Foto de Cortesia

En Septiembre de 2013, John “Ricky” Villarreal falleció luego de una batalla de dos años con problemas cardiacos. Tenía 23 años.

En Diciembre de ese mismo año, sus tías organizaron un evento de donación de sangre y recolección de juguetes en su honor, un evento que se ha vuelto una tradición anual que une a la familia entera. Aún más importante, es un esfuerzo que no solo mantiene viva su memoria, sino que ayuda a mantener vivos a otros.

“Estas personas no se dan cuenta del regalo que le están dando a otras familias”, dijo Katrina Villarreal, la madre de Ricky.

“El (Ricky) necesitó de tanta sangre. Era una necesidad para él”, añadió ella, embargada por la emoción.

Después de tres años, ella todavía tiene dificultades para hablar sobre la muerte de su primer hijo.

Ricky, quien creció en Sylmar, disfrutaba jugando béisbol en las Ligas Menores de Santa Rosa, yendo de campamento en Yosemite y a pescar con su padre. A la edad de 10 años, sus padres tuvieron otro hijo, su hermano menor Vincent. Cuando llegó a los 15 años, Ricky sufrió la pérdida de su padre y se convirtió en la figura paterna de su hermano, mientras ayudaba a su madre a reponerse de la tragedia y seguir adelante.

SU ENFERMEDAD

En 2011, Ricky enfermó gravemente de gripe y el virus llegó hasta su sangre.

Poco después fue diagnosticado con miocarditis — inflamación del corazón — y la enfermedad debilitó su corazón.

Por los próximos dos años luchó con problemas cardiacos y muchos otros problemas de salud.

Ricky pasó mucho de ese tiempo en el Hospital Keck de USC en Los Angeles.

“Los doctores sugirieron un trasplante de corazón, pero él no era elegible”, recordó su madre.

En vez de eso, le implantaron una válvula en su corazón que requería una carga eléctrica constante.

Los médicos también le recomendaron perder peso para prepararlo para el trasplante. Mientras esperaba un donante, su corazón empeoró y la válvula falló.

Inmediatamente fue puesto en la lista de trasplantes y se encontró un donante.

“Fue una recuperación muy larga para él”, dijo Katrina Villarreal.

Debido a sus problemas de salud, Ricky perdió una sección de su intestino poco después de tener la cirugía del trasplante.

Aún así, él dio lo mejor para recuperarse y su salud mejoró.

El Día de Navidad 2012, él y su familia recibieron el mejor regalo posible — Ricky pudo regresar a su casa.

“Pudimos ir de campamento y hacer muchas cosas que le gustaba hacer a él”, dijo Katrina.

Por los próximos meses, Ricky continuó mejorando.

Pero en Julio de 2013, luego de un viaje de campamento con la familia, el joven enfermó. En Agosto regresó al hospital ya que su cuerpo estaba rechazando el trasplante.

A medida que su salud se deterioraba, los médicos le amputaron un dedo del pie y también sufrió un embolismo respiratorio.

Siempre una persona positiva, “él nunca permitió que esto lo desilusionara. Era sólo otro desafío que debía superar”, dijo su madre. “El luchó y luchó”.

Pero a pesar de sus esfuerzos, el fanático de los Dodgers y Chargers falleció el 16 de Septiembre de 2013.

MANTIENEN VIVA SU MEMORIA

En Diciembre de ese año, Teresa, la tía de Ricky, organizó junto a otros familiares el primer evento de donación de sangre John Ricardo Villarreal como una forma de honrarlo.

Desde entonces lo han hecho cada año, recibiendo más apoyo cada vez.

 Junto con la sangre, también colectan juguetes en honor del patriarca de la familia, John Estrada, el abuelo de Ricky quien falleció cinco meses después de su nieto.

Este pasado sábado 5 de Diciembre, la familia estaba de regreso en el salón de banquetes de Knights of Columbus sobre la avenida Maclay en la ciudad de San Fernando.

Una mesa repleta de juguetes le daba la bienvenida a todos los que entraban al recinto y varios técnicos de United Blood Services preparaban y ayudaban a las personas que deseaban donar sangre.

“Este es mi segundo año consecutivo donando sangre. Siempre he donado y quería ayudar a mi familia”, dijo Bobby Estrada, uno de los primos de Ricky.

“Quería apoyar esta causa. Alguien siempre necesita sangre”, dijo Roberto Escobedo.

“Esto es para crear conciencia, correr la voz de que hay mucha gente que necesita sangre”, dijo David Estrada.

Marisela Guerrero de United Blood Services dijo que la sangre donada será entregada al Hospital Keck de USC, donde atendieron a Ricky.

En 2013, se recibieron 30 donaciones de sangre; hubo 29 el año pasado y este año 39 personas donaron.

Aunque esas cifras quizá parezcan bajas, Guerrero apunta que se salvan tres vidas por cada persona que dona sangre.

Y la sangre es algo que necesita mucho en estos días.

“Hay muchos accidentes y cosas inesperadas que ocurren”, dijo Guerrero.

Para Teresa y la familia entera, el evento se ha convertido en una tradición anual que esperan continuar.

“Planeamos hacer esto por el tiempo que podamos”, dijo Teresa.

“Lo hacemos para mantener viva la memoria de Ricky y para regresar algo por toda la ayuda que él recibió. Esta es una mejor manera de honrarlo porque esto puede salvar vidas”, dijo ella.

Si no pudo llegar a este evento, todavía puede donar sangre. Para encontrar el evento de donación de sangre cerca de su casa, visite www.unitedbloodservices.org