbard.

“Un hombre perseguía a dos chicas con un cuchillo. Un empleado trató de detenerlo y llamaron a la policía y lo arrestaron”, explicó. Agregó que el incidente la dejó sumamente afectada.

José Díaz, otro residente y miembro del grupo Sylmar Advocacy Group, dijo que cada semana por decisión propia sale a buscar a las personas que viven en las calles para ofrecerles ayuda, algunos de los cuales en lugar de darle las gracias se han vuelto violentos.

“El objetivo es inspirarlos a buscar servicios”, dijo Díaz. “Pero el 99.9 por ciento del tiempo, se niegan a los servicios”.

Explicó que muchas veces los indigentes le dicen que prefieren no lidiar con las reglas de los albergues y prefieren permanecer en las calles. Tampoco les gustan las personas entrometidas.

“Se enojan cuando eres persistente”, dijo Díaz, describiendo incidentes en los que lo han amenazado con armas corto punzantes.

En otra ocasión, una persona sin hogar rompió el parabrisas del auto de Díaz después de que éste se acercó a una casa móvil estacionada a lo largo de la Calle San Fernando, cerca de la Calle Polk.

“La gente está asustada. Tememos por nuestras vidas”, resumió Gallardo.

“Allá afuera, sólo soy yo, y Dios”, agregó Díaz.

Asesinato en Sylmar

La gota que derramó el vaso es lo que sucedió la tarde del domingo, 6 de agosto.

Ese día, Santiago Madrigal, de 24 años y residente de Sylmar, es acusado de apuñalar a muerte a Joe López, un guardia de seguridad que trató de detenerlo después de Madrigal salió de un supermercado Food 4 Less en la plaza comercial ubicada en la esquina del Bulevar Glenoaks y la Calle Hubbard cargando cerveza que presuntamente había robado.

Madrigal – que algunos describen como desamparado, aunque otros dicen que vivía en una casa cerca del lugar – permanece en la cárcel con una fianza de $2 millones.

López, de 28 años, estaba comprometido para casarse.

Para algunos, esto es simplemente demasiado.

Gallardo, que había empezado a comprar en Food 4 Less después de presenciar el incidente del cuchillo en el supermercado Vons, simplemente ha dejado de comprar comestibles en el vecindario donde vive.

“Trabajo en Canoga Park y me detengo a comprar allá, es triste”, dijo.

Los indigentes no son el problema

La indigencia es un problema creciente en toda la región, al punto que tanto la Ciudad como el Condado de Los Angeles están tratando de enfrentarlo mediante la recaudación de fondos – a través de un impuesto de venta y un bono – que esperan utilizar para construir viviendas y proporcionar más servicios a las personas sin hogar.

El Oficial de la Policía de Los Angeles de apellido Crawford, de la Estación Mission, uno de los dos oficiales que se presentaron para presenciar la protesta y mantener la paz entre los grupos, reconoció que “la falta de vivienda se ha convertido en una crisis”.

“Hay muchos más”, admitió, antes de añadir que también han visto un “aumento en las llamadas” de los residentes quejándose de este tema.

Sin embargo, dijo que tratan de responder a tantas llamadas como puedan, dependiendo de la gravedad de la situación.

Los números del conteo de indigente de Los Angeles de este año parecen apoyar esta aseveración.

El estudio encontró que había 55,188 individuos viviendo sin un techo en el Condado de Los Angeles, 7,790 de ellos en el Valle de San Fernando. Eso es comparado con 4,837 sin hogar que se encontró en el Valle en 2011.

Alquileres más caros, la debacle de la vivienda de hace algunos años, problemas de salud mental e incluso la Proposición 47, una iniciativa electoral aprobada por los votantes de California el 4 de noviembre de 2014 que reduce ciertos delitos de posesión de drogas a delitos menores y llevó a que los presos sean liberados, son algunos de los factores citados para este aumento.

Sylmar Advocacy Group planea continuar informando a los residentes y abogando por más seguridad y limpieza durante un Town Hall donde esperan tener representantes del Condado de Los Angeles y el concejal de la ciudad de Los Angeles que cubren esta área del valle.

La reunión pública tendrá lugar este sábado 23 de Septiembre a partir de las 10 a.m. en la escuela Saint Didacus, 14325 Astoria Street en Sylmar. Para obtener información, envíe un correo electrónico a safesylmar@gmail.com

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