Tratar de diferenciar entre los comportamientos esperados y los signos de una enfermedad mental no siempre es fácil. No existe una prueba fácil que le permita a alguien saber si existe una enfermedad mental o si las acciones y pensamientos pueden ser comportamientos típicos de una persona o el resultado de una enfermedad física.

Cada enfermedad tiene sus propios síntomas, pero los signos comunes de enfermedad mental en adultos y adolescentes pueden incluir los siguientes:

Preocupación o miedo excesivos

Sentirse excesivamente triste o deprimido

Pensamiento confuso o problemas para concentrarse y aprender

Cambios extremos de humor, incluidos “subidones” incontrolables o sentimientos de euforia

Sentimientos intensos o prolongados de irritabilidad o ira

Evitar amigos y actividades sociales.

Dificultades para comprender o relacionarse con otras personas.

Cambios en los hábitos de sueño o sensación de cansancio y poca energía.

Cambios en los hábitos alimenticios, como aumento del hambre o falta de apetito.

Cambios en el deseo sexual

Dificultad para percibir la realidad (delirios o alucinaciones, en las que una persona experimenta y siente cosas que no existen en la realidad objetiva)

Incapacidad para percibir cambios en los propios sentimientos, comportamiento o personalidad (“falta de percepción” o anosognosia)

Uso excesivo de sustancias como alcohol o drogas.

Múltiples dolencias físicas sin causas obvias (como dolores de cabeza, dolores de estómago, “dolores y molestias” vagos y continuos)

Pensando en el suicidio

Incapacidad para realizar las actividades diarias o manejar los problemas diarios y el estrés.

Un miedo intenso al aumento de peso o preocupación por la apariencia.

Las condiciones de salud mental también pueden comenzar a desarrollarse en niños pequeños. Debido a que todavía están aprendiendo a identificar y hablar sobre pensamientos y emociones, sus síntomas más obvios son conductuales. Los síntomas en los niños pueden incluir los siguientes:

Cambios en el desempeño escolar

Preocupación o ansiedad excesiva, por ejemplo, luchar para evitar la cama o la escuela

Comportamiento hiperactivo

Pesadillas frecuentes

Desobediencia o agresión frecuentes

Rabietas frecuentes

Dónde Obtener Ayuda

No tenga miedo de comunicarse si usted o alguien que conoce necesita ayuda. Aprender todo lo que pueda sobre la salud mental es un primer paso importante.

Comuníquese con su seguro médico, médico de atención primaria o autoridad de salud mental estatal / nacional para obtener más recursos.

Comuníquese con la línea de ayuda de NAMI para averiguar qué servicios y apoyos están disponibles en su comunidad.

Si usted o alguien que conoce necesita ayuda ahora, debe llamar inmediatamente a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-8255 o llamar al 911.

Recibir un Diagnóstico

Conocer las señales de advertencia puede ayudarlo a saber si necesita hablar con un profesional. Para muchas personas, obtener un diagnóstico preciso es el primer paso en un plan de tratamiento.

A diferencia de la diabetes o el cáncer, no existe un examen médico que pueda diagnosticar con precisión una enfermedad mental. Un profesional de la salud mental utilizará el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”, publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, para evaluar los síntomas y hacer un diagnóstico. El manual enumera criterios que incluyen sentimientos y comportamientos y límites de tiempo para ser clasificado oficialmente como una condición de salud mental.

Después del diagnóstico, un proveedor de atención médica puede ayudar a desarrollar un plan de tratamiento que podría incluir medicamentos, terapia u otros cambios en el estilo de vida.

Encontrar Tratamiento

Obtener un diagnóstico es solo el primer paso; conocer sus propias preferencias y objetivos también es importante. Los tratamientos para las enfermedades mentales varían según el diagnóstico y la persona. No existe un tratamiento de “talla única”. Las opciones de tratamiento pueden incluir medicamentos, asesoramiento (terapia), apoyo social y educación.

fuente: Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales.

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