AP

WASHINGTON (AP) — El gobierno del presidente Donald Trump dijo que las visitas de legisladores a niños migrantes en centros federales de detención son un desperdicio del tiempo del personal, que podrían dedicarlo a ayudar a reunir a niños con sus padres. 

Pero los demócratas dicen que a los legisladores se les debe de otorgar acceso inmediato a estas instalaciones. Unos 12.000 menores están en estos centros, incluyendo unos 2.000 que han sido separados de sus padres como resultado de la política de “cero tolerancia” del presidente Donald Trump en la frontera con México. 

En una carta enviada el martes a líderes de las comisiones de asuntos jurídicos del Senado y la Cámara de Representantes, el Departamento de Salud y Servicios Humanos afirma que los arreglos de las visitas de más de 70 legisladores han tomado unas 500 horas de trabajo. 

“Muchas de estas horas hubieran podido ser usadas de otra manera… verificando vínculos familiares”, dice la misiva. 

La dependencia federal pidió a legisladores que hagan sus pedidos de visita con dos semanas de anticipación. 

Mientras tanto, una iglesia de Indianápolis ha colocado las estatuas de María, José y el niño Jesús en una jaula con alambre de púas en protesta contra la política de tolerancia cero hacia los inmigrantes del gobierno de Donald Trump. 

Las estatuas fueron colocadas el martes fuera de la catedral episcopal en la céntrica Glorieta de Monumentos y rodeadas por la alambrada. 

El deán y rector del templo, reverendo Stephen Carlsen, dijo que la instalación, parte de la campaña “Cada Familia es Sagrada”, condena la política migratoria de detener y encerrar familias en la frontera con México. 

La Sagrada Familia, dijo, era “una familia sin techo, sin alojamiento”, y que la Biblia dice que “debemos amar al prójimo como a nosotros mismos”. 

El presidente Trump recientemente puso fin a su política de separar las familias en la frontera. 

Esa práctica ha dado nuevo impulso a los inmigrantes que llevan años luchando por cambiar el sistema de inmigración estadounidense, que están encontrando nuevo apoyo en activistas de izquierda, madres y manifestantes motivados por esta narrativa desgarradora.

Los grupos que realizaron las enormes marchas de mujeres en los últimos dos años y otros de tendencia izquierdista se han lanzado al apoyo de las familias migrantes. El sábado, más de 600 marchas podrían atraer a cientos de miles en el país, desde ciudades acogedoras de inmigrantes como Los Ángeles y Nueva York hasta regiones conservadoras como Appalachia y Wyoming.

Muchos son veteranos de las manifestaciones contra Trump, pero otros se estrenan en el activismo. Entre estos hay padres de familia que dicen sentirse obligados a actuar luego de conocer los relatos de niños arrebatados a sus familias tras el cruce sin autorización de la frontera. En Portland, Oregon, varias madres organizan por primera vez un acto mientras cuidan a sus chicos.

“No soy de izquierda, no soy activista”, dijo Kate Sharaf, una de las organizadoras del acto en Portland. “Pero llegó un momento en que me sentí obligada a hacer algo”.

Ella y sus compañeras no se dejan arredrar por el arresto el jueves de unas 600 mujeres vestidas de blanco que protestaban en Washington contra la política ahora abandonada de separar a las familias. Ante la ola de manifestaciones en el país, los defensores de los inmigrantes dicen que están emocionados _y sorprendidos_ al ver el interés que despierta en sectores no vinculados con la inmigración.

“Honestamente, estoy estupefacta. Nunca he visto que tantos estadounidenses salgan a defender así a los inmigrantes”, dijo Jess Morales Rocketto, directora política de la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas, muchas de las cuales son inmigrantes. “Escuchamos una y otra vez lo mismo, si fuera mi hijo, querría que alguien hiciera algo”.

Los eventos del sábado reciben fondos y apoyo de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, MoveOn.org, la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas y la Conferencia de Liderazgo. Pero la planificación del trabajo sobre el terreno está a cargo de organizadores locales, entre ellos muchas mujeres que aprovechan las redes informales creadas durante las marchas en el mundo contra Trump el día de su juramentación y su primer aniversario.

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