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SAN SALVADOR (AP) – Un grupo armado secuestró y asesinó a seis campesinos miembros de una familia que residían en una zona rural del este de El Salvador, informaron las autoridades el sábado. 

El director de la Policía Nacional Civil, comisionado Howard Cotto, indicó a los periodistas que el viernes por la noche recibieron reportes sobre hombres con los rostros cubiertos y con vestimentas oscuras similares a las de la policía y de la fuerzas armadas que llegaron en una camioneta tipo pick up hasta la vivienda de las víctimas y “sin mediar palabras los habían privado de su libertad”. 

Explicó que iniciaron una búsqueda de las víctimas en el Caserío La Correa, en el departamento de Usulután _a 109 kilómetros al este de la capital_, y en las primeras horas del sábado en las proximidades de la vivienda “hemos tenido el hallazgo de los seis cuerpos sin vida: una mujer y cinco hombres”. 

“Es notorio que han sido ejecutadas en el lugar, están amarrados de sus manos, todos ellos han sido asesinados con armas de fuego”, agregó. 

Las víctimas han sido identificadas como José Luis Gaitán Pineda, de 31 años; Zulma Yamileth Arias de Gaitán, de 28; José Ignacio Arias, de 24; Julio Alberto Arias, de 17; Nicanor Arias, de 34; y Mauricio Antonio Arias, este último, según la policía, supuestamente miembro activo de la pandilla Mara Salvatrucha (MS13). 

Por su parte el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde, señaló que por las características del crimen, se sospecha que fue perpetrado por grupos de exterminio y dijo que los van a perseguir. 

“No vamos a tolerar estos grupos dedicados a esta actividad, aunque entre sus víctimas haya miembros de criminales responsable se delitos, no se va a permitir su organización o sus existencia”, advirtió. 

En junio pasado, con órdenes de la Fiscalía General de la República, las autoridades capturaron a cuatro miembros de la Policía Nacional Civil, 15 militares y 34 civiles, a los que les imputan al menos 36 homicidios y por lo menos 13 robos. 

De las 36 personas asesinadas entre 2014 y 2016, al menos en nueve casos no encontraron evidencias que tuvieran relación con las pandillas y se confirmó que dos fueron por sicariato.