A. Garcia / El Sol

Cada año en California más de 4,000 jóvenes de 18 años salen del sistema de hogares de crianza; más de 1,400 sólo en el condado de Los Angeles. Aunque ellos retienen algunos servicios, sus edades a menudo les previenen de quedarse en esas viviendas donde han encontrado un techo. Y los riesgos de caer en problemas crece de forma exponencial en esta etapa.

Las cifras lo dicen claramente: el 70 por ciento de todos los reos en el Sistema de Prisiones de California crecieron en hogares de crianza; 36 por ciento de estos jóvenes terminan en el desamparado 18 meses después de cumplir los 18 años; 51 por ciento no tienen un empleo y 40 por ciento dependen de la asistencia pública después de alcanzar esta edad.

Joyce Harmon, CEO y Fundadora de la organización no lucrativa We Lift LA, espera que una “villa” ayude a jovencitas que han pasado por el sistema de crianza, no sólo a crecer por completo, pero seguir mejorando sus vidas y alcanzar la independencia total.

Este sábado 6 de Junio, la organización tendrá la gran apertura de “Building a Village”, una casa cerca de la Universidad Estatal de California Northridge (CSUN) que albergará a cinco estudiantes universitarias que han pasado por el sistema de hogares de crianza y dificultades increíbles, y quienes simplemente necesitan una mano amiga para seguir adelante.

“El punto de la transición es ayudarles para que ellas puedan vivir de forma independiente”, dijo Harmon al describir la misión de este innovador programa para jóvenes que han pasado por el sistema de hogares de crianza. Esta es la primera vivienda de su tipo en el Valle de San Fernando para mujeres. Existe uno para hombres.

“Proveemos ayuda personal y de apoyo donde las amamos y las cuidamos. Tenemos que ayudar a criar a estos jóvenes de entre 18 y 20 años”, dijo Harmon.

Por los últimos cinco años, We Lift LA ha ayudado a más de 100 de estos adultos jóvenes a hacer la transición a la independencia, proveyéndoles clases sobre habilidades de vida, preparación laboral y una vivienda estable.

Mientras la mayoría de agencias de este tipo se enfocan en menores de edad, Harmon dijo que su enfoque es en aquellos que a menudo enfrentan las mayores dificultades.

“Estos chicos de entre 18-25 (años) realmente se quedan sin nada”, agregó Harmon.

Alcanzar la independencia es vital para estos jóvenes, quienes a menudo no tienen empleos o ayuda de familiares y amigos.          

POR SU CUENTA

Es el caso de Selena (quien pide que no se divulgue su apellido). Ella fue adoptada al nacer y dijo que sufrió abuso verbal y emocional por parte de su madre adoptiva. Un abuso que le generó Desorden Postraumático (PTSD) para cuando alcanzó la adolescencia.

La joven de 19 años recuerda como su madre adoptiva la llamaba todo tipo de nombres obscenos, le gritaba y le transmitía negatividad, algo que la llevó a tener pensamientos de suicidio y a cortarse.

Las cosas eran peores para su hermana y hermano menor, quienes también fueron adoptados, dijo Selena. Describió que ellos soportaron golpizas con cinturón y cucharas. Su madre adoptiva también los hacía arrodillar sobre granos de arroz, los forzaba a cargar libros pesados sobre sus cabezas y hasta les quemó las manos.

Selena y su hermana menor ingresaron al sistema de casas de crianza cuando cumplió 17 años.

Ella vivió en tres casas distintas en apenas un par de años. “Tienes que mudarte, cambiar escuelas. No hay consistencia”, dijo.

Durante un tiempo, ella tuvo que tomar dos autobuses y viajar por más de una hora para llegar a la secundaria Champs Charter en Van Nuys, de donde se graduó el año pasado.

Acaba de concluir su primer año de universidad en CSUN, donde vivió en los dormitorios de la escuela, pero dijo que eso era muy caro y carecía del “ambiente hogareño” que anhela.

Selena es una de las cinco jóvenes que se mudarán a vivir a la casa de We Lift LA y está ansiosa de hacerlo. Ya escogió el cuarto que quiere en esa casa, el cual ha decorado con algunos dibujos que hizo, los cuales ha colocado en la pared. Ya consiguió una cama y espera hacer de la casa “un hogar” junto con las otras jovencitas.

Y le gusta el hecho que vivirán solas en la casa, sin un chaperón o adulto que los supervise en todo momento. Harmon dijo que habrá reglas sobre fumar, el uso de alcohol y drogas, así como la presencia de muchachos en la casa. Y habrá visitas semanales para controlar cualquier problema que se presente entre las muchachas. Pero aparte de eso, ellas vivirán solas. Es parte de la estrategia para enseñarles a ser independientes.

“La independencia tiene que ver con ser benévolo, pero no es que puedas hacer lo que quieras”, reconoce Selena. “Vivimos aquí, pero ellos van a revisar cada semana”.

Cada una de las jóvenes que vivan en la casa pagarán un alquiler (algunas con ayuda del gobierno o empleos), pagando diferentes precios dependiendo si comparten un cuarto y baño. También costearán su comida y cocinarán por su cuenta. También pueden lavar su ropa en la casa, donde hay una lavadora y secadora.

“Una de las cosas que los jóvenes que han pasado por el sistema de casas de crianza más desean es tener su propio cuarto e independencia. Si tienes 18, 19, 20 años, no quieres que un adulto te esté diciendo qué hacer en todo momento”, dijo Harmon.

Las jóvenes podrán vivir en la casa hasta cumplir 21 años.

Para entonces, Harmon espera que las lecciones que hayan aprendido en la casa se puedan traducir en vidas estables para ellas.

Selena, una joven madura y elocuente parece estar encaminado en este ámbito.

Acaba de terminar su primer año de universidad y acaba de obtener un internado pagado en Warner Brothers para este verano. Ella estudia comunicación y espera algún día ayudar a jóvenes del sistema de crianza.

LA VISIÓN

Apoyados exclusivamente por donantes privados, la visión de Harmon es que los terrenos de la casa algún día alberguen un centro para jóvenes del sistema de crianza que se construya en la misma propiedad. El plan también es que las chicas siembren vegetales y atiendan un jardín y que puedan usar esos productos para su consumo, y hasta vender algunos en un mercado de granjeros en el futuro. Y eventualmente crear un comercio donde los jóvenes de este tipo puedan obtener habilidades financieras y empresariales.

Pero para que todo eso suceda, ella debe recaudar al menos $1.5 millones. Por ahora, las necesidades inmediatas son mucho más modestas: cobijas y colchas, utensilios, tarjetas de regalo para que las jóvenes puedan comprar cosas que necesitarán cuando se muden a la casa.

Cualquier donativo, sin importar la cantidad, es de suma ayuda, dijo Harmon.

Para conocer más sobre We Lift LA o para hacer un donativo, visite  www.weliftla.org.

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