A. Garcia / SFVS
El artista Manny Velaxquez crea obras de arte que representan el "Día de los muertos". 

Incluye calaveras, altares y las caras de los difuntos. Pero definitivamente no es Halloween, con sus decoraciones y visiones horripilantes y macabras.

El Día de los Muertos es una celebración más solemne que se celebra el 2 de noviembre, Día de los Santos Difuntos en el calendario católico, una mezcla de ideas del Viejo y Nuevo Mundo que ha cruzado las fronteras y ahora es un elemento permanente en las comunidades latinas de Los Angeles.

Y este fin de semana, sin importar en qué lado del Valle de San Fernando se encuentre, tendrá la oportunidad de verlo en todo su colorido.

Dos celebraciones se llevan a cabo muy cerca una de la otra, una en el Ayuntamiento de Pacoima (13520 Van Nuys Boulevard) que comienza a las 6:30 p.m. el viernes 27 de Octubre con la película “Book of Life”, una versión de Hollywood sobre el Día de los Muertos. Para entonces también habrá altares, artesanías y otras decoraciones que continuarán durante el resto del fin de semana, junto con actividades para niños, música en vivo y el domingo habrá una competencia de Menudo comenzando al mediodía. Este evento promete ser más grande que en el pasado, incluso desbordándose del Ayuntamiento de Pacoima y llegando hasta el Van Nuys Boulevard. Para más detalles, visite www.pacoimadayofthedead.com

A solo unas cuentas millas de distancia, la Ciudad de San Fernando tiene su propio evento, que comienza la mañana del sábado con la caminata o carrera de relevo 5k del Día de los Muertos, seguida de una celebración con altares, música y danza, pinta de caritas y entretenimiento , así como arte de tiza y exposición de arte. Todo tiene lugar en el Parque Recreation de San Fernando, 208 Park Avenue en la Ciudad de San Fernando. Para obtener más información, visite www.sfcity.org

Altares

 

El punto central de ambas celebraciones son los altares, generalmente montados sobre una mesa donde uno pone fotos de los muertos para honrar, junto con algunos de sus efectos personales, comidas y bebidas favoritas, y el pan de la temporada, llamado “pan de muerto”.

Aunque el altar puede tomar muchas formas, debe contener cuatro elementos esenciales de la naturaleza: tierra, viento, agua y fuego. La tierra puede ser representada por recipientes de arcilla llenos de frutas o maíz. El viento está representado por el papel picado, el agua es para saciar la sed de las almas que visitan después de un largo viaje desde el más allá, y el fuego puede ser simbolizado por velas que guían el alma en su camino de regreso a este mundo. También se deben incluir sal, copal (incienso) y flor de cempazuchtl (maravillas).

El muralista y artista Manny Velásquez, conservador de arte del evento Día de los Muertos en el Ayuntamiento de Pacoima, ha estado trabajando en algunos de estos altares y exhibiciones antes de la celebración.

“En el Día de los Muertos, no solo recordamos a los seres queridos que se han ido, sino que celebramos su vida”, dice acerca de la principal diferencia entre esta tradición y su lejano primo europeo, Halloween.

Él señala que es una “tradición que proviene del sur de México, es una mezcla de raíces indígenas y catolicismo y que a lo largo de los años se mezcló”.

De hecho, Velásquez dijo que los indígenas celebraban el Día de los Muertos en Agosto, pero cuando los españoles los colonizaron, y cuando el catolicismo tomó el poder, decidieron incorporar la tradición al calendario católico y lo trasladaron a Octubre.

Con los años, ha habido adiciones y cambios a la tradición.

La “Catrina”, un esqueleto con un lujoso sombrero y vestido, se incorporó a fines del siglo XIX y principios del siglo XX para “educar a las personas que eran analfabetas sobre lo que estaba sucediendo durante su tiempo”, señaló Velásquez.

“Estaban retratando a los ricos y poderosos con calaveras (esqueletos) y sombreros grandes y disfraces”, burlándose de la oligarquía y sus decadentes excesos.

Para él, los altares no solo proporcionan un recuerdo y un homenaje a los seres queridos que han pasado a mejor vida, sino también sirven como una forma de sanación.

“Te das cuenta que no eres el único que está sufriendo porque perdiste a alguien”, dijo.

El invita a cualquiera a contribuir con objetos y fotos personales a los altares que se instalarán en el Ayuntamiento de Pacoima, donde habrá algunos que honrarán a las víctimas de la violencia doméstica y de pandillas, o adolescentes muertos mientras manejan bajo la influencia.

En cierto modo, dijo, la celebración se convierte en una experiencia comunitaria de sanación para todos.

“Estamos abriendo las puertas a todos porque son cosas que nos afectan a todos de una forma u otra”, dijo Velásquez.

Los altares también brindan un lugar de reunión comunitario, porque puedes conocer a otras personas y otras culturas.