Denisse Montalvan, The Orphaned Earring / Facebook

Denisse Montalvan no tiene hijos propios.

Pero ella es la “madre” de alrededor de 350 niños en cinco orfanatos diseminados en Colombia, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua y Rosarito, México.

Como cualquier madre se preocupa por ellos, comparte sus problemas y triunfos, y más que todo, los apoya. En su caso, lo hace reciclando pendientes, aretes y joyas que amigos y extraños le regalan. Ella convierte todo eso en joyas que vende por internet, en bazares y “a cualquiera que las compre”.

Montalvan dirige la agencia no lucrativa que fundó “The Orphaned Earring” (El Arete Huérfano) — una labor de amor que ayuda a alimentar, vestir y llevar un poco de felicidad a niños que agradecen cualquier expresión de cariño.

Una Promesa

“Esto empezó como una promesa a Dios”, dijo Montalvan, quien nació en Costa Rica y se crió en Nicaragua.

Vino a Estados Unidos sola a la edad de 17 años y estuvo seis meses viviendo con familiares antes de irse a un pequeño cuarto que le rentaba a una miembro de su misma iglesia.

Eso significó buscar un trabajo y hacer a un lado sus sueños de ir a la universidad.

“Al ser una inmigrante, la educación parecía algo tan imposible”, dijo la mujer de 36 años.

Mientras se acoplaba a un nuevo país, idioma y cultura, Montalvan también enfermó y paso días en el hospital, lo que la llevó a deber una buena cantidad de dinero.

“Cuando cumplí 18 años, debía $8,000”, recordó.

Era una cantidad enorme para alguien que apenas podía costear su cuarto y sus necesidades básicas.

Montalvan sobrevivía haciendo diferentes tareas hasta que encontró un trabajo permanente como recepcionista. A los 22 año contrajo matrimonio con su primer esposo, de quien se divorció cuatro años más tarde, en parte porque él no compartía sus ambiciones educativas.

Deprimida y sin mucha dirección, dijo que le hizo una promesa a Dios.

“Oré y le dije ‘si me ayudas a obtener una educación, yo te serviré con eso”, dijo Montalvan.

Poco después las cosas empezaron a cambiar. Montalvan se inscribió en El Camino College en Torrance y luego se transfirió a la Universidad Estatal de California Dominguez Hills para estudiar Comunicaciones y Relaciones Públicas.

Para costear la universidad, hizo lo que siempre hacía — trabajar en lo que podía.

“Trabajé como niñera. Limpiaba casas en los fines de semana, hacia tintes de cabello”, describió.

Una amiga le enseñó a hacer joyas, las cuales vendía también para ayudarse.

Además, Montalvan logró recibir ayuda financiera para pagar por clases y libros.

Para cuando se graduó ‘no tenía deudas”, dijo.

Poco después obtuvo una pasantía en una prestigiosa firma de relaciones públicas en Los Angeles y eso le ayudó a conseguir un trabajo. Hoy en día todavía es parte de la industria de las relaciones públicas.

Su fundación

Una vez puso en orden su vida, llegó el momento de cumplir su promesa.

Montalvan quería ayudar a huérfanos porque, dijo, “yo podía entender el sentirme abandonada y no tener a nadie que te ayude”.

Un día en 2011 estaba viendo su caja de joyas y vio muchos “aretes huérfanos” y le surgió la idea: empezó a reciclarlos y convertirlos en nuevas piezas que vendía a amigas.

“Cuando se me acabaron (las piezas de joyas viejas) les pedí más a mis amigas, y se convirtió en esta red de mujeres que apoyan mi misión”, relató.

En 2012 Montalvan registró “The Orphaned Earring” (El Arete Huérfano) como una fundación no lucrativa 501(c)(3). En los últimos cuatro años, la organización ha recaudado alrededor de $50,000, dinero que va íntegro a los orfanatos que ella apoya.

Algunas de las personas que le ayudan a recolectar estas joyas usadas fueron también los que la conectaron con estos grupos de ayuda infantil.

“Empecé a ‘adoptar’ estos niños poco a poco”, dijo Montalvan. “Me enamoré de los niños”.

Ella visita los orfanatos una vez por año, excepto Casa Estrella, un hogar para niñas en Rosarito, México.

“El sentimiento que experimento cuando voy….sin importar todo el amor que de, no puedo explicar cuanto amor recibo”, dijo Montalvan.

“Siento que ellos llenan mi corazón con tanto amor. Los adopté, pero, en realidad, fueron ellos los que me adoptaron como su mamá”.

Para los niños, son las cosas pequeñas las que cuentan, dijo Montalvan.

Ella celebra sus cumpleaños, les regala útiles escolares, les envía dinero mensualmente y, cuando los visita, los baña, duerme con ellos, los peina.

En otras palabras, es su madre.

“Es eso de que ‘alguien se preocupó por mi’, un sentimiento de que alguien te quiere, que cambiará sus vidas”, dijo Montalvan.

“Quince Dreams”

La gente a menudo asocia los orfanatos con niños pequeños. Pero “se olvidan que hay señoritas también”, dijo Montalvan.

Y con la adolescencia vienen los riesgos, especialmente en Latinoamérica. Uno de estos riesgos son hombres que tratan de seducir a estas jovencitas para que dejen los orfanatos, y que terminan en algunos casos en la prostitución.

Así que creó “Quince Dreams” (Sueño de mi Quinceañera) — una promesa a las niñas huérfanas de que si siguen en la institución, sacan buenas calificaciones y cuidan de las demás, “yo les hago su quinceañera”.

Una de las tradiciones más arraigadas en Latinoamérica, una quinceañera es una fiesta de  cumpleaños cuando una joven cumple 15 años. Pero la celebración es mucho más que eso.

Montalvan ha hecho fiestas para niñas en los orfanatos y paga por todo.

“Yo voy personalmente y las peino y las maquillo. Las hago sentir como princesas por un día”, dijo.

Todo esto con la venta de joyas recicladas.

“Duerme cinco horas al día. Llego a casa y hago brazaletes, llaveros y anillos. Es otro trabajo aparte de mi empleo”, explicó Montalvan, quien crea estas joyas con la ayuda de cuatro asistentes que la asisten constantemente.

Montalvan dice que se siente como una madre para todos los niños que ayuda.

“Cuando alguien tiene dolor y necesita algo, yo lo siento. Así es como se sentiría una madre”, dijo.

“Me siento tan orgullosa cuando crecen”, agregó.

Montalvan, quien se casó por segunda vez hace unos años, dice que ella y su esposo han decidido adoptar.

Pero eso no le impedirá seguir ayudando a los orfanatos como lo ha hecho hasta ahora.

“Nunca voy a dejar esto”, dijo

Para comprar joyas de The Orphaned Earring y/o ayudar con la misión de Montalvan, visite http://theorphanedearring.com

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *