Marlene Martínez Aparicio  y sus nietos, Mark Rey, Elise Olivia y Alyssa Marleen.

Marlene Martínez Aparicio recientemente celebró su cumpleaños 60 en la American Legion Hall de la Ciudad de San Fernando.

Sus dos hijos, Genaro (Naro) y Mark Álcala, iban a enviarla a Hawaii como regalo del Día de la Madre, pero en cambio ella quiso compartir ese día con familiares y amigos.

No fue una sorpresa para sus hijos. Es típico para esta madre.

“Ella dijo que nos vemos nada más cuando pasa algo malo, ¿Por qué no nos reunimos y celebramos esta fecha feliz en unión”, dijo Naro.

Con tanta gente que aprecia a Aparicio, el evento tuvo que realizarse en un lugar público, y la American Legion Hall de la Ciudad de San Fernando tuvo que ser el lugar indicado. Es un lugar al que ella le ha dedicado muchas horas, ya que es una de sus causas favoritas – los veteranos.

Aparicio ha sido voluntaria por largo tiempo de la sucursal de San Fernando de la American Legion y el Programa Wounded Warriors. Es una causa que ella aprecia mucho ya que su padre sirvió en la Guerra de Corea y su hijo Mark es un ex Marine que sirvió en Irak, pero ella misma ha visto el vacío que enfrentan los veteranos y sus familias al regreso de sus tareas en conflictos en el exterior.

Ella fue fundamental en obtener el reconocimiento y un servicio memorial para Lewis Álvarez, un soldado oriundo de Pacoima que se perdió en acción en 1945.

Cuando Aparicio supo del dolor que padecía la familia ya que, a pesar de sus mejores esfuerzos y contacto con legisladores, año tras año ellos eran ignorados y les rehusaban un servicio fúnebre militar para su ser querido, ella tomó acción al ver las puertas cerradas, y continuó empujando hasta que escribió una carta al Presidente Obama y sus pedidos fueron respondidos.

Un servicio fúnebre militar con todos los honores fue organizado para el joven soldado casi 70 años después de desaparecer en acción. En una entrevista con el San Fernando Valley Sun/El Sol, Aparicio dijo “Nos preguntamos si hay muchos otros como el soldado Álvarez, que sirvieron pero fueron clasificados como perdidos/muertos en acción o perdidos en el mar durante la Segunda Guerra Mundial, u otras guerras y que no recibieron el honor de tener un entierro militar. Aparicio también se aseguró que las medallas, incluyendo un Corazón Púrpura, fueran entregadas a la familia por el servicio prestado al país por el soldado Álvarez.

“Valentía, así es como describiría a mi mamá”, dijo su hijo Naro. “Ella siempre nos ha enseñado eso a mí y a mi hermano. No conozco las palabras ‘me doy por vencido’ porque no está en mi vocabulario ya que ella nunca se da por vencida…y siempre creyó en estar junto a su familia y no rendirse por sus hijos. No hay una foto de nosotros bebiendo o fumando. Ella nunca fue la mamá ‘cool’, siempre fue muy clara al decir ‘yo no soy tu amiga, soy tu madre’”, agregó Naro.

El dice que su madre ha enfrentado todos los desafíos, criando a dos hijos como madre soltera. “En un punto, vivíamos en Canyon Country y ella trabajaba en Culver City y hacía ese viaje y a veces tenía dos trabajos si se requería”, dijo Naro. “Aún después que fue diagnosticada con un tumor cerebral, ella continuó ayudando a los demás. Nunca he conocido a alguien que tenga tanto amor para la gente”, dijo.

“Amor duro” es también lo que practicaba su madre, especialmente cuando Naro describió que él se fue “a la izquierda” y su hermano “a la derecha”, en referencia al tiempo que pasó en prisión.

“Aún así mi madre nunca se rindió conmigo y me amó a mí y a mi hermano de la misma manera. Siempre nos enseñó a ser cariñosos y cuidarnos uno del otro. Ella nos dijo ‘cuando yo falte, ustedes se tienen uno para el otro”, agregó Naro.

El da crédito al amor incondicional de su madre por ayudarse a ir por el sendero correcto después de una segunda condena en la cárcel. Regresó a la escuela y obtuvo su certificación para ser un consejero de drogas y alcohol y siguió el ejemplo de su madre, y empezó a ayudar a los demás, primero como voluntario en la organización no lucrativa People in Progress.

Ahora él, como su hermano Mark tiene una familia propia.

“No hay nada como ir a casa y estar con gente que te quiere y están felices de verte. Cuando llego a casa y me ve mi hija, ella deja todo y corre hacia mí”, describió.

Su hermano Mark busca graduarse de la universidad el año entrante. “Mi madre nos dio a ambos un libro titulado ‘Mi amor siempre te encontrará’ de Nancy Tillman”, dijo Nero. “He sido bendecido, siempre he sabido lo mucho que me ama mi madre”.