Foto Cortesia de  la Familia

Blanca Moran

En el sitio web GoFundMe, la gente pide ayuda monetaria para resolver todo tipo de problemas: el pago de un tratamiento médico, un funeral y en los últimos años, los casos de inmigración.

Tal es la cuenta creada en nombre de Blanca Morán.

“Blanca actualmente está viviendo y trabajando en los Estados Unidos con un permiso de Estatus de Protección Temporal (TPS).  Ella es una de las personas aquí con el TPS que cumple con los criterios para ajustar su estatus para convertirse en un residente permanente legal”, lee el comentario de la cuenta (https://www.gofundme.com/blancaTPS)

“Estamos recaudando dinero para ayudarla con los honorarios legales para este proceso.  Ha ahorrado $1,500.  El costo total es de $5,700 – que incluye honorarios legales ($4,000) y honorarios para archivar la aplicación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ($1,700)”, añade.

“Blanca ha vivido y trabajado en Los Angeles durante los últimos 28 años. Tiene dos hijas y un marido.  Ella ha trabajado duro para mantener a sus hijos a través de la universidad, y contribuir a su comunidad.  Rescata y ayuda a perros y gatos callejeros.

“Ella ayuda a otros inmigrantes en Los Angeles, llevando a la gente a su casa y ayudándoles a encontrar acceso a recursos y servicios.  Ella es amable, cariñosa y compasiva”, dice.

El fin del TPS

El Congreso creó el TPS en 1990 para establecer un sistema uniforme que concediera protección temporal a las personas incapaces de regresar a sus países de origen debido a una catástrofe política o natural. El beneficiario promedio de TPS ha vivido en los Estados Unidos durante 19 años.

Desde entonces, más de 300,000 haitianos, hondureños, salvadoreños y somalíes (entre varios otros países) han recibido un permiso de trabajo y se les ha permitido permanecer en el país sin temor a ser deportados después de pagar casi $500 cada 18 meses. Para permanecer en el programa, deben mantener un trabajo y no violar la ley.

La gente de Haití lo recibió después de que un terremoto en 2010 causó una destrucción masiva en la isla caribeña. Los hondureños lo consiguieron después de que el huracán Mitch en 1998 dejó ese país en ruinas. Los salvadoreños fueron beneficiados con el programa después de un par de terremotos en 2001 diezmaron la pequeña nación centroamericana. Los somalíes lo recibieron después de que el país africano descendiera en una guerra civil sangrienta en 1991.

Pero desde que entró al cargo, el Presidente Donald Trump ha desmantelado este programa de inmigración, poniendo fin al alivio para todos los inmigrantes de los países mencionados arriba y de otras seis naciones, creando un futuro incierto para sus familias.

Esta semana, un juez federal en San Diego ordenó al Gobierno de Estados Unidos detener temporalmente las deportaciones de familias reunificadas tras ser separadas en la frontera para dar a los abogados tiempo para debatir si deberían ampliar permanentemente esa orden. Como parte de una postura de “tolerancia cero”, las autoridades de inmigración han separado a cientos de padres de sus hijos pequeños en la frontera. Los jueces les han ordenado reunir a estas familias.

Pero los activistas dicen que otra crisis de separación familiar está en el horizonte, cuando el TPS llegue a su fin para todos sus beneficiarios. La mayoría de los programas terminan el próximo año, Nicaragua el 5 de Enero de 2019; Haití el 22 de Julio de 2019; El Salvador el 9 de Septiembre de 2019; Honduras el 5 de Enero de 2020; el gobierno de EE.UU. tomará una decisión sobre Somalia este jueves 19 de Julio.

Cuando eso suceda, los padres beneficiados con el TPS se verán obligados a decidir si dejar atrás a 273,000 niños nacidos en Estados Unidos. Sin una solución legislativa, cientos de miles de niños podrían ser separados de sus padres u obligados a entrar en ambientes violentos y potencialmente letales, afirman.

Serán niños como Nilson, un ciudadano estadounidense hijo de padres salvadoreños con TPS, quien dijo recientemente en una teleconferencia de prensa, “tengo 10 años de edad. Nací en el hospital de Fairfax en Virginia.

“Mi mamá y mi papá tienen TPS, lo que permite a mi familia permanecer juntos en este país. Mi familia es muy importante para mí. Sin TPS y una solución permanente, podríamos estar separados. No conozco El Salvador. No quiero que mis padres y mi hermano y mi hermana sean enviados de vuelta”, agregó el menor.

Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice, una organización nacional proinmigrante líder que organizó la teleconferencia, llamó el fin del TPS una “crisis en desarrollo” y “otro drama a punto de golpearnos”.

“La conclusión sistemática de los TPS tendrá un gran impacto en las familias y los niños”, señaló.

La familia de Erick Francois es una de esas. El haitiano beneficiario del TPS, dijo: “mi esposa y yo trabajamos a tiempo completo, pagamos impuestos. Mi hijo tiene 16 y mi hija tiene sólo 7 años de edad. Ella no conoce Haití. Estados Unidos es su hogar”.

Francois dijo que todos los problemas que dejó atrás en Haití siguen vigentes. “Las personas que perdieron sus hogares en el terremoto siguen viviendo en tiendas de campaña. Estamos tan preocupados porque no vemos cómo podemos llevar a nuestros hijos de regreso a un país como ese”.

Sara Mohamed, una beneficiaria del TPS procedente de Somalia, no ha regresado a su país desde 1992 y simplemente no sabe cómo podría regresar.

“Queremos que nuestros hijos, que son ciudadanos estadounidenses, vayan a la universidad aquí y construyan sus vidas en este país. Los EE.UU. son todo lo que conocen nuestros niños. Separarnos está destrozando a nuestra familia”, dijo la mujer cuyo esposo trabaja en la industria de servicios.

Ambos tienen alrededor de 50 años y dijo que están “ansiosos y asustados”. “Apenas duermo. Tenemos miedo de que ICE entra en nuestra casa”.

Congreso, el único salvador

La única manera de que los beneficiarios del TPS permanezcan en los Estados Unidos es a través de una ley de Congreso, algo que es muy poco probable, a pesar de los esfuerzos continuos de los activistas. Sólo el pasado lunes 16 de Julio, una delegación de niños hijos de beneficiarios de TPS, clérigos y propietarios de negocios que son parte de la Alianza Nacional de TPS se reunió en Washington D.C. para abogar por esa solución.

Jill Marie Bussey, Directora de Abogacía en la CLINIC, dijo: “está claro que la administración de Trump ha declarado la guerra a las familias inmigrantes tanto a los recién llegados como a los que han llamado hogar a los Estados Unidos durante años. Esta crisis inminente para los beneficiarios de TPS, que destrozará a las familias, esta hecha por el hombre y completamente evitable”.

“Un fracaso para que el Congreso actúe con urgencia los hace cómplices en este esquema inhumano. A los miembros del Congreso, les pido ¿Es justo que las familias enfrenten estas preguntas imposibles?”, continuó.

Cuando El San Fernando Valley Sun/El Sol preguntó si permanecerán como inmigrantes indocumentados si no se encuentran soluciones para ellos, tanto Francois como Mohamed permanecieron en silencio. Sin embargo, se sabe que beneficiarios de TPS están planeando hacer justamente eso, mudándose a otros Estados e incluso a Canadá.

Pero el optimismo sigue.

“Mi esperanza es que el Congreso arregle este problema del TPS porque sería un desastre para mi familia. Si terminan con el TPS, no podemos quedarnos aquí y no quiero que el gobierno me quite a mi hija”, dijo Francois.