La familia Barajas

Las caras largas, las lágrimas, así como el desafío y la esperanza se combinan en Zuleyma y Saira Barajas. Las hermanas, de 27 y 25 años de edad, respectivamente, llegaron a los Estados Unidos 17 años atrás desde su natal México.

Como casi 800,000 otros llamados “soñadores” se quedaron desilusionadas, pero no derrotadas, por la decisión de la Administración Trump de poner fin a la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) esta semana.

El Procurador General Jeff Sessions anunció que el programa migratorio establecido por el Presidente Obama se extenderá solamente por los próximos seis meses, para dar tiempo al Congreso para alcanzar una alternativa – la esperanza de los soñadores es que aprueben el Dream Act, que daría una manera para que los beneficiarios de DACA permanezcan en el país de manera permanente.

Zuleyma y Saira, residentes de Van Nuys, esperan que el Dream Act se convierta en una realidad.

“Siento un poco de alivio que tenemos seis meses más para seguir luchando”, dijo Zuleyma. “No vamos a estar cómodos con otra legislación que nos ponga en el mismo lugar donde alguien que llegue a la presidencia la pueda quitar”.

“Vamos a usar esta extensión para seguir luchando por algo más permanente”, dijo Zuleyma.

DACA fue una orden ejecutiva firmada por Obama en 2012 que dio a los que llegaron al país antes de los 16 años un permiso de trabajo y los protegía de la deportación por dos años.

Esto permitió que miles de jóvenes que habían crecido en los Estados Unidos persiguieran sueños educativos y laborales.

“Cuando me dieron DACA, obtuve un trabajo muy bueno en un banco”, explicó Zuleyma. “De lo contrario, no hay manera de que hubiera sido capaz de conseguir esa oportunidad. Comencé a tener una vida mejor, compré un auto, viajé”.

En resumen, el programa cambió su vida.

Fue lo mismo para Saira. “Ya no estaba expuesta a los trabajos de bajo sueldo (que estaba recibiendo antes)”, dijo.

Desafortunadamente, debido a retrasos en procesos, ella perdió su permiso de trabajo y su empleo el año pasado.

Aún así, pudo viajar de regreso a su país natal debido a Advance Parole (libertad condicional), un permiso que permite a los soñadores salir y volver a entrar en el Estados Unidos.

Pero en México no encontró un hogar, sino país desconocido.

“Realmente no me veo viviendo allí, haciendo las cosas que hago aquí. Es un país que no conozco”, dijo Saira.

Las hermanas dicen que no tienen miedo de volver a las sombras del mundo indocumentado y siguen siendo positivas que esta vez – a diferencia de instancias anteriores – el Congreso encontrará una manera de aprobar el Dream Act.

“Esto no significa el final para nosotros”, dice Saira de manera desafiante.

“Lo miro positivamente. Siempre he pensado que hay una posibilidad. Sólo se siente que hay más conversación en ambos lados. Antes, mucha gente no estaba abierta a la conversación debido a Obama. Creo que los proyectos de ley que están proponiendo, hay una oportunidad”.

Es la misma esperanza expresada por Edgar González, que se ha convertido en un líder en la lucha por la campaña para subir el salario mínimo a $15 en Los Angeles.

“Mis padres me trajeron a los Estados Unidos desde México cuando tenía 8 años, y desde entonces, he seguido todas las reglas, tuve un promedio de calificaciones de 4.0 en la secundaria, y trabajé duro en trabajos de comida rápida para proveer a mi hija de dos años. La decisión del Presidente Trump de terminar DACA es un ataque cruel contra la gente trabajadora y los inmigrantes, y amenaza con arrancarme lejos de mi hija y el país que yo llamo hogar.

“Pero me niego a retirarme a las sombras …Voy a seguir hablando y haciendo todo lo que esté a mi alcance para detener la máquina de deportación del Presidente. El Presidente Trump debe mantener DACA hasta que el Congreso puede tomar medidas para mantener a las familias como la mía juntas”, expresó.

Castigo cruel e inusual

Desde políticos hasta líderes religiosos, parece que todo el mundo ha criticado a Trump por  poner fin a DACA, que muchos grupos de inmigrantes ven como una recompensa para los jóvenes que fueron traídos como niños al único país que conocen como su nación.

“Hoy nuestro país anuncia su intención de deportar a más de 800,000 jóvenes. Esta es una tragedia nacional y un desafío moral para cada conciencia “, dijo el arzobispo de Los Angeles, José H. Gómez, quien instó a los líderes en Washington a hacer un lado las diferencias partidistas y reunirse para encontrar una solución legislativa permanente a DACA.

“Acabar con DACA es un castigo cruel e inusual dirigido a una población vulnerable que ha hecho todo lo que está en su poder para pertenecer y contribuir al único país que conocen como hogar”, dijo Angélica Salas, Directora Ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes ( CHIRLA).

“El Presidente Trump ha puesto fin a una oportunidad dorada para tantos jóvenes y prometedores inmigrantes. Con un guiño a la agenda nacionalista blanca, la administración Trump ha matado  la única opción de ayuda migratoria disponible para esta cohorte vibrante y bilingüe de jóvenes que contribuyen de tantas maneras a la fuerza y el vigor de este país”, continuó Salas.

Sin embargo, la Federación para la Reforma Migratoria Americana (Fair) – una organización que se opone a la inmigración ilegal – aplaudió la decisión de Trump.

“En nuestra opinión, DACA era un abuso inconstitucional de la autoridad ejecutiva por parte del Presidente Obama. Antes de implementar el programa en 2012, el Presidente Obama declaró en 22 ocasiones anteriores que no tenía el poder para otorgar la autorización de facto de amnistía y trabajo a clases completas de extranjeros ilegales. Sus esfuerzos subsecuentes de conceder aplazamientos similares fueron declarados inconstitucionales por los tribunales”, dijo el Presidente de FAIR, Dan Stein.

Pero no todos piensan de la misma manera.

Una nueva encuesta realizada por Morning Consult y Politico encontró que la abrumadora mayoría de los estadounidenses apoyan a los soñadores. Más de tres cuartas partes (76%) apoyan la idea de permitir que los soñadores se conviertan en ciudadanos o permanezcan como residentes permanentes. El apoyo viene tanto de los demócratas, como de los republicanos.

Este tipo de respaldo da esperanza a los soñadores como Zuleyma y Saira.

“Ahora todo lo que tenemos que hacer es seguir luchando y tratando de que el Congreso tome una decisión”, dijo Saira. “Tengo esperanzas, pero también soy realista y sé que tenemos que luchar más que nunca”.

Trump revisará DACA si el Congreso no lo hace

La misma noche del anuncio del fin de DACA, el presidente Donald Trump dijo que “revisará” el programa si el Congreso no actúa al respecto.

Trump anunció el martes que cancelará gradualmente el DACA, implementado por el presidente Barack Obama, pero dijo que le dará seis meses al Congreso para que presente una alternativa antes de ponerle fin completamente.

Posteriormente tuiteó que “el Congreso tiene ahora 6 meses para legalizar el DACA (algo que el gobierno de Obama no pudo hacer)”, y agregó: “Si no pueden, ¡revisaré este asunto!”. No está claro qué significa eso.

Trump había tuiteado antes que esperaba trabajar tanto con los republicanos como con los demócratas en el Congreso “para atender la reforma migratoria de una forma que anteponga a los ciudadanos de nuestro país que trabajan duro”.