Foto Cortesia de la Familia

Raymond Torres respira un suspiro de alivio.

Después de casi dos semanas en un centro de detención de inmigración, el residente de Sylmar, de 30 años de edad, está de vuelta en su casa con su familia después de pagar una fianza.

“Me siento muy bien, feliz de estar con mis hijos y volver a entrenar”, dijo Torres en entrevista con el San Fernando Valley Sun/El Sol.

Torres sirve como entrenador voluntario de football juvenil del equipo South Valley Riders en el Parque El Cariso. 

Esas dos semanas de detención fueron “horrible”, relata.

“Estábamos en esta gran caja de estrés. No hay atención médica, la comida es mala”, dice Torres del lugar donde se estuvo. “había 180 personas en una habitación con tres duchas”.

Durante esos días, sólo podía pensar en su esposa, Araceli, y sus dos hijos. 

El comienzo de la pesadilla

Torres, un padre con dos hijos de 3 y 7 años de edad, fue traído a los Estados Unidos por su abuela cuando tenía dos años de edad. Nunca ha estado en México. Toda su familia vive en el Valle de San Fernando y tiene problemas para hablar español.

En la mañana del 11 de enero, unos minutos después de dejar a su hijo en la escuela primaria Fenton en Lakeview Terrace, dice que tres vehículos sin ninguna insignia le siguieron y lo bloquearon. 

Unos seis hombres se bajaron y rápidamente comenzaron a hacerle preguntas mientras él los miraba perplejos. 

“¿Estás vendiendo drogas? ¿Estás armado? ¿Eres un pandillero?”, son las cosas que los hombres le preguntaron. Estaban vestidos de civil y sólo se identificaron como agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) después de ponerle las esposas, dijo Torres.

“Yo estaba preguntando quiénes eran”, relató. 

Después de ser detenido, continuó haciéndoles preguntas. 

“Les pregunté si tenían una orden judicial”, agregó Torres. No tenían una. 

Los agentes del ICE aparentemente lo habían estado siguiendo desde que salió de su casa esa mañana. 

La portavoz de ICE, Lori Haley, dijo que Torres fue detenido por oficiales de deportación con el equipo de operaciones fugitivas de ICE en Los Angeles. Todos los arrestos hechos por ICE son “específicos” y no “al azar”, dijo Haley.

“La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) sigue centrando sus recursos en la persecución de personas que representan una amenaza para la seguridad nacional, la seguridad pública y la seguridad fronteriza”, dijo Haley en una declaración oficial. “Sin embargo, como el Subdirector del ICE, Thomas Homan, ha dejado claro, el ICE no exime a las clases o categorías de extranjeros removibles de la aplicación potencial. Todos aquellos en violación de las leyes de inmigración pueden ser objeto de detención por inmigración, arresto y, si se encuentra deportación por orden final, será removido de los Estados Unidos”.

Torres fue llevado inicialmente a un centro de detención en Camarillo, luego transferido a una cárcel en el centro de Los Angeles antes de ser transferido de nuevo a la cárcel de Theo Lacey en la ciudad de Orange, en el Condado de Orange. 

Dice que se le presionó repetidamente para firmar papeles que habrían significado una deportación inmediata, pero se negó a firmarlos.

Fue liberado el viernes 26 de enero después de que un juez de inmigración le concediera una fianza de $15,000.

Esa liberación todavía puede ser apelada, lo que preocupa a la abogada de Torres, Erika Roman Maury.

“No solía ser tan común”, dice Roman Maury de esas apelaciones. “Pero con este nuevo gobierno la mayoría de los abogados litigantes están muy ansiosos por reservar apelaciones. Es algo que no estás esperando”.

Agrega que los agentes del ICE nunca debieron haber detenido a Torres sin una orden judicial, y ahora quiere que el caso contra él sea desechado.

“La forma en que fue detenido fue ilegal”, señala Roman Maury. “Ellos (los agentes de ICE) no tenían motivo para detenerlo”.

De hecho, dice que el informe de detención no especifica cómo fue detenido, lo que señala que los agentes federales están “engañando al sistema”. 

Enfatiza que los agentes de ICE no pueden detener a alguien mientras conduce por la calle.

Roman Maury añade que está trabajando en la presentación de una demanda en conjunción con la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) que desafía estas detenciones, que están sucediendo más y más.

“El ICE está enfocándose en la gente que se mira hispana”, argumenta.

“Actúan como matones”, afirma Roman Maury. “Son tácticas como la de la Gestapo (policía secreta alemana)”.

Dice que no saben por qué ICE se enfocó en Torres. Ella presume es porque Torres tiene una licencia de conducir AB60, documentos aprobados en California para los inmigrantes indocumentados, que se miran diferentes a las licencias regulares del conductor.

A Torres le dijeron que lo arrestaron por su historial criminal.

Haley dijo en la declaración de ICE que el historial criminal de Torres incluye arrestos por manejar bajo la influencia (DUI) y posesión de narcóticos, ambos delitos graves.

Pero Roman Maury dijo que esos fueron delitos menores y no delitos. Agrega que Torres ya lidió con esos cargos años atrás y que ahora es un ciudadano respetuoso de la ley.

Ella señala el trabajo de Torres con los niños.

“Otros padres confían a sus hijos con él”, dice.

“No encaja con la lista de objetivos de alta prioridad de ICE”, añade Roman Maury.

Vuelve a su casa

Torres está ahora tratando de volver a su vida normal.

Dice que espera regresar como entrenador esta semana. En una reunión con amigos el lunes por la noche, dice que los padres y los jugadores le dieron la bienvenida con los brazos abiertos. 

“Me abrazaron. Ellos saben quién soy en realidad. Tengo un gran vínculo con estos chicos. Soy como su hermano mayor”, dice.

El graduado de la secundaria Monroe también está tratando de volver a trabajar como Gerente en una compañía de paneles solares en Chatsworth.

“Me dijeron que volviera y hiciera algunos trámites”, dice de su empleo. “Ellos reservaron mi lugar. Saben que soy un buen trabajador. Nunca les fallé en cinco años”.

Dice que la incertidumbre en torno a su detención pesaba mucho sobre sus hijos. 

“Mi hijo estaba pasando por mucho estrés en casa. Mi hija estaba en la ventana preguntando cuándo iba a volver”, agrega Torres.

Él también tenía mucha ansiedad por la posibilidad de ser deportado a un país que no conoce.

Admite que sigue preocupado.

“Estoy en manos de Dios, tratando de mantenerme positivo”, dijo Torres.

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