San Bernardino

SAN BERNARDINO, California, EE.UU. (AP) —Los estudiantes se escondieron bajo las mesas cuando un hombre entró al aula donde enseñaba su esposa en una escuela primaria y abrió fuego sin decir una palabra, matando a la mujer y a un niño de 8 años e hiriendo a un alumno de 9 años, antes de suicidarse, dijeron las autoridades el martes.

Unas seis semanas antes, Cedric Anderson, de 53 años, le decía “ángel” a su esposa Karen Smith, también de 53, en uno de sus muchos mensajes de amor en redes sociales.

La policía en San Bernardino no ha dicho nada sobre el posible motivo de Anderson para abrir fuego en un aula de educación especial en la escuela North Park de San Bernardino, California, el lunes.

“Nadie ha dicho que lo veía venir”, dijo el jefe de la policía Jarrod Burguan, aunque Anderson tenía un historial de armas, violencia doméstica y cargos de drogas previo a su breve matrimonio.

Anderson tenía un historial de posesión de armas, violencia familiar y posibles cargos por narcóticos que dieron al traste a ese breve matrimonio, según las autoridades.

El hombre escribió con frecuencia en las redes sociales textos sobre su esposa en el último mes.

En lo que parecía ser su página de Facebook, Anderson dijo que “¡adoré estar casado con Karen Smith-Anderson!” y publicó una fotografía de ambos el 4 de marzo. El describió la imagen como una cita nocturna.

También publicó varias fotografías de su boda con Smith efectuada a principios de año y de su luna de miel en Sedona, Arizona.

La madre de Smith, Irma Sykes, dijo que su hija fue amiga de Anderson durante casi cuatro años hasta que se casaron.

”Ella creyó que tenía un esposo maravilloso, pero descubrió que no era nada maravilloso”, declaró Sykes al periódico Los Angeles Times.

”El tenía otros motivos”, dijo Sykes. “Ella lo dejó y ahí comenzó el problema. Se separó de él y el presentó una personalidad distinta. Ella decidió que debía dejarlo”. Sykes no abundó en detalles. Funcionarios del distrito escolar dijeron que las clases en North Park quedaban canceladas al menos el martes y el miércoles. Hay terapeutas disponibles en una escuela cercana para hablar con estudiantes, familiares y personal.

La balacera se produjo 15 meses después de un ataque terrorista en San Bernardino que mató a 14 personas e hirió a 22 en una reunión de empleados municipales. Los atacantes, Syed Rizwan Farook y Tashfeen Malik, eran esposos y murieron ese mismo día en un tiroteo con las autoridades.

Pesadilla para los Padres

Para Elizabeth Barajas fue una pesadilla de horas saber el destino de su hija, a la que había dejado en la escuela un par de horas antes de que la policía reportara disparos en un aula.

Luego se enteraría de que un hombre armado ingresó el lunes por la mañana al salón de su hija de 9 años y mató a la maestra. El agresor también asesinó a un alumno e hirió a otro antes de suicidarse.

De alguna manera, la pesadilla empeoró para ella y su hija, Marissa Pérez.

“No sé qué hacer. No sé qué decirle”, dijo Barajas mientras ambas se abrazaban y lloraban afuera de la escuela primaria North Park, en San Bernardino, California, acordonada por la policía.

Mientras Marissa y otros 600 estudiantes eran llevados a lugares seguros, Barajas y otros cientos de padres corrieron a la escuela. Allí soportaron una espera agonizante de cuatro horas antes de saber que casi todos los niños estaban bien físicamente, aunque no emocionalmente.

“Me acaba de decir que sigue asustada. Tan pronto como vio al tipo con la pistola se metió debajo de la mesa. Me dice todo el tiempo: ‘Balacearon a mi maestra y balacearon a mi amigo”’, comenta Barajas. La sudadera de la niña estaba manchada de sangre.

La niña dijo que el hombre no dijo una sola palabra cuando comenzó a disparar. Agregó que uno de sus amigos fue alcanzado por una bala, mientras se señalaba el abdomen.

La policía identificó al pistolero como Cedric Anderson, de 53 años, residente de Riverside. Las autoridades creen que llegó a la escuela con la intención de matar a su esposa Karen Elaine Smith y que accidentalmente baleó a los dos menores. Se habían casado meses antes.

Muchos padres estaban cerca cuando las sirenas de los vehículos de emergencia rompieron el típico silencio matutino del vecindario.

Barajas está preocupada por lo que deberá pasar su hija luego de haber presenciado el tiroteo.

“No pueden decirnos nada más que nuestros hijos están bien”, afirmó. “Obviamente, mi hija no está bien. Ella fue testigo de lo que le pasó a su maestra y a los otros estudiantes y todo lo que nos dicen es que nuestros hijos están a salvo, que hijos están bien”.

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