(CNS) Funcionarios de la Southern California Gas Co. (SoCalGas) dijeron que dos medidas tomadas este martes confirmaron que la última fuga de metano de una instalación subterránea de almacenamiento de gas en el Aliso Canyon ascendía a menos de un pie cúbico de gas – que no es suficiente para representar una amenaza para la salud y el medio ambiente.

El portavoz de SoCalGas, Chris Gilbride, dijo que las lluvias recientes generaron una ligera liberación de metano previamente atrapada bajo el suelo después de cuatro meses de fuga de metano a finales de 2015 y principios de 2016 que emitió 109,000 toneladas métricas de metano y desplazó a por lo menos 7,000 residentes del área por varios meses.

Esa filtración en las instalaciones de almacenamiento subterráneo de 3,600 acres no fue cerrada hasta principios de febrero. Los científicos dijeron que era la mayor fuga de metano en la historia de Estados Unidos.

La última filtración apareció el sábado por la mañana cuando los inspectores de SoCalGas, utilizando la tecnología de la cámara de infrarrojos, encontró “una muy leve e intermitente observación de metano” en la cabeza del pozo SS-25 de Aliso Canyon, informó el portavoz Sergio Jiménez a City News Service.

“No se han detectado anomalías a través de otras técnicas de monitoreo, incluyendo el sistema de monitoreo fenceline y las inspecciones visuales, y ningún olor discernible en el sitio”, agregó Jiménez.

Para ponerlo en contexto, Gilbride dijo que una luz piloto casera estándar en un calentador de agua consume aproximadamente 12 pies cúbicos por día, más de 10 veces la cantidad lanzada en los últimos cuatro días. Dijo que el monitoreo indica que el leve nivel de las emisiones de metano están contenidas en el sitio del pozo, y que los niveles en la comunidad siguen siendo normales.

“SoCalGas notificó rápidamente a los organismos apropiados, la División de Petróleo, Gas y Recursos Geotérmicos, la Comisión de Utilidades Públicas de California y la Oficina de Servicios de Emergencia de California, y continúa trabajando con los reguladores para monitorear la situación”, dijo Gilbride.

Agregó que los funcionarios de la División de Recursos de Petróleo, Gas y Geotermia habían advertido de posibles fugas residuales cuando la emanación fue sellada en febrero.

SoCalGas ha solicitado la aprobación del estado para reanudar las inyecciones de gas natural en el sitio, mientras que los vecinos y activistas medioambientales quieren que se cierre permanentemente.

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