M. Terry / El Sol

Wade Trimmer, el director de San Fernando Valley Rescue Mission.

Georgina Rodríguez no olvidará pronto la noche más terrible de su vida.

La jovencita y su familia fueron despertados y evacuados del albergue para desamparados del San Fernando Valley Rescue Mission en North Hollywood debido a un incendio el 3 de Mayo de 2014. El siniestro destruyó el albergue familiar de emergencia, otros edificios y gran parte de la flota de vehículos del Rescue Mission, causando daños por $2.5 millones.

“Fue absolutamente pavoroso. Fue mi primer incendio y tuve mucho miedo”, dijo Rodríguez, de 15 años.

Mientras ella y las otras 14 familias evacuadas observaban lo que quedaba de los edificios incendiados, y lo poco que tenían consigo, Rodríguez no podía evitar pensar si “sucedería algo más conmigo”.

Algo bueno resultó de esa terrible noche para Rodríguez y su familia: un albergue nuevo y mucho más grande en Northridge, llamado “Home Again”, que fue abierto oficialmente este lunes 29 de Junio.

El Centro de Recursos Familiares, de dos piso y con 16,000 pies cuadrados, tiene capacidad para 90 camas — el triple de lo que era el albergue en North Hollywood. Treinta de esas camas están en el primer piso y conforman un albergue de emergencia. Además, hay una cocina comercial de servicio completo y un comedor, un laboratorio de computadoras, lavandería, sala de reuniones, una sala familiar, un patio de juegos y un jardín.

Rodríguez y su familia serán los únicos de los que estaban en el albergue que se incendió en North Hollywood en tomar residencia en el nuevo recinto; las otras familias han obtenido sus propios apartamentos. Pero ella cree que su familia estará lista para independizarse en un futuro cercano.

“Es una experiencia increíble. Realmente increíble”, dijo Rodríguez, quien trabajará como voluntaria en el nuevo albergue. “Hay tanta gente que se preocupa por ti. Es increíble que la gente se preocupe tanto por ti a pesar que no te conoce. Realmente quieren lo mejor para ti. Ha sido una experiencia maravillosa.

“He hecho tantas cosas que probablemente no habría hecho de no vivir aquí, como ir al estadio de los Dodgers y salir a la cancha, después del incendio”.

Wade Trimmer, Director de la organización, dijo que las familias no se mudarán al nuevo albergue al menos por un par de semanas. Agregó que han aceptado 30 familias inicialmente, y hay una lista de espera para las otras camas. “Tiene sentido acostumbrarse primero al espacio”, dijo Trimmer.

Dijo que se permite a las familias permanecer en el albergue de emergencia por hasta 90 días. Las familias asignadas a las otras camas pueden estar en el lugar por hasta 10 meses. Sin embargo, Trimmer dijo que también se espera que obtengan un empleo o varios, y deben ahorrar el 80 por ciento de sus ingresos para cuando deban dejar el recinto eventualmente.

“A cambio, reciben comida y un techo, ropa si lo necesitan — cubrimos la mayoría de sus necesidades”, dijo Trimmer. “Y también deben contribuir mientras están aquí — no de forma financiera, pero trabajan mientras están aquí. Tienen obligaciones para hacer. Y eso es parte de la dignidad.

“No puedes darle dignidad a la gente al darles todo. Eso les quita la dignidad. Cuando estás en una situación donde sientes que tomas todo, donde se te da todo, eso te disminuye como individuo. Te quita tu identidad. Toda las personas están diseñadas para dar”.

Este será el albergue para desamparados más grande en el Valle de San Fernando, dijo Trimmer. Pero la falta de techo y empleos sigue siendo un problema social de gran envergadura en el condado de Los Angeles. En Mayo, la Autoridad de Servicios para Indigentes de Los Angeles (LAHSA) reveló los resultados de su conteo bienal de desamparados en Los Angeles que realizó en enero, diciendo que ha recolectado información que muestra un aumento del 16 por ciento en el número de hombres, mujeres y niños sin hogar en los Angeles, Glendale, Pasadena y Long Beach desde 2003. En total, se reportaron 41,174 personas desamparadas en 2015, comparado con 35,524 en 2013.

El informe de LAHSA también reveló que el número de familias desamparadas aumentó 12 por ciento, de 6,678 a 7,505 y que el número de tiendas de campañas, albergues hechizos y personas que viven en sus autos incrementó en un 85 por ciento desde 2013.

El Condado de Los Angeles no es el único lugar en Estados Unidos que enfrenta un problema para terminar con la indigencia.

John Ashmen, Presidente de la Asociación de Gospel Rescue Missions (a la cual pertenece el San Fernando Valley Rescue Mission), indicó que su asociación tiene 300 recintos que intentan proveer ayuda a familias indigentes.

“Puedes tener una anomalía aquí o allá, pero en gran parte los albergues están llenos y repletos cada noche”, dijo Ashmen. “Muchas ciudades han tenido planes de 10 años para terminar con la indigencia. Y cuando regresas y ves lo que planearon, están revisando esos planes y ajustándolo. Hace 20 años ellos tenían un plan de 10 años para terminar con los desamparados. Algunos ya están en su tercera década”.

Noventa camas no resolverán el problema de la indigencia en el Valle, mucho menos en el condado de Los Angeles. Y Trimmer y sus empleados todavía tienen mucho dinero por recolectar. Hasta la fecha han recibido $3 millones en donativos, cerca de la mitad de lo que se necesita para pagar por todo el proyecto.

Pero para las personas afortunadas como Rodríguez y su familia, existe la posibilidad de recuperarse e independizarse.

“Estoy más que feliz”, dijo ella. “Las palabras no pueden explicar totalmente cuan feliz estoy por este lugar. Estoy tan agradecida por todo y con todos que han hecho esto posible. Esto es maravilloso”.