Foto de Cortesia de la Familia

En un día frío y ventoso esta semana fue enterrado Luis Castañeda, casi dos semanas después de que el inmigrante indocumentado se suicidara por el miedo a la deportación, dice su familia.

“Tenía mucho miedo de ser deportado”, su madre, Doris Castañeda, le dijo al canal local Fox 11 en una entrevista después de su trágico final.

El pastor Fred Morris de la Iglesia Metodista Unida de North Hills, quien ha estado ayudando a la familia, dijo que el viernes 9 de Febrero, Castañeda se vio involucrado en un accidente. “Habló con el dueño del otro auto, que fue muy comprensivo y dijo que su seguro cubriría el asunto. Pero un vecino no latino apareció y dijo que iba a llamar a la policía.

“Luis le imploró que no hiciera eso, ya que temía que la policía lo entregara al ICE (Oficina de Inmigración y Control de Aduanas) y que lo deportarían. (Este miedo estaba equivocado, ya que la Policía de Los Angeles no coopera con ICE como una cuestión de política, ya que Los Angeles es una ciudad Santuario, pero Luis no lo sabía.) Cuando vio llegar a la policía, Luis estaba tan aterrorizado que se fue. Poco después, en su coche, se disparó a sí mismo, prefiriendo morir en lugar de ser deportado a un país que nunca conoció”, escribió el pastor Morris en Facebook.

Castañeda fue encontrado muerto en su coche en la esquina de la Calle Martha y la Avenida Corbin, justo al lado de la autopista 101 en Reseda.

Sus amigos expresaron su consternación ante la tragedia.

“Él nos dio a mí y a mi hermano un trabajo cuando lo necesitábamos, él siempre se encargó de sus hijos… Estoy quebrado de oír que mi amigo nos dejó”, publicó Cee los Ramirez en Facebook.

Vida indocumentada

Castañeda – conocido como “Trippy” – llegó a los Estados Unidos desde Guatemala en 1985, con sus padres. Tenía siete años. Creció en North Hills, fue a la escuela secundaria y había estado trabajando como pintor profesional en su vida adulta. Se casó y tuvo cuatro hijos.

“Aunque sus padres se las arreglaron para obtener la ciudadanía, él nunca calificó, y así ha permanecido indocumentado. No tenía antecedentes criminales y trabajaba como pintor, pagaba impuestos y apoyaba a su familia”, dijo el pastor Morris.

“Él creció aquí y no tenía recuerdos de su país de origen. Toda su familia vive en los Estados Unidos”, agregó el pastor Morris.

Su madre le dijo a la estación de televisión que podría ser difícil para la gente entender el miedo que se apoderó de su hijo, pero para aquellos indocumentados, que nunca han regresado al país de su nacimiento, hablan mal el español, ser expulsados de la única nación que conocen es dejar atrás “toda una vida en este país”.

Mientras que la base de su miedo – que el Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD) llamaría a las autoridades de inmigración para que lo detuvieran – estaba equivocada ya que el LAPD no coopera con Inmigración en ese sentido, la deportación siempre pesa sobre los que no tienen un estatus legal.

Justo la semana pasada, ICE arrestó a más de 212 inmigrantes indocumentados en una operación en todo el sur de California.

El año pasado, un total de 32,833 guatemaltecos fueron deportados de los Estados Unidos, según la Dirección General de Migración del país centroamericano. Y en lo que va del año, 1,841 han sido devueltos también.

Alrededor de 3 millones de guatemaltecos viven en los Estados Unidos, 800,000 de ellos indocumentados, según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala.

Para muchos como Castañeda que no conocen el país en el que nacieron, la perspectiva de dejar su vida en los Estados Unidos es increíblemente estresante.

Peligros de vuelta a casa

Y sus temores pueden no ser completamente infundados.

María Martín, una reportera radicada en la ciudad de Antigua, Guatemala, enfatiza que la nación centroamericana “es un país peligroso”.

“Los deportados a veces son objetivos (de los criminales) porque tienen familia en los Estados Unidos y pueden ser propensos a la extorsión”, dijo Martin.

Agregó que alguien como Castañeda, que no hablaba español fluidamente y no conocía a nadie ni nada de su país de origen, encontraría varias dificultades.

“Algunos deportados se sienten discriminados, algunas personas podrían considerarles pandilleros. A muchos les resulta difícil encontrar trabajo “en parte porque podrían carecer de los documentos apropiados.

Algunos encuentran trabajo en centros de llamadas donde el inglés es muy útil, pero aparte de eso, el empleo es limitado.

Todo eso podría haber sido demasiado para Castañeda.

Paola Ríos abrió una cuenta de GoFundMe para ayudar a la familia y lo describió como una persona “querida por muchos. Todo el mundo lo conocía como un individuo cariñoso y carismático. Fue un apasionado artista del tatuaje que será recordado como un brillante faro luminoso de amor. Siempre será extrañado por todo el mundo”.

Si usted puede ayudar a la familia, por favor visite https://www.gofundme.com/54vnmfk