CIUDAD DE GUATEMALA (AP) — Las condiciones de vida de la niñez en Centroamérica serán más difíciles en los próximos meses, prevé la directora regional de Unicef, debido a las pasadas tormentas, la pandemia y la situación económica de la región.

Jean Gough, directora regional de Unicef para Latinoamérica y el Caribe, dijo en una entrevista con The Associated Press que unos 3.5 millones de niñas y niños en la zona corren riesgos de sufrir consecuencias que afectarán su vida tras las tormentas de noviembre pasado. Éstas dejaron pérdidas en la agricultura y vivienda en países como Guatemala, Honduras y Nicaragua.

El impacto de los huracanes Iota y Eta se ha visto reflejado en la infraestructura social, por ejemplo, en los niveles de desnutrición. “Las familias viven de las cosechas que siembran. Se ha visto con las cosechas como con las lluvias: se arrasó (la siembra) y todo lo perdieron”, dijo Gough.

“La desnutrición es como una sentencia de muerte”, explicó, ya que si una niña o niño la padece, no vuelve a recuperar lo que pierde, por ejemplo, su desarrollo y capacidades. “La situación va a ser más crítica en los próximos seis meses”, agregó en referencia a la perdida de cosechas y de viviendas.

Según las cifras oficiales de Guatemala, en 2020 hubo un incremento en casi el 80% de las cifras de niños con desnutrición aguda, con un total de 154 casos.

Enma Zulema Gómez Pérez, de cinco años, es una de las víctimas de la desnutrición. Murió el martes en La libertad Petén. Un noticiero local dijo que la menor murió por desnutrición, lo que le habría provocado problemas de salud. En condiciones de pobreza extrema, su familia la velaba en el suelo de tierra de una covacha improvisada. Vecinos del lugar compraron el ataúd, pues su familia no tenía para uno.

Gough realizó una gira por Honduras y Guatemala para constatar la situación de la niñez y explicó que con la pandemia una de las complicaciones más graves ha sido también la educación y aboga porque hayan condiciones para que se pueda reestablecer la educación presencial pronto.

Según la funcionaria los gobiernos hacen esfuerzos por mejorar la situación para un regreso a clases seguro, con el acompañamiento de organismos como Unicef. Sin embargo en varias escuelas aún no hay condiciones necesarias para que los niñas y niños vuelvan, especialmente por la falta de agua y jabón, elementales en tiempos de pandemia.

“El problema de la educación a distancia es que en algunos hogares no hay un soporte para que los niños aprendan en casa”, dijo Gough, por lo que es importante pensar en una vuelta a la escuela.

La migración también es una preocupación tras los desastres naturales que afectaron la región. En la caravana de migrantes hondureños que la semana pasada intentó migrar hacia el norte, Unicef dice que identificaron a 58 menores de edad que intentaban migrar no acompañados, por lo que se les brindó apoyó en su retorno.

Gough dice que a lo que hay que apostarle es a resolver los problemas de infraestructura para que las personas no tengan que salir de sus países y que cuando esto suceda reciban también un trato humanitario.

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