Foto de Luke por Ellen Crocker

Foto de Nilasha por Reggie Jayasinghe

El 25 de Julio, cerca de 7,000 atletas de más de 170 países tomarán parte en un evento global que no se ha realizado en suelo estadounidense por 16 años.

Los Juegos Mundiales Especiales 2015 tendrán su gran apertura en el Coliseo de Los Angeles ante una audiencia ruidosa entre la que se encontrará la Primera Dama Michelle Obama, y en medio de un repertorio musical que incluirá a Stevie Wonder.

Casi 400 de estos atletas representarán a Estados Unidos. Y dos de ellos viven en Northridge — Nilasha Kurukulasuriya, una gimnasta de 21 años, y el nadador Luke Rose, de 19. Kurukulasuriya competirá en los ejercicios de piso y la barra de balance, mientras que Rose tiene tres eventos: 50 metros estilo libre, 50 metros dorso y 50 metros en relevos de 4.

Ambos han competido y obtenido medallas en competencias locales organizadas por Special Olympics del Sur de California que los calificaron para ser parte del equipo de Estados Unidos. Y ambos están emocionados por ser elegidos para tomar parte en la justa deportiva.

“Estoy feliz; es un honor. Tu tienes que ser bueno”, dijo Kurukulasuriya.

“Es la primera vez que voy (al Coliseo)”, agregó Rose. “Me voy a sentir orgulloso, voy a cantar el himno nacional”.

Los Juegos Mundiales, que incluyen 25 competencias deportivas, duran hasta el 2 de Agosto. Ya lo llaman el evento deportivo más grande que se realiza en Los Angeles desde los Juegos Olímpicos de 1984. Los encargados predicen que hasta 500,000 personas asistan a los Juegos Olímpicos Especiales durante los nueve días en que se realicen, animando y celebrando a estos atletas.

Para muchos, estos quizá sean unos deportistas “diferentes” debido a sus desafíos mentales y/o intelectuales. Pero no tienen límites en cuanto a cuán duro entrenan o cuánto creen en sí mismos y en lograr sus sueños.

Sí, habrá medallas que se otorguen a los que lleguen en las primeras posiciones. Pero los Juegos Olímpicos Especiales no tiene que ver con ganadores o perdedores. No hay contratos de patrocinadores para los atletas al llegar a la meta, y nadie tiene asegurado que será entrevistado en las cadenas de televisión.

Pero habrá  mucho respeto y admiración para todos los participantes.

Señales Tempraneras

De niños, tanto Kurukulasuriya como Rose mostraron a sus respectivas familias pistas de por qué eventualmente gravitarían hacia una carrera deportiva.

Ted, el padre de Rose, quien es un editor de videos, recuerda como su hijo siempre estuvo atraído por el agua.

“Hasta cuando íbamos al mall, él intentaba meterse a las fuentes; tanto le gustaba”, dijo. “Pasamos por algunas terapias, incluyendo terapia ocupacional, y nos dijeron que Luke buscaba la estimulación sensorial — que el agua le ayudaba a definir límites de dónde empieza y termina el cuerpo.

“Nadar es algo que él quiere hacer. Y cada año él me recuerda cuando empiezan las prácticas de natación”.

Kushan, el padre de Kurukulasuriya, indicó que su hija “tenía el balance perfecto” a la edad de seis años. “Ella subía árboles, cercas, hasta paredes si no la deteníamos. Yo no tenía problemas con los árboles, pero teníamos que impedirle que caminara sobre las paredes”, dijo Kusha, quien trabaja como ingeniero químico.

De niña, a Kurukulasuriya le gustaba el boliche y la natación, y después de graduarse de la secundaria Chatsworth, ella continuó con el boliche después de entrar al programa regional de los Special Olympics del Sur de California (SOSC) en 2010. Pero hace un par de años decidió convertirse en gimnasta a pesar de nunca haber participado en el deporte.

“La gimnasia es más física, más de movimiento, que el boliche”, dijo. “Es más de baile, más de piruetas. Es divertido. Al principio fue difícil — mas duro de lo que pensé — pero es divertido”.

Kushan y su esposa Niroshini, ambos originarios de Sri Lanka, no estaban seguros acerca del cambio. “Nos preocupaba de que se lesionara”, dijo él. “Pero cuando ella decide hacer algo, no hay forma de disuadirla”.

Kurukulasuriya no compitió en sus primer año de gimnasia mientras aprendía las rutinas y ganaba fuerza. Pero se ha convertido en una competidora élite de su categoría de edad, según su entrenadora Lisa DiNinno.

“Ella es de alta funcionalidad”, dijo DiNinno, quien entrena a Kurukulasuryina en el gimnasio Junior Gym de Van Nuys. “Tiene mucha elegancia como persona y gimnasta. Su balance es increíble. Realmente aprende rápido. Es muy meticulosa, muy detallista, y se enfoca bien”.

Rose empezó a nadar con el equipo de natación SOSC Tri-Valley Regions — que va desde Burbank hasta Calabasas — hace ocho años. Empezó a competir en 2011, y ha ganado un puñado de medallas en los últimos tres años.

Competir en los Juegos Mundiales es “el trabajo más arduo que alguna vez he hecho”, dijo Rose. Pero a él le gusta el desafío. Cuando la gente le dice a Rose que no puede hacer algo, el responde rápidamente “Sí puedo”.

Meg Patrick, una entrenadora del equipo de natación Tri-Valley que ha trabajado con Rose en la alberca de la secundaria Cleveland, llama a su pupilo una “inspiración”.

“El siempre tiene una sonrisa en su cara. Le encanta aprender. Trabaja duro. Y como nadador, tiene una habilidad innata”, dijo Patrick.

“Es un muy buen atleta y aprende muy rápido….yo entreno natación a nivel de principiante con varios niños. Uso muchas de esas estrategias con Luke, y lo puedo hacer mejor con él”.

Discapacidades Intelectuales

Los primeros Juegos Olímpicos Especiales Internacionales se realizaron en 1968. Fueron la misión de la co-fundadora Eunice Kennedy Shriver — hermana del Presidente John F. Kennedy — que aborrecía el trato que el público daba a aquellos, que por definición, “tienen discapacidades intelectuales”.

Ese término describe a una persona con ciertas limitaciones en funcionamiento cognitivo y otras habilidades, incluyendo comunicación y cuidado personal. Estas limitaciones pueden hacer que alguien se desarrolle o aprende más despacio o de manera diferente.

Según la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y de Desarrollo, un individuo tiene una discapacidad intelectual si encaja en estas tres criterias — tiene un IQ menor de 70-75, limitaciones significativas en dos o más áreas adaptivas (habilidades que se necesitan para vivir, trabajar, y jugar en la comunidad, incluyendo comunicación o cuidado personal) y la condición se manifiesta antes de los 18 años.

Aproximadamente 6.5 millones en Estados Unidos tienen una incapacidad intelectual. Así como aproximadamente 1-3 por ciento de la población global — hasta unos 200 millones de personas.

Tanto Kurukulasuriya y Rose son afortunados. Ellos viven en ambientes cariñosos y estables, con familias de dos padres y tienen hermanos mayores. También son individuos altamente motivados con curiosidades y objetivos más allá del atletismo.

Rose está a punto de terminar sus estudios en el Miller Career and Transition Center en Reseda. “Es una gran escuela”, dijo él. “Me han enseñado como vender, cocinar, el centro laboral, como hacer jardinería, como vender cosas por Internet”. Y este verano ha estado trabajando en la construcción. “Estamos construyendo cajas de plantación. Es realmente divertido. Me gusta hacer cosas con mis manos. Quizá intente construir computadoras”.

Kurukulasuriya asiste al Colegio Pierce, donde estudia desarrollo infantil. “Sé lo que quiero ser: maestra de preescolar”, dijo ella.

Pero primero se enfrentarán a atletas de todo el mundo.

“Diversión” será la palabra que resalta para estos dos competidores de Northridge. Ganar sería bonito. Pero ambos creen que ser parte de esta experiencia es mucho más importante.

 “Se trata de trabajar duro, dar lo mejor de mí”, dijo Kurukulasuriya. “Animar a mis compañeros de equipo. Conocer a otros atletas de diferentes países…si me equivoco o no recuerdo pasos, voy a seguir adelante”.

“Es importante estar ahí, estar junto a tu equipo y hacer lo que ellos te dicen hacer”, dijo Rose. Y luego repitió la frase de los Special Olympics.

“Si no gano, déjame ser valiente en el intento”.

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