A. Garcia / El Sol

José y Sylvia García

44 años. El número sale de tu lengua en cuestión de segundos, pero significa toda una vida, una vida que José y Sylvia García han compartido como una pareja casada, prueba de que el amor puede vencer cualquier obstáculo y al final nunca envejece, sin importar tu edad.

Su historia de amor comenzó en lados opuestos de una frontera. José es oriundo de Zacatecas, México y llegó a los Estados Unidos a los 17 años. Sylvia nació y creció en la Ciudad de San Fernando.

Sus vidas se unieron en la forma en que muchas parejas se encuentran, en una cita a ciegas.

El amigo de José iba a salir con una de las amigas de Sylvia. Había una fiesta y Sylvia vino a acompañar a su amiga.

“Muchos de nosotros vivíamos en esta casa y había bailes todos los fines de semana y ella apareció allí”, recordó José, de 68 años. “Ella era tan Hermosa”.

¿Fue amor a primera vista?

“No realmente”, admite Sylvia, de 70 años.

Ambos eran jóvenes y salían con otras personas, pero siguieron viéndose y pronto empezó a florecer el amor.

“Era muy diferente a los otros chicos”, dice Sylvia. “El era muy guapo y un caballero más que los demás”.

“Ella era la mejor de todas”, dice José, sacándole una sonrisa a su esposa.

Pero no siguieron todas las tradiciones.

“Yo le pregunté”, dice Sylvia acerca de proponer matrimonio.

“Creo que estaba lista para sentar cabeza”, añade. 

José dijo “Sí” con prontitud.

Se casaron unos dos años después de que se conocieron y nunca han mirado atrás.

El padre de Sylvia le consiguió un trabajo a José en una compañía de basura y trabajó allí hasta su jubilación. Sylvia fue una madre que se quedaba en casa, cuidando de sus dos hijos. La familia ahora incluye dos nietas y un nieto.

Tres matrimonios

Se casaron en la Iglesia Católica Santa Rosa en la Ciudad de San Fernando y renovaron sus votos allí 25 años después, en sus Bodas de Plata.

Y lo hicieron de nuevo el año pasado cuando tuvieron una celebración especial para su 43 aniversario de bodas.

“Mis hermanas estaban aquí y me dijeron que debíamos casarnos en mi ciudad natal”, relata José. 

Dicen que no querían esperar siete años más para sus Bodas de Oro y decidieron dirigirse al sur hasta La Estanzuela, Zacatecas, donde su familia preparó una celebración que recordarán por el resto de su vida.

“Fueron dos días de fiesta”, dice José. “Un día hubo mariachi, banda el siguiente”.

“Estaba lloviendo y yo estaba bailando en la plaza”, agrega Sylvia, todavía saboreando ese momento.

Y esperan alcanzar su quincuagésimo año juntos y hacerlo de nuevo.

Según el informe nacional de estadísticas de salud, la probabilidad de que un primer matrimonio sobreviva 10 años es de 1 en 15. De hecho, el 41 por ciento de los primeros matrimonios en los Estados Unidos terminan en divorcio. 

Los García ya han vencido esas probabilidades por mucho.

De hecho, están en el punto promedio del matrimonio, entre una primera boda y el divorcio o la muerte de un cónyuge, que es más de 40 años. 

Pero te dirán que no es fácil.

“Es difícil”, dicen ambos. 

“Hay que tener mucha paciencia”, admite José.

Pero también dicen que las cosas eran diferentes en su día.

“Antes sabías que un matrimonio era un matrimonio”, dice Sylvia. “Era de por vida”, agrega José.

Sí, hubo grandes peleas, desafíos, altibajos, pero “tienes que permanecer juntos”, dice Sylvia cuando se le pregunta sobre el secreto de su largo matrimonio.

“Siempre duerme en la misma cama; ni siquiera pienses en mudarte una noche o nada de eso”, recomienda José. “No dejas de hablar, aunque estés enojado”, añade Sylvia.

Las cosas ya no son tan agitadas ahora. Sus hijos crecieron y tienen sus propias familias. Están de vuelta por su cuenta, igual que cuando empezaron.

Pasan sus días juntos, a menudo en el parque Las Palmas donde comparten con otras personas mayores.

Salen de viajes e incluso organizan algunos para las personas mayores, incluyendo uno que los llevó a Nueva Orleans no hace mucho tiempo. 

¿Qué hay del día de San Valentín? “Yo solía recibir una docena de rosas rojas hermosas cada año”, recordó Sylvia.

Hoy en día nunca se pierden el baile de San Valentín en el parque.

A pesar de la constitución enfermiza de Sylvia, dicen que es bueno tenerse el uno al otro en esta etapa de su vida.

“Prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad”, esas promesas tienen un gran significado para los García.

“Hay discusiones, no hay dinero, pero te quedas juntos. Eso es lo que se supone que tienes que hacer. Es difícil, pero si te apegas, es bueno al final”, dice Sylvia.

Después de todos estos años, son los mejores amigos de cada uno. Y sí, el amor sigue ahí.

“Hemos tenido mucha suerte de tenernos el uno al otro”, dice Sylvia. 

El baile de San Valentín de Las Palmas Senior Citizen Club se celebra el domingo 17 de febrero a las 7 p.m.

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