Photo by Varon P. Jamaal

Leyendas vivientes de los Lakers -- Tres de los grandes jugadores de los Lakers (izq.-der.)-- Kareem Abdul-Jabbar, Jamaal Wilkes y Jerry West.

Jamaal Wilkes, conocido también como “Silk” o el “Asesino Silencioso” está promoviendo su libro “Memoirs Of The Original Smooth As Silk”, un volumen de 290 páginas (co-escrito con su viejo amigo, el periodista Edward Reynolds Davis, Jr.) sobre su conexión y participación en dos fabulosas eras del baloncesto — el equipo de UCLA entre 1971-1974 que ganó 88 partidos en fila y dos títulos de la División I de la NCAA, y los Lakers de los años 80s donde Wilkes ganó tres campeonatos de la NBA. También ganó un título y un premio al “Novato del Año” con el equipo Golden State Warriors de 1974-1975.

Si esta buscando anécdotas maliciosas sobre John Wooden, Bill Walton, Kareem Abdul-Jabbar o Magic Johnson–algunas de las figuras con quién Wilkes jugó, no las encontrará en este libro.

“Los fanáticos siempre me preguntaban ‘¿cuándo vas a sacar un libro?'”, dijo en una entrevista por teléfono desde Santa Barbara, donde asistió a la secundaria en su último año. “Quería regresar un poco de amor a los aficionados, y también darles un vistazo a través de mis ojos de lo que fue UCLA, los Warriors, y ‘Showtime’ (Lakers). He sido afortunado de ser parte de algunas de las grandes dinastías de basquetbol en UCLA, un campeón con Golden State, y parte de lo que fueron los Lakes.

“Quería que el libro fuera animado. Fue un gran esfuerzo, la organización y el compromiso del tiempo. Pero una vez empecé también fue terapéutico para mí. No tenía la intención de despotricar contra la gente, sólo regresar un poco a los aficionados y llevar un mensaje positivo.”

Wilkes siempre fue relegado y poco apreciado componente de esos equipos de campeonato, en parte debido a su personalidad callada. Eso no quiere decir que no haya tenido un ego; tu no puedes competir bien o por largo tiempo a los más altos niveles a menos que creas en tu talento. Pero Wilkes también se dio cuenta muy temprano que podía hacer más siendo parte del equipo en general en vez de su superestrella. Ya que sin él, la amalgama no funcionaría.

Su desempeño era uno de eficiencia, no destellos. De 6 pies 6 pulgadas, y de 190 libras de peso, Wilkes promedió 15.0 puntos por partido y 7.4 rebotes por juego en la universidad, y 17.7 puntos y 6.2 rebotes como profesional. Pero él siempre sobresalió haciendo lo que se requería en cualquier partido. Si eran rebotes, Wilkes los buscaba. Si era en al defensa, Wilkes defendía. Si era encestar, podía conseguir canastas a montón o en los momentos cruciales–lo que hiciera la diferencia entre ganar y perder.

Pero siempre con el flujo y en el esquema del equipo.

Mucha de esa perspectiva vino de su padre, el Rev. Leo Leander Wilkes, que fue un ministro de renombre en Ventura y Santa Barbara. Wilkes escribió algunas de las lecciones de vida que Leo le impartió, incluyendo: “Que uno siempre debe estar en control de sus pensamientos; que uno siempre deber estar en control de sus acciones; mantener un sentido de propósito; no molestarse cuando alguien lo trata mal a uno; y la importancia de tener confianza en la habilidad de tu maestro para enseñarte”.

“Fueron las lecciones de mi padre y su ejemplo en mi vida”, dijo Wilkes. “No siempre tuve consciencia de ello, pero fue una influencia estabilizadora para mí. Puso la base de en quién yo me convertiría.”

El libro de Wilkes toca en las influencias importantes de su vida, desde sus amigos y familiares — en particular su hermano Naomi Wilkes, quien falleció en 1993 y a quien le dedica el libro — hasta su entrenador Bob Swanson de la secundaria Ventura y Jack Triguerio de la secundaria Santa Barbara, los entrenadores y compañeros en los Lakers, y claro, Wooden.

Él tiene un espacio especial en su corazón por el entrenador de UCLA y cómo manejaba el equipo durante su racha de 88 victorias consecutivas.

“El nunca hablaba de eso. Todo lo que pedía de nosotros era que nos pudiéramos ver en un espejo después de un partido y saber que hicimos lo mejor,” dijo Wilkes.

“[Wooden] estaba más interesado en ganar campeonatos así que no se habría preocupado por una derrota o dos en una temporada — pero él creó esta búrbuja en la cual operábamos nosotros. Sabía que era algo diferente, y que él iba en camino a convertirse en el entrenador universitario más grandioso. No tenía perspectiva para apreciarlo cuando estaba pasando por eso…solo ahora aprecio eso. El entrenador era brillante y profundo. Y humilde.”

Los fanáticos de los Lakers disfrutarán de los recuentos de Wilkes sobre su mejor juego — el partido 6 de la postemporada de la NBA de 1980, donde Los Angeles derrotó a Philadelphia por 123-107 para ganar el campeonato, a pesar de no contar con Abdul-Jabbar debido a una lesión en el tobillo. La gente se enfocó en la increíble presentación de Johnson, quien tuvo 42 puntos, 15 rebotes y siete asistencias. Pero Wilkes consiguió 37 puntos y 10 rebotes (su mejor desempeño) –todos los cuales fueron necesarios para conseguir el triunfo.

Para aquellos que piensan que Wilkes tuvo la vida de un miembro del Salón de la Fama, hay descripciones de momentos difíciles — un divorcio tempranero, la pérdida de dos hijas pequeñas, una lesión en la rodilla en 1985 que aceleró su retiro prematuro del ámbito profesional. Pero no permite que esos malos momentos acaparen el libro.

“Hubo momentos en que quise compartir mi dolor”, dijo. “Pero aprendí y creí que los fanáticos no estaban interesados en escuchar acerca del dolor. Algo de esa escritura fue terapéutico para mí.”

Dijo que todavía sigue el basquetbol colegial y la NBA, especialmente ahora que sus tres hijos con su esposa Valerie — su hija Sabreen y sus hijos Omar y Keith — ron ya adultos. El es miembro del Salón de la Fama Naismith, y tanto UCLA como los Lakers han retirado su camiseta #52. Wilkes continúa siendo buscado como orador motivacional, así como por su negocios de servicios financieros y bienes raíces, “Jamaal Wilkes Financial Advisors”, el cual estableció en 2003 con su socio empresarial Liza Wayne. También trabaja con compañías de salud para poner fin a la obesidad en los adultos y niños.

Wilkes todavía puede impartir sabiduría con la misma eficacia con que lanzaba canastas, aquel tiro que el legendario comentarista de los Lakers Chick Hern llamó “the 20-foot layup.”

“Esto es para los jóvenes”, dijo Wilkes. “Primero, puedes perder sin haber perdido. Puedes cometer errores, pero enfocarte en eso solo los aumenta. Y segundo, tienes que tomar decisiones responsables. Somos libres para decidir nuestras acciones, pero no libres para decidir las consecuencias de nuestras acciones.”

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