AP Photo/Steven Senne

Una mujer observa una estatua decapitada de Cristóbal Colón en Boston el 10 de junio del 2020. El revisionismo histórico en torno a la figura del navegante sacude a la comunidad ítalo-americana, que lo venera como un héroe nacional. 

BOSTON (AP) — Cristóbal Colón ha sido un héroe para generaciones de italianos de Estados Unidos. Algunos de ellos, no obstante, están empezando a reconsiderar el tema en medio de la agitación en torno a las injusticias raciales derivada de la muerte de George Floyd.

Y muchos ítalo-estadounidenses están aceptando la visión imperante en sectores de América Latina que consideran a Colón un supremacista blanco que puso en marcha siglos de opresión europea que aniquilaron a los pueblos originarios.

Hay quienes piensan que llegó el momento de retirar la estatua de Colón en el histórico barrio italiano bostoniano del North End, que hace poco fue dañada y posteriormente sacada de su pedestal por la municipalidad.

“Siempre reinó la impresión de que todos los ítalo-americanos pensaban igual acerca de Colón”, dijo Heather Leavell, de 46 años, de Bedford, quien es una de las fundadoras de la agrupación Ítalo-Americanos por el Día de los Pueblos Indígenas.

“Nuestro país prioriza el bienestar de los ítalo-americanos y trata de no herir nuestros sentimientos en lugar de enfocarse en las voces de los pueblos originarios”, manifestó.

La agrupación fue formada hace un año para promover un proyecto de ley que hubiera eliminado el Columbus Day, como le llaman en Estados Unidos a lo que en América Latina es el Día de la Raza, y establecer en cambio el Día de los Pueblos Indígenas. Leavell dice que la propuesta es apoyada por gente de todo el país, incluidos muchos italianos.

“Nuestros padres nos contaron acerca del nivel de discriminación que enfrentaron y del temor de que todo por lo que trabajaron tan duro podían perderlo, pero esto de ser blanco de discriminación no es exclusivo de los italianos”, manifestó Leavell, cuya madre es de ascendencia italiana. “Lamentablemente nos aliamos con un supremacista blanco en nuestros esfuerzos por ser reconocidos en este país”.

El ataque más reciente a la estatua se produjo la semana pasada, en que le rebanaron la cabeza. La estatua fue llevada a un depósito y el alcalde demócrata Marty Walsh dijo que la municipalidad está reevaluando su significado.

Venerado “descubridor de América” durante siglos, el legado de Colón está siendo reevaluado desde hace algunas décadas.

Sus expediciones son vistas por muchos como el inicio de la conquista europea de América y del surgimiento de un tráfico de esclavos transatlántico.

Si bien hay dudas sobre su origen, la mayoría de los historiadores cree que Colón es un genovés llamado Cristoforo Colombo que hizo sus expediciones al servicio de la corona de Castilla. Las viejas generaciones de ítalo-americanos lo admiran y en 1979 erigieron la estatua en el Parque de Colón pegado al North End.

Con el tiempo, surgieron críticas de sectores que decían que el monumento glorificaba el genocidio de los pueblos indígenas. En años recientes fue frecuente blanco de actos de vandalismo y en el 2006 le rebanaron la cabeza.

También hay gente como Francis Mazzaglia, de la Alianza Ítalo-Americana, para quienes las destrucción de la estatua constituye un acto de racismo contra esa comunidad.

Mazzaglia, exprofesor de negocios y criminología, sostiene que es injusto atribuir a Colón el tráfico de esclavos y las enfermedades traídas a América por los exploradores europeos, que diezmaron los pueblos indígenas, o pintarlo como un genocida.

“Quienes se oponen a Colón y a su estatua son sinceros”, expresó Mazzaglia, quien tiene 80 años. “Pero uno puede ser sincero y estar equivocado”.

Agregó que si se termina retirando la estatua, espera que se le encuentre un lugar en una propiedad privada, en lo posible en el North End, histórico barrio italiano donde se radicaron los primeros inmigrantes de esa comunidad que llegaron a Boston.

“Destruir un símbolo tan importante para los ítalo-americanos no está bien”, señaló.

No todos los italianos están de acuerdo con él.

Corrie Popp, profesora de inglés de secundaria de 46 años residente en Waltham, dijo que los ítalo-americanos jóvenes no quieren saber nada de Colón.

“La mayoría de los ítalo-americanos son gente con un gran corazón”, dijo Popp, cuya madre es de origen italiano. “Pero Colón ya no representa a los ítalo-americanos”.

Hay quienes proponen figuras alternativas como símbolo de los italianos de Estados Unidos, incluidos los anarquistas Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, quienes fueron ejecutados en Boston en medio de una feroz campaña contra la inmigración en uno de los casos policiales más sonados del siglo 20.

Popp dice que sabe lo duro que es para los italianos de edad renunciar a figuras como Colón, pero añadió que ese malestar no puede pesar más que el legado de los pueblos indígenas.

“Es algo que va mucho más allá del North End”, afirmó.

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