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CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El izquierdista movimiento zapatista de México continúa con su crítica hostil al nuevo presidente del país, acusando a Andrés Manuel López Obrador de deshonestidad y prometiendo enfrentarlo.

El vocero zapatista Subcomandante Moisés reiteró la oposición del grupo a algunos de los grandes proyectos de López Obrador, como el “Tren Maya”, que se desarrollaría, en parte, entre las playas de Cancún y las ruinas de Palenque.

Las críticas surgieron al celebrarse el 25 aniversario de su breve levantamiento armado en 1994. El grupo continúa presionando por mayores derechos para los indígenas de México.

Afirmaron el lunes que no están llamando a la gente a tomar las armas, pero que planean organizarse en la oposición.

A diferencia de otras organizaciones de izquierda, el Ejército Zapatista de Liberación (EZLN) anunció que mantendría su distancia con el próximo presidente.

“No, nosotras, nosotros, zapatistas, NO nos sumamos a la campaña ‘por el bien de todos, primero los huesos”, decía en referencia al eslogan de campaña de AMLO, como se conoce en México al político.

“Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo. Ergo…”.

 El duro mensaje, firmado por el Subcomandante Galeano –antes Marcos- sorprendió a muchos en el país.

López Obrador consiguió el respaldo de muchos grupos que fueron sus adversarios en otras contiendas presidenciales.

Además, tanto durante la campaña, y después como candidato ganador, su equipo también ha intentado establecer contacto con el Comité Clandestino Indígena-Comandancia General (CCICG-EZLN), el grupo que encabeza a los zapatistas.

Y el presidente electo les envió además una clara señal de reconciliación, asegurando que promovería la inclusión en la Constitución de los “Acuerdos de San Andrés sobre Derechos y Cultura Indígenas”.

Los Acuerdos de San Andrés fueron negociados y firmados en 1996 por el EZLN y el gobierno federal, con el propósito de establecer autonomía a los pueblos indígenas del país, pero nunca se cumplieron.

Y, según confirman en su equipo cercano, ahora López Obrador pretende retomarlos como una especie de mensaje para dialogar con el EZLN.

Hasta ahora, sin embargo, las señales no han convencido a los zapatistas, que mantienen una larga controversia con AMLO, precisamente por causa de esos acuerdos.

La “traición”

Los zapatistas han estado en desacuerdo con López Obrador desde hace mucho tiempo. Boicotearon las elecciones presidenciales de 2006, en las que él perdió por un margen estrecho 

El origen del desencuentro se ubica en 2001, cuando después de un recorrido por todo el país la dirigencia del EZLN –con Marcos al frente- solicitó en la tribuna de la Cámara de Diputados el cumplimiento de lo acordado en San Andrés.

Fue al final de la llamada Marcha de los 1111, el número de zapatistas que salieron de Chiapas, en el sureste del país.

Pero lo que aprobó el Congreso fue una Ley Indígena muy diferente a lo que se había acordado. Y el EZLN rompió definitivamente el diálogo con el gobierno federal.

López Obrador era entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, como se llamaba entonces la capital del país, y uno de los más influyentes líderes en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Y la organización política, que había apoyado la propuesta zapatista, votó en favor de la contrarreforma, como se llamó a la iniciativa del Ejecutivo.

El EZLN dijo que fue traicionado, y desde ese momento se retiró de la vida pública. Durante varios años el acceso a sus comunidades estuvo cerrado.

La desconfianza fue particularmente severa con AMLO.

“Hombre extraordinariamente hábil y pragmático, López Obrador ha concebido la jefatura del Gobierno del Distrito Federal como trampolín para la silla presidencial”, lo criticó Marcos en 2003.

Y tres años más tarde, cuando el político contendió por primera vez como candidato presidencial, los zapatistas pidieron que no se votara por el candidato de la izquierda.