M. Terry/El Sol

Los estudiantes de la secundaria San Fernando (de izq.-der.) Estefani Navarro, Elideth Presuel, David Montes, Jasmine Harr y Natalie Vargas, se alistan para correr la Maratón de Los Ángeles este fin de semana.

El Domingo 24 de Marzo, Jasmine Harr, una estudiante de tercer año en la secundaria San Fernando, se levantará temprano, asumiendo que haya podido cerrar ojo en toda la noche. Harr espera ser una mezcla de ansiedad y emoción mientras se prepara para salir a correr esa mañana.

Y no se trata de cualquier carrera dominguera. Poco antes de las 7 a.m., Harr y miles de otras personas tomarán parte en el 2019 Skechers Performance Maratón de Los Ángeles.

Otro que espera correr es Jim Davis, residente de Sylmar y quien ha participado en cada edición de la competencia desde que éste empezó en 1986.

Las autoridades de la carrera anticipan que más de 20,000 participantes de los 50 estados y 63 países compitan el domingo, entre novatos y aquellos que toman parte en la competencia por primera vez, así como atletas profesionales. Los participantes pueden ser tan pequeños como de hasta 12 años (sólo estudiantes) o sobrepasar los 80 años. Los corredores pueden caminar, correr o usar una silla de ruedas. Los primeros tres concursantes en cruzar la meta en cada división de edad reciben un premio conmemorativo. Todos los que terminen la prueba recibirán una medalla.

La ruta de 26.2 millas empieza en el Estadio de los Dodgers y termina en Santa Monica. Pero el recorrido atraviesa partes del centro de Los Ángeles, Silver Lake, West Hollywood, Beverly Hills, Century City, Brentwood y Pacific Palisades – usualmente frente a amigos y familiares, y espectadores que los animan antes de que lleguen a la meta.

Según el sitio web de la Maratón, los participantes que deseen recibir un tiempo oficial deben completar la carrera en un máximo de 6.5 horas. Hasta la fecha ha habido 542 personas que la han completado. Los Ángeles se considera un lugar popular para maratonistas novatos, y, según el sitio web, un promedio de 53 por ciento de los corredores que concursan están intentando terminar un maratón por primera vez.

Harr, de 16 años, es una de estas personas. Ella es una de 16 alumnos de la secundaria San Fernando que han venido entrenando para la maratón desde Septiembre.

“Este año decidí tirarme a la aventura”, dijo ella. “Sabía cuántas millas, cuántas horas debía de poner en el entrenamiento. La mayor sorpresa para mí ha sido el hecho que ahora me gusta correr largas distancias. No pensé que lo iba a disfrutar tanto”.

Elideth Presuel, de 18 años y quien se graduará de la secundaria en Junio, también está intentándolo por primera vez. Ella es parte del equipo de atletismo de la escuela, donde correr la milla y dos millas. Esta será su carrera más larga que haya intentado.

“Cuando jugaba basquetbol, disfrutaba correr, pero no me gustaba jugar basquetbol”, dijo Presuel. “Me gustaba correr”.

Durante el entrenamiento, Presuel dijo que a veces luchaba contra las ganas de darse por vencida.

“Había muchas colinas. Vas cansada, ves otra colina, y es como ‘ya’. Pero no puedes darte por vencida, debes seguir. Correr está todo en la mente, creo”.

También se ha resistido a entrar en el sitio web de la carrera para ver la ruta.

“Quiero que sea una sorpresa”, dijo Presuel.

Y luego están los veteranos.

Estefani Navarro, de 16 años, una estudiante de segundo año, está participando en su tercera maratón. “Empecé en el octavo grado y me encantó”, dijo. “No me gustaba correr antes de empezar esto y disfruté mucho la experiencia. Así que continúo corriendo”.

Lo mejor de haber pasado por la experiencia de la maratón es que “realmente me ayudó a fortalecerme mental y físicamente”, dijo Navarro, quien es parte de los equipos de campo traviesa y atletismo de los Tigers. “Me convertí en una mejor persona debido a ello”.

Natalie Vargas, de 18 años y quien se graduará en Junio, también compitió en la maratón en el octavo gravo. La del domingo será su cuarta prueba.

“Pensé que me iba a dar por vencida después de la primer semana de correr porque realmente no estaba haciendo nada”, dijo Vargas. “Pero los entrenadores en mi escuela intermedia siguieron empujándome. Y era un sentimiento diferente. Antes no tenía mucha confianza. Pero empecé a ganar confianza. Y seguí corriendo”.

David Montes está compitiendo en la carrera por segunda vez. El chico de 14 años dijo que correr le da un sentido de calma y alivio, especialmente después de un día arduo en la escuela.

“Correr te aclara la mente”, dijo Monte. “Todo tu estrés se va. Te sientes libre al correr, y lo disfrutas con gente que te cae bien.

Las chicas están tratando de cumplir con el requisito de 6.5 horas que les otorgaría una medalla para llevar a mostrar a la escuela el lunes. Montes está más interesado en un tiempo más rápido – “probablemente como cuatro horas”.

Los estudiantes son parte del programa Student Run LA, que fue desarrollado por el maestro de secundaria Harry Shabazian después que terminó la Maratón de Los Ángeles en 1986, y se sintió tan transformado por la experiencia que desafió a algunos de sus alumnos a considerar entrenar y entrar a la carrera el año siguiente. El programa ha crecido y cuenta con más de 500 líderes y 3,200 estudiantes de 175 escuelas y programas comunitarios a través del área de Los Ángeles.

Los estudiantes de la secundaria San Fernando son entrenados y guiados por Deo Jaravata quien, según detalla, ha participado en más de 400 maratones primordialmente como un caminante. Ha participado en cada Maratón de Los Ángeles desde 1997, excepto por la prueba de 2006, cuando estaba en Antártida.

Jaravata ha estado entrenando estudiantes en San Fernando desde que empezó a dar clases allí en 1999. Dijo que una de las maneras que anualmente atrae alumnos para que corran la maratón es cómo les ayuda a su salud mental, así como mejora su confianza.

“Una vez que alcanzas la Milla 10 no sentirás ningún dolor. Sólo vas flotando”, dijo Jaravata. “Y una vez que terminan la maratón, nadie les puede quitar eso. Puede tener eso con ellos el resto de sus vidas. Cuando terminan están cansados, pero los ves sonriendo. Y casi todos ellos quieren hacerlo de nuevo”.

Una vez que termina la maratón, el próximo paso será buscar algo para comer. La cadena de hamburguesas In-n-Out es un destino popular después de la carrera. Pero Montes tiene un plan diferente.

“Voy a ir a comer pizza”, expresó.

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