(CNS) El padre biológico de Gabriel Fernández, el niño de 8 años que fue torturado y golpeado hasta la muerte testificó esta semana en la fase de sentencia del padrastro del menor, que fue condenado por el asesinato del pequeño, y dijo que recuerda a su hijo como un niño lleno de energía que amaba correr y jugar.

Arnold Contreras dijo al jurado que nunca quiso que su hijo se fuera a vivir con su madre – Pearl Sinthia Fernández – y su novio, Isauro Aguirre. Contreras dijo que Pearl Fernández nunca mostró ningún afecto por el chico.

Pearl Fernández, de 34 años, está a la espera de un juicio por un cargo de asesinato derivado de la muerte de Gabriel en 2013. Aguirre, de 37 años, fue condenado el 15 de Noviembre por asesinato en primer grado, junto con un agravante de asesinato que implica

tortura. 

Ahora se le pide al jurado que decidan si Aguirre debe ser sentenciado a la muerte o a la vida en prisión sin libertad condicional.

Testificando en la fase de sentencia del juicio de Aguirre, Contreras dijo que

estaba en la cárcel en el Condado de Riverside cuando se enteró de que su hijo había sido encontrado golpeado severamente y estaba en soporte vital. Contreras dijo que se sentía culpable e indefenso.

“Yo debería haber estado allí”, dijo Contreras, añadiendo que no podía encontrar las palabras para explicar cómo se sentía al escuchar la noticias

Contreras había estado saliendo y entrando de la cárcel, y había pasado un tiempo en la cárcel por robo y posesión de drogas. Los fiscales dijeron antes que Contreras creía que los abuelos maternales de Gabriel estaban cuidando al niño, pero Fernández y Aguirre se lo llevaron.

Los fiscales mostraron fotos al jurado de Contreras con su hijo, y Contreras describió a Gabriel como un niño amoroso.

“Él tenía mucha energía”, dijo. “A él le gustaba jugar afuera. Le gustaba jugar a policías y ladrones” y ”jugar en el patio trasero”.

Contreras dijo al jurado que todavía tiene noches de insomnio por la muerte de su hijo, y su vida y la de su familia nunca serán las mismas.

Durante el juicio de Aguirre, los fiscales dijeron que Gabriel fue golpeado rutinariamente, le disparaban con una pistola de balines, era forzado a comer heces de gato y dormir dentro de un pequeño gabinete mientras estaba amordazado y atado.

Jonathan Hatami, fiscal del caso, dijo durante el juicio que Aguirre es un hombre “malvado” que “le gustaba torturar” al niño y lo hizo sistemáticamente en los meses previos a la muerte del pequeño porque pensaba que el chico era gay.

El fiscal dijo que el hombre de 6 pies y 2 pulgadas de alto, y 270 libras golpeaba y pateaba a Gabriel lo suficientemente fuerte como para abollar las paredes del apartamento de la familia y dejar al niño inconsciente, y que – con la ayuda de la madre del niño – escondían la ropa ensangrentada del menor y movían un cuadro para cubrir las manchas de sangre antes de llamar al 911.

El abogado defensor Michael Sklar argumentó que Aguirre estaba enojado porque Gabriel le había pedido a su madre que dejara a Aguirre y luego negó haberlo dicho, llamando a su madre una mentirosa delante del acusado, que “explotó en un ataque de rabia y enojo” y “estaba completamente fuera de control”. Pero una vez que su cliente se dio cuenta que Gabriel estaba inconsciente, “inmediatamente tomó medidas para empezar a revivirlo”, dijo el abogado defensor, diciendo al jurado que Aguirre le dijo a la madre del niño que llamara al 911 para obtener ayuda, aunque sabía que iba a resultar en su arresto.

El abogado alegó que la madre de Gabriel fue la que golpeó al niño con un cinturón, le disparó con una pistola de balines y fue responsable de gran parte del abuso antes de su muerte.

Sklar pidió al jurado salvar la vida de Aguirre, pero que lo castigaran “severamente” enviándolo a prisión por la vida, donde estará “despertando cada mañana en una celda de prisión” atormentado por los pensamientos de lo que le hizo a Gabriel.

El personal del Departamento de Bomberos del Condado de Los Angeles fue a la casa de la familia en la cuadra 200 de East Avenue Q-10 en Palmdale el 22 de Mayo de 2013, en respuesta a una llamada de paro cardíaco. Gabriel fue removido del soporte vital dos días después.

Dos ex trabajadores sociales del Condado de Los Angeles — Stefanie Rodríguez y Patricia Clement – y los supervisores Kevin Bom y Gregory Merritt fueron acusados el año pasado con un delito de abuso infantil y falsificación de registros públicos cada uno en relación con el caso.

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