A. Garcia / El Sol

John Flores IV dice que tiene miedo.

Y lo que lo atemoriza es un supuesto encuentro que dice haber tenido con un agente del Departamento de la Policía Escolar de Los Angeles (LASPD), la cual está a cargo de la seguridad y patrullar en las escuelas del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD), el cual dice lo ha acosado desde que estaba en la secundaria. Flores aduce que ese acoso se volvió más directo y preocupante con el incidente reciente.

John, de 22 años, dice que el martes 20 de enero, entre las 7:30 a.m. y las 8 a.m., mientras se dirigía a su trabajo sobre el bulevar Laurel Canyon, justo antes donde intersecta con la calle Hubbard, fue detenido por un auto de la Policía de Los Angeles.

“Vi que prendió las sirenas y paré”, relató.

Para su sorpresa, el agente que se acercó a su auto fue Amirfar Zariett, miembro del LASPD, a quien John acusó de abuso de fuerza en una demanda civil hace 8 años luego de que dice fue golpeado contra una pared dentro de un baño en la secundaria Sylmar.

“Vi que era el mismo agente con quien tengo un pasado”, dijo John. “Me dio miedo”.

John relata que Zariett le dijo que se saliera del auto y se pusiera encima de la maquina del auto y luego le puso esposas, sin darle ninguna explicación.

“El no me dijo si estaba bajo arresto”, dice John. Zariett supuestamente tampoco le pidió su licencia de conducir o papeles del auto.

John dijo que Zariett viajaba junto con otro agente dentro del auto, pero alega que nunca vio la cara del otro policía.

Zariett supuestamente lo llevó y lo puso en el asiento trasero de la patrulla.

“Me tiró ahí y me dijo que íbamos a ir a dar una vuelta”, relató John.

Agregó que fue llevado a poca distancia del lugar y que fue sacado del auto sobre la calle Pearwood, donde dice que Zariett lo golpeó con la macana en su estómago, “sacándome el aire”.

El agente, sonriendo, también le dijo que “sabe que mi papá lleva a mi mamá al trabajo a las 5 a.m.”, dijo John. 

Luego dice que fue llevado de regreso a su auto y dejado ahí, todavía en shock y con dolor.

LA POLICÍA NO AYUDA

John llamó a su padre, John Flores III, luego del incidente y esté se presentó prontamente al lugar.

Flores, el padre, dice que llamó al 9-1-1 y luego a la estación de policía de Mission para reportar el incidente. Ellos lo transfirieron a un despachador de la Policía Escolar quien le dijo que enviarían a un agente al lugar. 

“Nadie llegó”, dijo el padre. Finalmente, media horas después, un supervisor del LASPD lo llamó para decirle que no iría pues temía que se tratara de una emboscada.

Sin embargo, acordaron reunirse en la estación Mission del LAPD donde Flores esperaba obtener un reporte policial de lo ocurrido, pero dijo que los agentes que escucharon su caso ahí se negaron a hacerlo. En cambio, un agente en el escritorio de la entrada escribió un recuento de lo ocurrido en una simple hoja de papel y le hizo firmarla. Pero no hay número de reporte ni nada oficial en este pedazo de papel que lo identifique como tal.

Hasta la fecha, la familia no había recibido una llamada de regreso de parte de la Policía Escolar sobre si investigan el caso o si hay un reporte sobre el mismo.

Al cierre de esta edición el periódico San Fernando Valley Sun/El Sol tampoco había recibido respuesta a nuestras llamadas y correos electrónicos pidiendo un comentario e información sobre el caso.

John fue llevado a un hospital donde los doctores encontraron contusiones en su estómago y un morete en su hígado.

ACOSO A TRAVÉS DE LOS AÑOS

Los supuestos problemas entre John Flores IV y Amirfar Zariett empezaron poco después que el joven empezó a asistir a la secundaria Sylmar en 2007. Apenas unas semanas luego del comienzo de su primer año en la escuela, John reportó haber sido llevado a un baño de mujeres vacio cerca de la cancha de football donde Zariett supuestamente empujó su cabeza contra la pared, dejándolo inconsciente.

Tres semanas antes de ese incidente, John Flores III, dice que confrontó al mismo agente cuando, sin ninguna razón aparente, lanzó a su hijo contra una cerca luego de dejarlo en la escuela.

“Empezó desde entonces y Amir siempre lo acosaba”, dijo el padre.

El LAUSD investigó el alegato pero no encontró pruebas de que Zariett haya hecho algo erróneo.

John se cambió a la secundaria Reseda, pero aún ahí, dice, “Amir siempre me encontraba”, y se presentaba en la escuela para acosarlo. Más tarde, cuando asistía al North Valley Occupational Center, John alega que Zariett también se presentaba en ese lugar para incomodarlo.

“Amir simplemente no para”, dijo el padre.

La familia presentó una demanda civil contra el agente, el Distrito y el LASPD donde lo acusaban de 11 cargos y pedían compensación por daños. Sin embargo, perdieron el caso.

“Ellos trajeron mucha gente que nosotros no conocíamos”, dijo el padre, quien aduce que muchos de esos testigos hicieron alegatos que no eran ciertos.

Así que la familia tiene miedo ahora que el patrón de acoso continúe, y hasta suba de nivel.

Y ellos dicen que nadie parece creerles o quererles ayudar.

“Estoy siendo oprimido por el opresor”, dijo John.

“Mi esposa ha sido seguida. Veo patrullas por la casa todo el tiempo. Parece increíble, pero es lo que está pasando”, dijo el padre.

A John también le preocupa que el agente policial intente hacerle algo en represalia por contar lo ocurrido.

“Si él me hace esto a mi, ¿qué le hará a mi hija? Tengo miedo. Mi esposa también maneja el mismo carro. ¿qué pasa si ella va manejando y esto sucedo otra vez?”, se pregunta.                

“El (Amirfar Zariett) está loco y no parará hasta que yo esté muerto”, agregó.

BUSCAN TESTIGOS 

Sin ningún recurso o ayuda por parte de las autoridades, la familia decidió levantar la voz y contar lo ocurrido, esperando también poder encontrar testigos o alguien que haya visto el incidente, para ver si estos deciden hablar y corroborar su historia, y quizá entonces, puedan pedir nuevamente una investigación y que se tome un reporte policial.

“Si alguien vio a John detenerse ahí el 20 de enero, si lo vieron salir del carro, si vieron una patrulla ahí, cualquier cosa, eso nos ayudaría”, dijo el padre.

John maneja un auto Nissan Altima modelo 2007 y color gris.

“Piensen si este fuera uno de sus familiares”, dijo Flores. “Necesitamos poner un alto a esto”.

Si usted sabe algo sobre el incidente, puede llamar al San Fernando Valley Sun/El Sol al (818) 365-3111 Ext. 150 o enviar un correo electrónico  editor@sanfernandosun.com.

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