D. Martinez / El Sol

Miembros de la familia de Charles Maclay — el Senador del estado de California, y miembros de el tribue Fernandeño Tataviam Banda of Mission Indians se  presentaron a la reunión del Consejo de la cuidad de San Fernando.

Jeanette-Marie Gibson Bassi estaba escuchando una emisora de radio en su auto mientras salía de la casa de su madre en Temecula cuando oyó un breve título de noticias: una tribu local está tratando de renombrar la Avenida Maclay en San Fernando.  

La noticia la tomó por sorpresa.

Bassi es descendiente de Charles Maclay — el Senador del estado de California que fundó la Ciudad de San Fernando y por quien la calle lleva el nombre — y ella sólo había escuchado grandes cosas sobre él a través de cuentos de su abuela, tío y tía; los nietos directos de Maclay. Que era un ministro Metodista que fue crucial en el establecimiento de la Ciudad de San Fernando, la primera ciudad del Valle de San Fernando, así como la escuela de teología Claremont. También fue instrumental en llevar el ferrocarril Southern Pacific Railroad al oeste.  

Bassi, una consultora de recursos humanos, no entendía por qué alguien querría desacreditar a su tatarabuelo, alguien que “dio tanto” e “hizo tanto bien en la historia”.

Empezó a hacer llamadas telefónicas. Llamó a Daughters of the American Revolution. Llamó a la Asociación Histórica de San Fernando, y al Alcalde y Gerente de la ciudad de San Fernando.   

Fue entonces cuando se enteró del horrendo legado de su familia que está despertando la tribue Fernandeño Tataviam Banda of Mission Indians y de su pedido eliminar el nombre de Maclay de uno de los principales corredores comerciales de la ciudad y reemplazarlo con uno que reconozca a un antiguo líder de la tribu que ellos sienten fue perjudicado por Maclay. Después de comprar una subvención de tierra de 56,000 acres en 1874, lo que se conocía como San Fernando Rancho, Maclay desplazó despiadadamente a los indígenas Tataviam que vivían en el terreno.

El anterior propietario de la tierra, Eugenio de Celis, y su arrendatario Andrés Pico, habían garantizado protecciones a la tribu, luego conocidos como Fernandeños en alusión a la cercana Misión de San Fernando. Sin embargo, Maclay no reconoció esas protecciones y, con la ayuda del sheriff, detuvo al capitán tribal de 80 años, Rogerio Rocha, su anciana esposa, María, y sus pertenencias, y los fue a dejar al Cañón López durante una tormenta.  

María murió más tarde de neumonía causada por la exposición a la lluvia. Rocha se quedó para defenderse por sí mismo y vivió sus últimos años en el Cañón. Este relato es verificado por varios artículos en el periódico Los Angeles Herald, que criticaron este desalojo y tratamiento crueles.  

La tribu Tataviam propuso por primera vez su pedido del cambio de nombre en la calle en una reunión del Consejo de la ciudad en Agosto 2018. Unos días más tarde, la tribu celebró una conferencia de prensa donde la vicealcaldesa Sylvia Ballin, entonces alcalde, anunció su apoyo a la posición de la tribu.  

El lunes, 4 de Febrero, Bassi junto con una docena de sus parientes de la familia Maclay se presentaron a la reunión del Consejo y se dirigió públicamente a los funcionarios de la ciudad con una presentación propia. Imploraron a la ciudad que no permita que este incidente “deplorable” eclipse sus logros, y el nombre actual de la calle se mantenga.

Aunque ninguno de los descendientes de Maclay vive actualmente en San Fernando, la familia todavía la considera su ciudad natal, dijo Bassi.  Ella mencionó los largos lazos de la familia con la región, desde la nieta del Senador que fue como la única chica en graduarse de la escuela secundaria San Fernando en 1903 a la forma en que ella y sus hermanos asistieron a la escuela de gramática de St. Ferdinand y la escuela secundaria Bishop Alemany. Gran parte de su familia está enterrada en el cementerio de la Misión San Fernando, dijo.

Bassi reconoció que a pesar de que Maclay actuó legalmente, sus acciones fueron inhumanas. 

“El incidente que involucra la remoción fue legalmente correcto. Pero como sus descendientes, reconocemos la ley que removió a los Rocha y la forma en que lo hizo fue moralmente equivocado y no indicativo de nuestros valores familiares”, dijo Bassi al final de su presentación.  

Ella cerró su argumento diciendo: “entendemos que los indios Tataviam quieren preservar su herencia, y los Maclays también quieren preservar su herencia. Esperamos que ambas familias puedan ser honradas por sus propios logros y contribuciones a la comunidad que ambas familias aman”.

También representando a la familia Maclay estaba Bruce Gibson, un Supervisor del Condado en San Luis Obispo y primo de Bassi.

“Somos los tataranietos del Senador Charles Maclay, y somos nativos (de San Fernando)”, dijo Gibson. “También estamos aquí por un evento deplorable que ocurrió hace mucho tiempo y sabemos que en ese caso la familia Rocha fue tratada inhumanamente. También sabemos el dolor de que incluso llega hasta el día de hoy.

“No creemos que este evento en particular debe definir al Senador Charles Maclay el hombre ni las contribuciones más amplias de su familia. Lo que es más importante… creemos que esta es una oportunidad para abrir una conversación importante dentro de esta comunidad. Y creemos que una mirada honesta a la historia de San Fernando — lo bueno y lo malo — proporcionará algunas lecciones importantes, ideas sobre nuestro presente y esperanzas para nuestro futuro”.

Después de la presentación, Ballin habló abiertamente y reafirmó su postura, diciendo “estoy con la tribu”.   

“Creo que a veces, en la vida, tenemos que defender lo que creemos, y estoy a favor de lo que creo. No sé cómo terminará esto, pero haré lo que pueda para seguir su liderazgo y hacer los cambios, con suerte, que están pidiendo. Una vez más, hay tanto dolor atado a esto en la historia, y éste no es el final de la discusión, éste es el principio”, dijo Ballin.  

El Alcalde Joel Fajardo dijo: “yo mismo en este momento no sé cuál es la solución. No soy alguien que está personalmente muy ligado a los legados de los nombres políticos. Y para mí, siempre se trata de hacer lo correcto y de aprender cuál es la mejor solución”. 

Los miembros de la tribu también tomaron la oportunidad de hablar durante el comentario público.  

El presidente tribal Rudy Ortega Jr., que se reunió con la familia Maclay una semana antes de esta reunión del Consejo de la ciudad, dijo que cree que se puede encontrar un punto intermedio.  

“Pero sigo creyendo firmemente, por lo que mi pueblo me ha dicho, que la Avenida Maclay tiene que cambiar, y voy a estar de pie con eso también”, dijo. “Porque sin eso, no estamos corrigiendo la historia. Necesitamos contar todos los lados. Así como explicó la familia [Maclay], necesitamos explicar ambas partes”.

Bernice Francis Cook, un anciano tribal, dijo: “sólo siento tanto dolor en este momento. Porque hemos dado tanto, y nuestros antepasados sufrieron tanto, y había un precio por nuestra cabeza. Es un milagro que todavía estemos aquí, pero somos y estamos muy orgullosos.  Y somos gente honorable. Sólo espero que lo tome en consideración cuando decida cambiar el nombre de Maclay”.  

Pamela Villaseñor dijo que está agradecida de que los descendientes de Maclay quieran tener una conversación, pero agregó que estamos en un tiempo “donde no hay más excusas cuando se trata de discriminación, opresión y más victimización” de las víctimas.

“Estamos en un momento en el que tenemos que llegar a soluciones para reconocer la verdadera historia y seguir adelante con esa reconciliación. ¿Porqué? Porque eso es parte de la sanación. No se puede curar el trauma histórico sin hacer realmente el trabajo y encontrar maneras de ayudar a las personas que son víctimas”, dijo el consejero ejecutivo de la tribu.

El residente Leon Worden también habló durante el comentario público, señalando que “hoy no es que tengamos más información, es que pensamos en la gente de manera diferente. Al menos aquí en California. Me gustaría pensar que no pensamos en una raza entera o etnia entera de personas como de alguna manera, menos que humana.

“Maclay es un producto de su tiempo. No somos productos del tiempo de Maclay. No somos productos de un Concejo Municipal probablemente diferente que decidió nombrar una calle en su honor. Somos productos de nuestro tiempo. Sólo podemos afectar las cosas para la gente de hoy. Los nombres de las calles, los parques y otros espacios públicos reflejan quiénes somos. Y nombrarlos refleja cómo queremos que la gente nos vea. Todo lo que pido es que te preguntes, ¿cómo quieres ser visto al público?”

El empresario Tom Ross, miembro de la Cámara de Comercio, añadió que “el arco de la historia está plagado de malas decisiones y sucesos horribles. Creo que tenemos que decidir si nos gustaría que la gente nos recuerde como para hacer un argumento enorme, divisivo, o educar a las personas que están aquí hoy en lo que sucedió, y mantener ese legado de educación sobre lo que sucedió en nuestra ciudad en sus mentes.

 “No enseñamos a nadie nada de San Fernando. Este lugar es un eje del desarrollo de Los Angeles y el Valle de San Fernando. Y la Tribu Tataviam es una de las letanías de cosas que nadie sabe de San Fernando… deberíamos asociarnos con ellos — y la Cámara está dispuesta a hacerlo — en lo que sucedió aquí y lo que no debería suceder de nuevo, y por qué este lugar es tan único”. 

Después de la presentación y el comentario público, los miembros de la Tribu y sus partidarios tuvieron conversaciones de uno a uno con los descendientes de Maclay.

Fuera de la cámara del Consejo, Bassi dijo al San Fernando Valley Sun/El Sol que en lugar de borrar el nombre de Maclay de la ciudad, se debe nombrar una calle en honor de Rocha, incluso sugirió la Calle Second, donde se ubica el edificio de la administración tribal y porque la calle “intersecta Maclay [Avenida], que sería muy simbólico, por supuesto”.

Ella contempla un posible memorial en la intersección que represente a “ambos lados de la familia, y deje que sus historias sean contadas. Lo bueno y malo”. 

Bassi dijo al San Fernando Valley Sun/El Sol que sintió que la noche fue una buena apertura de diálogo.

“Todo el mundo estaba siendo muy honesto y discutiendo lo que sentimos, y sentimos que fue la primera puerta para la comunicación abierta entre las dos familias, y esperamos continuar con eso”, dijo

Bassi agregó que la familia no quiere ser divisiva, afirmando que hay “demasiada división” en el país en este momento.  

“Hay demasiado odio en marcha. Queremos no borrar parte de la historia, o eliminar a nuestro abuelo y todo lo que hizo bien; no queremos que desaparezca. Pero sí queremos que las tribus indias sean más visibles”, dijo.

Cuando se le preguntó cómo la familia Maclay se comprometería a aumentar la visibilidad indígena en el caso de que la Avenida Maclay se renombre, Bassi dijo que no sabía.  

“Si empiezan a ir de esa manera, tendremos que empezar a reevaluar lo que vamos a hacer”, dijo.  

No hay una política oficial de la ciudad sobre el cambio de nombre de las calles, según Fajardo. Pero dijo que la ciudad exploraría ese proceso en las próximas semanas, aunque no se haya tomado la decisión final.