A. Garcia / El Sol

Tristeza y alegría.

Esa es la confluencia de sentimientos que embargan a Martha Valdez por estos días, apenas a unas semanas de que ella y sus hijas, Noemi y Jacqueline, se dirijan a la Costa Este para una visita de cuatro días a Boston.

No es simplemente una vacación corta.

La madre soltera también acompañará a su hija mayor en una visita a la escuela a la que asistirá la adolescente el próximo otoño–la Universidad de Harvard.

Van a Harvard gracias al arduo trabajo y las buenas calificaciones de Noemi, pero el viaje es resultado de la generosidad de los demás.

Un total de 72 personas que en ocho días contribuyeron $5, $10, $100 y cualquier otra cantidad para ayudarles a pagar por el vuelo y la estadía. En total, la página de Go Fund Me que unos maestro de Noemi abrieron para ella recibió $4,025 en ocho días, sobrepasando la meta de $4,000.

En la página, Noemi explicaba cómo había sido aceptada a Harvard y cómo era casi imposible para su madre y hermana menor acompañarla hasta allá debido a su situación económica. Esa cifra es igual a un mes de salario para Martha, quien trabaja en labores de limpieza para el Hospital Pacifica de Sun Valley.

“Estoy tan feliz. Quiero ir para allá para ver dónde mi hija se va a quedar, para estar yo segura dónde ella va estar”, expresó Martha. “Me siento orgullosa, muy orgullosa”.

Y “muy agradecida de que hay gente con un corazón generoso que no nos conoce y dio dinero para que vayamos allá”.

TRABAJO ARDUO Y PENSAMIENTOS POSITIVOS

Pero este viaje no habría sido posible sin el trabajo arduo y el pensamiento positivo –el secreto para el éxito del cual disfruta Noemi, algo que comparte con su madre, Martha, y su hermana menor, Jacqueline, un trio que ha enfrentado la adversidad y ha salido avante.

“Desde chiquita les decía palabras positivas, no negativas. Eso influencia mucho en la vida de los niños”, dice Martha, una madre soltera de 41 años cuyo orgullo por su hija es palpable.

Y tiene razón de estarlo.

Noemi, quien se graduó de la secundaria San Fernando con honores, va a la Universidad de Harvard con una beca completa, algo impensable cuando llegó junto con su madre a Estados Unidos hace 9 años provenientes de Mexicali, México. Martha nació en Colima, México, pero se mudó luego a la ciudad fronteriza.

Después de arribar de este lado de la frontera, las cosas fueron difíciles al principio, admitieron ambas.

“Sin documentos, sin hablar inglés, sin familia, en un país que uno no conoce, fue duro”, dijo Martha.

Una estudiante destacada, Noemi también tuvo dificultades al empezar la escuela en este país. Su desconocimiento del inglés le impedían disfrutar de la escuela como antes lo hacía.

“Fue duro. Una vez entendí el idioma, eso rompió muchas barreras”, dijo la joven de 18 años.

Y así fue. Su promedio de calificaciones (GPA) es de 4.3 y está en camino a una de las universidades más prestigiosas del país, y del mundo.

Noemi también recibió ayuda y guía por parte de dos organizaciones que ayudan a jóvenes a acceder a la educación superior, Project GRAD y Youth Policy Institute (YPI).

Aunque Noemi se enfocaba en sus estudios, el crédito de sus éxitos no es solo para ella.

El apoyo y el sacrificio de su madre también forman parte de esta ecuación.         

UN TRABAJO DIARIO

Un sacrificio que empezaba a las 6 a.m. todos los días de escuela, cuando Martha levantaba a sus hijas y les preparaba el desayuno antes de llevarlas a la escuela. Jacqueline, de 13 años, asiste a la escuela intermedia Pacoima.

Martha también asiste a la escuela. Ella ha estudiado inglés en North Valley Occupational Center en Mission Hills por los últimos tres semestres.

Luego regresaba a su casa para prepararles la cena a sus hijas, quienes tomaban el autobús a casa todas las tardes mientras su madre se iba a trabajar. Martha no regresaba de sus labores hasta pasadas las 11 p.m.

“Ella (Noemi) es muy responsable. Ellas nunca anduvieron de vagancia. Sabía que estaban seguras en la casa”, dijo Martha.

Es por eso que Martha quería ir a Boston y ver por sí misma el lugar al que su hija llamará hogar empezando el 25 de Agosto.

“Me siento triste y alegre. Nunca hemos estado separadas y ahora no nos vamos a ver por varios meses. Es un sacrificio que vale la pena porque es su futuro”, dijo Martha.

La familia pasará los cuatro días visitando la universidad, viendo un poco de Boston y disfrutando de la compañía mutua.

Después de eso, Noemi empezará sus estudios en arqueología y matemáticas. Su objetivo es algún día ser profesora universitaria.

Su madre no duda por un segundo que su hija logrará este cometido.  “Sí se puede”, dice enfática. “Nada es imposible. Todo es nomás esfuerzo”.    

Si todavía quieres contribuir a la página de Go Fund Me de esta familia, visita http://www.gofundme.com/wb3sa2w